Trastorno de personalidad Histrionico

Por clbustos. En 2012-01-04 11:52:19 -0800

Trastorno Histriónico de la Personalidad

Marjorie Carevic Johnson Santiago de Chile, 2005.

Resumen

Los rasgos de personalidad son patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse y pensar sobre uno mismo y el entorno, que se ponen de manifiesto en contextos sociales y personales. Sólo al ser inflexibles y desadaptativos, y producir una incapacidad social, ocupacional o bien, malestar subjetivo, es que constituyen un trastorno de personalidad. Estos trastornos de personalidad han sido clasificados en los grupos A, B y C. En este trabajo nos referiremos al trastorno de personalidad tipo B, centrándonos principalmente en el trastorno histriónico desde la perspectiva cognitiva. Las personas con un trastorno de personalidad histriónico son excitables y emotivas y se comportan de manera pintoresca, dramática y extrovertida. No obstante, unen a su aspecto tan llamativo una incapacidad para mantener vínculos profundos y duraderos. Palabras claves: Personalidad, Trastorno de personalidad Histriónico, Perspectiva Cognitivo Conductual

Abstract

The personality features are persistent patterns of ways of perceiving, to be related and to think about the self and the surroundings, that are shown in social and personal contexts. Only by being inflexible and unadaptative, and to produce a social, occupational incapacity or, subjective malaise, it is that they constitute a personality upheaval. These upheavals of personality have been classified in the groups A, B and C. In this paper we will mainly talk about to the personality upheaval B type, centering in the histrionic upheaval from the cognitive perspective. The people with a histrionic upheaval of personality are excitable and touching and they behave in a colorful, dramatic and extroverted way. However, they unite to this so showy aspect an incapacity to maintain deep and lasting bonds. Key words: Personality, Histrionic personality disorder, Cognitive Behavioral Perspective.

Conceptos Generales

A lo largo de la historia se han intentado clasificar las personalidades normales y las personalidades patológicas, y se han buscado signos externos que permitieran predecir el comportamiento normal o anormal de las personas. Concepto de Personalidad El concepto de personalidad se refiere al conjunto de características más o menos estables de la formas de ser de las personas, que les hace ser como son en sus pensamientos, sentimientos y comportamientos (www.salud.discapnet.es). Para Beck (1976), las pautas de personalidad son estrategias con funciones adaptativas que han sido modificadas por el ambiente y el aprendizaje. Las pautas que describimos como rasgos de personalidad son estrategias interpersonales desarrolladas a partir de la interacción entre las disposiciones innatas y lo aprendido. Esto es lo que llama esquemas. Los distintos rasgos de personalidad representan importantes diferencias estructurales reflejadas en la creencia o esquemas básicos de cada persona, los cuales se forman en la infancia. Concepto de Trastorno de Personalidad Se entiende que una persona tiene un trastorno de personalidad cuando sus características de personalidad son tan rígidas y desadaptativas que le impiden amoldarse a muchas vivencias y situaciones normales de la vida, entre las cuales reacciona de una forma estereotipada que provoca siempre problemas específicos y previsibles. En estos trastornos se suele afectar, de distinto modo, el área afectiva, el área de control de impulsos, el área cognitiva y la de las relaciones interpersonales. Según Millon, los patrones de personalidad patológica son características profundamente arraigadas que impregnan todas las áreas de la vida de una persona. Estos patrones derivan de la interacción de los factores constitucionales y de la experiencia. Una vez establecidos en los primeros estadios de la vida, tienden a invadir nuevas esferas y a perpetuarse dentro de círculos viciosos. Imponen un modo de vida tan arraigado y automático, que el paciente no advierte su presencia ni sus consecuencias. El trastorno de personalidad, entonces, es un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta significativamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta. Es estable a lo largo del tiempo y le produce malestar o perjuicios al sujeto. La prevalencia de estos trastornos de un 5-15% en la población general, sin una diferencia clara por género. Los trastornos de personalidad se dividen en tres grupos, el primero es el cluster A, de los extraños o excéntricos, un segundo grupo es el cluster B de los dramáticos, emotivos o erráticos y el tercer grupo es el cluster C de los ansioso y temerosos.

