Poder, Neurosis y Maltrato Laboral

Por clbustos. En 2007-07-22 03:08:02 -0700

PODER, NEUROSIS Y MALTRATO LABORAL

El escritor García Márquez, en su Obra el Otoño del Patriarca, narra un episodio que pinta, con estereotipo exacto y el reflejo mas cabal, la naturaleza del Poder.
^Agobiado por el insomnio que sin intermitencias lo perseguía y empapado con el abundante sudor que le producían sus persistentes pesadillas, el General, autócrata, dueño de la nación y quien personifica, él solo, La Patria, se despierta y levanta de la cama a las 3.05 de la madrugada. “Que pasa en el mundo que van a ser las ocho de la mañana y todos duermen” se desgañita con agudos y desaforados gritos que quitan el sueño y hacen temblar al aterido pueblo, que, forzado por el mandato, se obliga a levantarse y considerar la hora señalada por el sátrapa, y no la que mandaban los relojes, como la hora cierta.
Un capitán, creyendo que debía hacerle ver su error, le replica que son las 3 de la madrugada, el General, con esa omnipotencia que caracteriza a quienes mantienen el poder absoluto, con severa y excesiva puntualidad, le contesta “son las ocho... las ocho dije, orden de Dios.”^ --- Extremos más, extremos menos, la realidad de las Organizaciones hace que, conjuntamente con la función y responsabilidad del cargo, a los jefes o superiores, se les entregue el poder, que lleva intrínseca la autoridad y permite o favorece el cumplimiento de la función. Un poder que se otorga con la finalidad de coadyuvar al logro de los objetivos del Área de trabajo, Sección o Departamento.
Sin embargo, en muchos casos, los jefes o directivos, entienden que se les entrega un poder personal, individual, particular y propio, lo que, casi siempre, obnubila y ciega, presentándose, en los trabajadores, por temor o desconocimiento, una respuesta de sumisión, con la consecuente gradiente de abusos que, bajo el pretexto del cumplimiento de las obligaciones, rompe la línea de lo estrictamente laboral, para alcanzar situaciones personales o privadas, llegándose a zaherir, vilipendiar o denostar a los empleados o subordinados.
Las empresas deben considerar que no sólo basta, con la preparación académica, de sus Directivos. Es menester que tengan la consistencia psicológica que les permita manejar adecuadamente, las relaciones intra e inter personales, para poder detentar el poder.
Se requiere de una estabilidad emocional y psicológica a partir de una personalidad estable y carente de perturbadores, muchos de ellos tan comunes y de incidencia cotidiana, como por ejemplo la neurosis. Trastorno que pueden llegar a evidenciar los Directivos, Superiores o Jefes de Área.
Las neurosis, a pesar del sufrimiento y padecimiento que causa a las personas, permite que estas, logren actuaciones de convivencia con su entorno social. No es incapacitante ni discordante en la relación con los individuos ni con su entorno. Son episodios de desequilibrio psicológico en el nivel particular de adaptación, que no llegan a alterar las funciones mentales, de manera que mantienen, a las personas, insertas, a pesar de sus padecimientos, en la Sociedad. Una persona puede vivir, en su entorno, manteniendo sus fobias, obsesiones, compulsiones, angustias, depresiones o histrionismos.
No ocurre lo propio con las Psicosis, que por su evidencia de alteración conductual, genera una marginación o repulsa del individuo. En la psicosis, la capacidad del individuo se altera presentándose una imposibilidad para reflejar adecuadamente el mundo real.

NEUROSIS JEFATURAL

¿Qué sucede, entonces, cuando nos encontramos con algún jefe o superior, padeciendo de algún tipo de Neurosis? Se acrecienta un tema repetitivo, insidioso y que cada vez se expande con mayor impunidad: El maltrato laboral.
En muchos casos, las empresas no atienden al tema, condenando estas actitudes, por suponer que, el maltrato, favorece el desarrollo de la producción, es eficaz, pone orden o simplemente se adecua con su perspectiva de Gerencia Autocrática.
Los trabajadores por su parte, por temor a la pérdida del trabajo o una entendida “natural” superioridad, tienden a evitar defenderse. Sin embargo la presencia del maltrato en las Organizaciones, va a traducirse en costos laborales velados u ocultos, que se evidencian en inasistencias o ausentismos, daños a los activos de la Empresa, inicio de rumores o chismes de sus jefes o compañeros de trabajo, agresiones veladas o abiertas, falta de identificación con la Empresa, ambientes hostiles en los grupos o equipos de trabajo, boicot a las metas y los objetivos organizacionales, desmotivación o frecuencia de denuncias o juicios laborales.
La percepción del trabajador maltratado, no queda en su jefe o superior, sino que, se va a extender, casi por inducción, al total de la Organización. Es la Empresa la que lo maltrata, margina y lastima, evidenciándose en su reacción iracunda o colérica y en lo que es peor, una postura en contra la propia Organización.
El comportamiento tradicional del trabajador es rebelarse contra ellas o aceptarla, pero, en ambos casos van a engrosar el valor de los costos laborales, resintiendo un adecuado Clima laboral.
Un tipo común por su prevalencia, 2 a 3% de la población, es el Trastorno Histriónico de la Personalidad, la manifestación clínica recogida a través de las referencias bibliográficas y coincidente con el DSM III (Manual de Diagnóstico y Trastornos Mentales) muestra en los pacientes lo siguiente:
  • Responden a pequeños estímulos con estallidos irracionales de cólera y descontrol.
  • Tienen incapacidad para aplicar las habilidades sociales apropiadas en su relación con los demás.
  • Suelen precipitarse y anteponer conclusiones extremas.
  • Viven muy preocupados en las apariencias externas, consideran que la gente los juzga por las apariencias.
  • La interacción con los demás se caracteriza por un comportamiento seductor o provocador.
  • Los demás los perciben como carentes de autenticidad, exigentes y abiertamente dependientes.
  • Mantienen una conducta de búsqueda y constante atención.
  • Tienen una forma ostentosa de expresarse.
  • Tendencia a exagerar sus pensamientos y sentimientos, haciendo que todo parezca más importante de lo que realmente es.
  • Se enojan si no reciben aprecio o aprobación
  • Buscan ser el centro de atención de todos los demás. Requieren atención máxima
  • Su lenguaje suele ser intenso y dramático
  • Es sugestionable, fácil de influenciar por los demás o las circunstancias
  • Emplean una entonación teatral con gestos y expresiones faciales dramáticas
  • Suelen tener fantasías sexuales con las personas que tienen algún tipo de relación.
Analice, medite y trate de encontrar en su relación jefatural, con superiores o subordinados alguno de estos síntomas, si confluyen muchos de ellos de seguro, Usted está frente a la presencia de un Cuadro de Neurosis y requerirá ayuda. Búsquela. De lo contrario podría caer en las excesivas, tediosas y contraproducentes tiranías, símiles de las referidas al inicio del artículo.