LA PROACTIVIDAD.- LA GRAN DESCONOCIDA FACULTAD HUMANA

Por clbustos. En 2007-07-22 03:08:02 -0700
^El Lucio es un pez agresivo que suele comer una variedad de especies, incluyendo, desde la suya propia hasta aves, sapos y pequeños mamíferos. Es tan agresivo que alguna monografía refiere haber encontrado un Lucio de 30 centímetros intentando tragarse un ave mucho más grande que este. Ambos fueron encontrados muertos a 20 metros fuera del agua. El ave con la cabeza dentro de la garganta del Lucio. Lógicamente el ave, para salvarse lo había arrastrado fuera, habiendo perecido los dos. El instinto agresivo del pez lo había llevado a morir fuera del agua, antes que soltar la presa.
Entendiendo su agresividad, los científicos decidieron someterlo a un experimento. Colocaron un pececillo vulnerable, dentro de una urna protectora de vidrio, y lo sometieron a la acometida de un hambriento Lucio. Este, de manera frenética, intentó comérselo dándose, sus fauces, duramente, contra el resistente vidrio. Con el hambre que cargaba, volvió a intentarlo en continuas oportunidades, golpeándose en todas ellas, reciamente contra el resistente cristal para, finalmente, llegar a desistir en su propósito. Al notar los científicos la renuncia al ataque del hambriento Lucio, retiraron la urna que atrapaba al pececillo, notando, para sorpresa de ellos, que, a pesar del apetito voraz que dominaba al Lucio, éste, jamás volvió a intentar siquiera, atacarlo.^ --- La proactividad, palabra que no se encuentra definida en el Diccionario de la Academia, ha sido entendida como la capacidad de analizar las tendencias, anticiparse a ellas y transformarlas Una especie de ir delante de los problemas mucho antes que estos se presenten o darle la solución cabal una vez que estos se hallan presentados o sean exhibidos. Una persona proactiva, siempre anda adelante, sin que nadie la obligue, en el cumplimiento de su obligación o tarea. Es aquella, que, sin presiones de ninguna índole, se prepara, lee, se informa y busca siempre nuevas maneras para hacer las cosas, contraponiendo el aporte de sus conocimientos o renovados aprendizajes.
La Proactividad no sólo se restringe a esta particular definición. La Proactividad va mas allá de tomar la iniciativa, anticipándose a lo que podría ocurrir, tiene que ver con el trascendente potencial de los seres humanos y la forma responsable como asumen sus propias vidas.
El individuo, sujeto o persona, es el único miembro del reino animal (Filum de los Cordados; Subfilum de los Vertebrados; Clase de los Mamíferos; Subclase de los Euterios; Grupo de los Placentarios; Orden de los Primates; Suborden de los Pitecoides; Infraorden de los Catarrinos; Familia de los Hominoides; Subfamilia de los Homínidos; Género Homo y Especie Hombre), que evidencia la capacidad suficiente de modificar las estructuras de su entorno, dándole a ella confort y agrado. Comodidad y complacencia. Basados en sus propias decisiones y con los recursos de sus atributos, puede, de proponérselo, cambiar sus condiciones externas y, también, a partir de su experiencia histórica y ajustado a su psiquismo y aprendizaje, llegar a modificar su estructura interna. Las actitudes, valores y comportamientos, denotan una dinámica tan amplia en el ser humano como impensable en los animales.
No sólo esto, la capacidad del ser humano, le lleva a organizar planes, estructuras y estrategias que logran romper hábitos o malas costumbres y que le permiten hacer que las cosas sucedan, a partir de su voluntad. Ningún animal tiene la facultad de modificar su entorno o interioridad. Está condenado a sus instintos. El animal no decide, no planea, no estructura ni cambia.
La proactividad implica asumir la propia responsabilidad. Admitir que los comportamientos o conductas suceden de la propia elección consciente, basada en los valores y principios. La proactividad deviene de nuestra libertad interior de elegir. De la capacidad que mantenemos para subordinar los impulsos a los valores, para brindar una actuación a partir de los valores cuidadosamente meditados, seleccionados e internalizados, antes que por los sentimientos, circunstancias o condiciones externas no mensuradas.
Las personas proactivas responden a los estímulos externos tamizando el ingreso de esos estímulos, eligiendo la respuesta a partir de sus valores y principios. No se sienten alteradas a partir de lo que sucede, grandiosa facultad humana, sino que pueden matizar los sucesos impidiendo daños emocionales. Los acontecimientos externos pudieran ser de una fatalidad extenuante, sin embargo el individuo, va a dar el valor cabal a estos sucesos impidiendo que causen daño que inflijan pena, dolor o sufrimiento.
Al respecto es bueno recordar lo que decía Franklin D. Roosevelt, “nadie puede herirte sin tu consentimiento”. O, lo que apuntaba el Mahatma Gandhi, “nadie nos puede quitar nuestro autorespeto si, nosotros, no se lo damos”. O como anota Stephen Covey, “lo que nos hiere o daña no es lo que nos sucede sino nuestra respuesta a lo que sucede”. No nos hiere lo que sucede sino la importancia que le damos a lo que sucede, es decir, el ser humano, tiene esa maravillosa capacidad de valorar lo que sucede, de darle una connotación favorable a un entorno disociador, perjudicial o de sufrimiento, hasta convertirlo en enseñanza. Se ha dicho y con acierto que no existen fracasos sino formas de aprendizaje, para Mao Tse Tung, el error es la base del conocimiento. Definitivamente esta capacidad de elección, punto elevado de la Proactividad, se torna en maravillosa exclusividad del ser humano, muchas desconocida o no utilizada.
Ortega y Gasset refería que el hombre es producto de su circunstancia. Pero no sólo eso, el hombre puede modificar su circunstancia. Los males que han aquejado a la humanidad, desde la rabia y la enfermedades infecciosas hasta el Sida, no hubieran sido combatidos, con vacunas, antibióticos o retrovirales sino se explicitará esta encumbrada cualidad de modificar la circunstancia humana. Ser proactivo es entender que aun cuando nuestras circunstancias se muestren tremendamente difíciles, insospechadamente negativas o definitivamente malas, el ser humano, posee la facultad, sagacidad y capacidad para estructurar, a partir de nuestro ingenio y creatividad, los cambios suficientes que logren modificarla. Ser Proactivo, es utilizar los recursos de nuestra experiencia, individual e histórica, es aplicar los fracasos como herramienta multiplicadora de aprendizajes, es entendernos nosotros mismos en nuestras habilidades y limitaciones tendiendo a potenciar las deficiencias, mediante la capacitación, para su utilización cabal.
No ser proactivo o no utilizar nuestro potencial, creatividad, recursos, valores y responsabilidades para tender a un cambio crucial, nos equipara al Lucio del ejemplo, que se niega y limita, a partir de la nimiedad de un condicionamiento, y no logra romper su propia restricción o paradigma.