El Trastorno Histriónico de la Personalidad

El trastorno de personalidad histriónica es un trastorno del cluster B y se define como un trastorno caracterizado por un patrón de expresión emocional y búsqueda de atención excesiva, incluyendo una desmedida necesidad de aprobación y una actitud de seducción inadecuada, que generalmente comienza en los primeros años de vida (www.nlm.nih.gov). Se ha aplicado el término histeria a fenómenos tan diversos como la pérdida transitoria del control resultante de un estrés abrumador, el trastorno por conversión y el síndrome de Briquet. (Beck, 1976). !!! Conceptualización Diagnóstica Con la finalidad de reducir la confusión en el uso del término “histeria”, la asociación americana de psiquiatría (APA), no la incluyó en el DSM – III (APA, 1980). En su lugar, aparecen las categorías separadas del trastorno por somatización y el trastorno por conversión, la hipocondría, los trastornos disociativos y el trastorno histriónico de personalidad (THP). El DSM – IV describe como patrón general para este trastorno una excesiva emotividad y una búsqueda de atención, que empiezan al principio de la edad adulta y que se da en diversos contextos. El THP se caracteriza por la excesiva emocionalidad y la tendencia a llamar la atención. Los individuos con THP constantemente procuran o exigen que se les apoye, se les apruebe o se les elogie. Desean abiertamente ser físicamente atractivos, suelen ser manifiestamente seductores y se sienten más cómodos cuando ocupan el centro de atención. Los criterios diagnósticos mencionados por el DSM – IV para el THP son cinco (o más) de los siguientes ítems: 1. No se siente cómodo en las situaciones en las que no es el centro de atención. 2. La interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador. 3. Muestra una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante. 4. Utiliza permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismo. 5. Tiene una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices. 6. Muestra auto dramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional. 7. Es sugestionable, por ejemplo, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias. 8. Considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad. La prevalencia del trastorno, según el mismo texto, es de aproximadamente del 2 – 3 %, según distintos estudias en la población general. Utilizando evaluaciones estructuradas, se han señalado tasas del 10 – 15 % en centros de salud mental tanto hospitalarios como ambulatorios. Baumbacher y Amini (1980–1981 citado en Beck,1976) discriminaron tres grupos dentro del THP: 1. Neurosis caracterológica histérica, asociada con los problemas edípicos triádicos clásicos. 2. Trastorno histérico de la personalidad, enraizado en la fase fálica inicial y por lo tanto, asociado con cuestiones diádicas (madre – hijo). 3. Organización límite de la personalidad con rasgos histéricos, que utiliza defensas más primitivas, propias de las fases preedípica. Algunas complicaciones psiquiátricas asociadas a este trastorno pueden ser intentos de suicidio (como elemento de manipulación), trastorno por angustia, abuso de sustancias tóxicas, trastorno de conversión, trastorno de somatización y psicosis reactiva breve. Manifestación clínica. Los pacientes con un trastorno de personalidad histriónico muestran una conducta de búsqueda constante de atención. Tienden a exagerar sus pensamientos y sentimientos, haciendo que todo parezca mucho más importante de lo que realmente es. Se enojan, lloran si no reciben aprecio o aprobación. La conducta seductora es frecuente en ambos sexos. Las fantasías sexuales sobre personas con las que tienen algún tipo de relación son habituales, pero los pacientes son inconscientes en el momento de verbalizar sus fantasías y se muestran tímidos o proclives al coqueteo, más que sexualmente agresivos. Sus relaciones interpersonales suelen ser superficiales, y pueden ser vanidosos, egocéntricos y volubles. Su gran dependencia les convierte en confiados y crédulos. Estos pacientes son cálidos, encantadores e incluso seductores, pero algo falta, sus sentimientos parecen carecer de profundidad o autenticidad. Además, hay mayores conflictos con las mujeres que con los hombres, debido a la competencia por ellos. Su emocionalidad parece ser exagerada, lábil y superficial; tienden a tener un lenguaje vago y globalizado. Su lenguaje suele ser intenso y dramático, con una gran cantidad de hipérboles; emplean una entonación teatral, con gestos y expresiones faciales dramáticas. Estos pacientes son vivaces, teatrales y su conducta es abiertamente reactiva e intensa. Son emocionalmente excitables y anhelan ser estimulados; a menudo responden a pequeños estímulos con estallidos irracionales de cólera o descontrol. Los demás los perciben como superficiales, carentes de autenticidad, exigentes y abiertamente dependientes, centrados en sí mismos y sin capacidad para esperar la gratificación; por lo mismo, sus relaciones interpersonales están deterioradas y son habitualmente tormentosas e insatisfactorias. Dependen de la atención que les brinden las otras personas, por lo cual son especialmente vulnerables a la angustia de separación, y es posible que recurran al tratamiento cuando los ha perturbado intensamente la ruptura de una relación. Las principales defensas de estos pacientes son la represión y la disociación. De hecho tienen muy poca conciencia de sus verdaderos sentimientos y son incapaces de explicar sus motivaciones. En situaciones de estrés, su evaluación de la realidad se deteriora con facilidad (Kaplan & Sadock, 1999). La causa de este trastorno es todavía desconocida, sin embargo, los acontecimientos de la infancia y la genética pueden jugar algún papel en su aparición. Las personas que lo padecen generalmente están en capacidad de desenvolverse en un alto nivel y son exitosos tanto social como laboralmente. Aquellos que sufren de este trastorno a menudo no son capaces de entender su propia situación y tienden por el contrario a sobreactuar y exagerar; además, generalmente culpan a otras personas de sus fracasos o decepciones. La indicación más fuerte de de un THP es una representación de sí mismo abiertamente dramática, teatral o histriónica. Las emociones del individuo histriónico se expresan con intensidad, pero parecen exageradas o poco convincentes, como si el paciente estuviera interpretando un papel teatral. El paciente con THP han sido conceptualizado como una caricatura de lo que en nuestra sociedad se define como feminidad: es vanidoso, superficial, afectado, inmaduro, dependiente en exceso y egoísta. Suelen presentar sus propios síntomas, pensamientos y acciones como si fueran entidades externas impuestas contra su voluntad, tienden a formular enunciados absolutos, como por ejemplo: “Estas cosas me pasan sólo a mí”. Suelen vestir de un modo que atrae la atención, con colores brillantes, estilos sorprendentes y provocativos, un exceso de maquillaje y de tinte para el pelo (Beck el al., 1976). Este trastorno puede afectar las relaciones sociales o sentimentales del paciente o su capacidad para hacer frente a las pérdidas y fracasos. Estas personas pueden cambiar de trabajo frecuentemente, ya que se aburren con facilidad y tienen dificultades para hacer frente a la frustración. Debido a que ellos tienden a anhelar la innovación y la excitación, se pueden involucrar en situaciones arriesgadas. Todos estos factores pueden llevar a un mayor riesgo de desarrollar depresión. En la entrevista, estos pacientes parecen cooperadores y dispuestos a contar su historia en detalle. La gesticulación y las puntuaciones dramáticas son habituales en su conversación. Incurren frecuentemente en lapsus linguae y su lenguaje es muy florido. También demuestran una importante superficialidad, pudiendo ser muy emocionales en un momento dado y rápidamente cambiar de tema a cosas banales o sin importancia (www.cuidadorpsiquiatrico.com). El componente afectivo resulta muy evidente, pero cuando se les presiona para que reconozcan ciertos sentimientos pueden responder con sorpresa, indignación o negación. Se observa también una falta de perseverancia en tareas aritméticas o de concentración, y sorprende su facilidad para olvidar sucesos con fuerte carga emocional (Kaplan et al., 1999). Si estas características se utilizan como indicios que el clínico tiene que sondear con cuidado en busca de más información útil para llegar al diagnóstico, para que resulte bien fundamentado; es ventajoso explorar en profundidad las relaciones interpersonales, también como manejan la ira, las peleas y los desacuerdos, es útil preguntar a los pacientes cómo tienden a verlos los demás, se pueden hacer examinando las relaciones anteriores que no se desarrollaron bien, indagando de qué se quejaban las otras personas. Con un paciente potencialmente histriónico, esta información es también útil para determinar si hay una característica teatral o manipulativa en las amenazas o intentos del presente (Beck et al., 1976). Comorbilidad y diagnostico diferencial. La distinción entre el trastorno histriónico de la personalidad y el trastorno limite es difícil, pero en estos últimos se dan mas frecuentemente intentos suicidas, difusión de identidad y episodios psicóticos breves. Es importante tener en cuenta que ambos trastornos pueden ser diagnosticados en el mismo paciente. Por otro lado, la comorbilidad puede darse con el trastorno por somatización o síndrome de Briquet, trastorno psicótico breve y con trastornos disociativos. Hay una tendencia a analogar el THP en mujeres con el trastorno de personalidad antisocial en hombres; Un estudio realizado por Lilienfeld, Van Valkenburg, Larntz y Akistal (1986), relacionando el THP con personalidad antisocial y trastorno por somatización, encontraron que tales trastornos se superponen considerablemente en los individuos; la relación más fuerte es la que existe entre el THP y la personalidad antisocial. Además, el THP modera la relación entre la personalidad antisocial y el trastorno por somatización. En razón de esto hay autores que sugieren la posibilidad de los individuos histriónicos desarrollen una personalidad antisocial si son varones y un trastorno por somatización si son mujeres. Sin embargo, en un estudio realizado por Ellison, Cale y Lilienfield (2002) intentando comprobar esta hipótesis realizaron un estudio con actores de teatro, ya que se especula que los actores exhiben mayores niveles de síntomas histriónicos. En sus conclusiones sólo obtuvieron un bajo y débil apoyo, sus resultados sugieren que THP y la personalidad antisocial tienden a covariar con manifestaciones psicopáticas, encontrando, además, sin sorpresa que estos desordenes son caracterizados por comportamientos emocionales, dramáticos e impulsivos. Curso y pronóstico. Con la edad, los pacientes con un trastorno histriónico tienden a presentar menos síntoma. Estos pacientes, además, son buscadores de sensaciones fuertes y pueden, además, tener problemas con ley, promiscuidad y abuso de sustancias o alcohol.

Conceptualización cognitiva

Millon (1994) señala que las personas que sufren de un trastorno de personalidad histriónica se caracterizan por tener una forma ostentosa de expresarse, buscan ser el centro de la atención de todos los demás. Presentan una gran teatralidad y dramatismo, con el fin de impresionar y controlar. Se resisten a mantenerse en segundo plano, desean que se les haga sentir especiales, y sienten ira, celos o sentimientos depresivos si no lo consiguen. Aunque muchos de ellos mantienen un estilo de vida caracterizado por un patrón cambiante de comportamientos y emociones, suelen desarrollar gran sensibilidad para captar los estados de ánimo y los pensamientos de aquellos que desean impresionar, un estado de hiperalerta que les permite determinar rápidamente que es lo que más desean los demás. Su crónica necesidad de estimulación y atención se traduce en que mantengan relaciones interpersonales seductoras, exageradas y caprichosas. Tienden a juzgar las relaciones que mantienen como si fuesen más íntimas de lo que son en realidad. Según Shapiro (1965) la personalidad histriónica presenta una cognición y defensa que tienen un propósito protector. La cognición de los histriónicos es notablemente vaga, difusa, global, impresionista, dispersa y superficial. Las personas con esta personalidad tienen a minimizar la complejidad cognitiva siempre que le es posible. Su filtro defensivo-cognitivo les protege activamente de cualquier cosa demasiado precisa, objetiva, concreta, abstracta, razonada, lógica, sistemática, filosófica o existencial. Lo que es objetivo o concreto también les resulta demasiado aburrido, tedioso, profundo y amenazador. Considera que el “estilo neurótico” del histérico no se debe sólo a la exclusión de contenidos ideacionales o emocionales específicos de la conciencia; a su juicio, el modo de general de cognición del histérico es global, difuso y vago, con independencia del contenido, sería incapaz de una concentración intelectual intensa o coherente, lo que lo llevaría a ser en general de distracción fácil y sugestionable, además de presentar de presentar conocimientos generales deficientes incluso en campos que no es razonable suponer sujetos a la influencia de la represión. Uno de los supuestos subyacentes del individuo con THP es “Yo soy inadecuado e incapaz de manejar la vida por mí mismo”. Otros trastornos pueden basarse en un supuesto análogo, pero es el modo como el sujeto se encuentra con esta creencia lo que lo distingue específicamente al THP. Como considera que las otras personas son esenciales para su supervivencia en el mundo, el paciente histriónico tiende también a tener la creencia básica de que es necesario que todos lo amen por lo que hace. Esto genera un fuerte temor al rechazo. Incluso la idea de que el rechazo es posible resulta extremadamente amenazadora, pues le recuerda que su posición en el mundo es muy débil. Toda indicación de rechazo es devastadora, incluso aunque la persona que rechaza en realidad no sea importante para el paciente. Como se siente básicamente inadecuada pero se desespera para obtener la aprobación como su única posibilidad de salvación, la persona con THP no puede relajarse ni dejar al azar el logro de ese objetivo. En lugar de eso, siente una constante presión que le lleva a atraer la atención con los medios que mejor ha aprendido y que a menudo consisten en asumir un extremo del estereotipo de su rol sexual. (Beck et al., 1976). Las histriónicas parecen haber sido recompensados desde edad temprana por su atractivo fisco, encanto, más que por su capacidad o por algún esfuerzo que exigiera pensamiento y planificación sistemáticos. Los histriónicos “machos” han aprendido a interpretar un rol masculino extremo, pues se les recompensaba por la virilidad, rudeza y el poder, más que por su capacidad real o por la aptitud para resolver problemas. Es por esto, comprensible que los histriónicos (de ambos sexos) aprendan a concentrarse en el desempeño de roles y la “interpretación teatral” para otros. (Beck et al., 1976) Turkat y Maisto (1985 citado en Beck et.al, 1976) en el examen de un caso de THP, formularon los problemas de estos pacientes como “una necesidad excesiva de atención e incapacidad para aplicar las habilidades sociales apropiadas a fin de lograr esa atención de los otros”. De modo que aunque la aprobación de los demás es la meta primaria, estos individuos no han aprendido métodos eficaces para obtenerla. A los histriónicos les importa obtener aprobación externa que aprender a valorar los hechos externos más que su propia experiencia interna. Con una atención tan débil a la propia vida interior, pierden todo sentido claro de su identidad independiente de las otras personas y se ven a sí mismos primordialmente en relación con ellas. De hecho, es posible que sientan por completo extraña e incomoda su propia experiencia interna; a veces evitan activamente el autoconocimiento, porque no saben como enfrentarse a él. Tienen una sensación vaga de la naturaleza superficial de sus sentimientos, lo cual puede inducirlas a apartarse aún más de una verdadera intimidad con otro ser humano, por miedo a ser “descubiertos”. Como han prestado poca atención a sus propios recursos internos, cuando una relación exige una cierta profundidad no saben como responder. De modo que sus relaciones tienden a ser muy superficiales (Beck et al., 1976). El énfasis en lo externo y lo teatral puede conducir a un estilo de pensamiento característico, descrito por Shapiro (1965 citado en Beck et al., 1976) donde se considera que el pensamiento del paciente histriónico es vago, vívido e interesante, pero sin detalles y descentrado. Esto parece ser la consecuencia no sólo de la falta de introspección, sino también de que no presta atención a los detalles. Si algo no ha sido advertido claramente, no puede ser recordado de un modo específico; los recuerdos que tiene de los hechos siempre son globales y difusos. De esto resulta una deficiencia real del conocimiento de los detalles y hechos específicos que, junto con la falta de experiencia en la resolución de problemas, puede provocar dificultades serias en el manejo constructivo de las situaciones problemáticas. Esta incapacidad no hace más que fortalecer la creencia de que es inadecuado para enfrentarse sólo a la vida y necesita apoyarse en la ayuda de otros. El estilo vago de la cognición conduce a un sentido difuso de sí mismo, no basado en las características ni los logros propios y específicos, ya que al no ser capaces de ver las propias acciones y sentimientos de una forma detallada, es difícil tener una impresión realista de sí mismo. Además, como según la terapia cognitiva, los pensamientos ejercen una fuerte influencia sobre las emociones, los pensamientos globales y exagerados llevan a emociones también exageradas y globales. El estilo de pensamiento característico del paciente histriónico genera varias de las distorsiones cognitivas definidas por Beck (1976, citado en Beck et al., 1976). Como estas personas tienden a ser más influidos por las impresiones que por la reflexión, son especialmente proclives al pensamiento dicotómico; tienen reacciones intensas y súbitas, se precipitan a conclusiones extremas, positivas o negativas. Como no son capaces de un examen crítico de sus propias respuestas, también padecen con la distorsión del razonamiento emocional, es decir, toman sus emociones como prueba de la verdad. Según Beck (1976) el estilo de pensamiento característico del histriónico genera varias distorsiones cognitivas; como estos pacientes tienden a ser más influido por las impresiones que por la reflexión escrupulosa, son especialmente proclives al pensamiento dicotómico. Tienen reacciones intensas y súbitas, y se precipitan a conclusiones extremas, positivas o negativas. Por su parte, Freeman (1988) plantea que algunos de los esquemas cognitivos típicos de las personas con trastorno de personalidad histriónico son: “Las apariencias son muy importantes”, “La gente juzga por las apariencias externas”, “Yo debo tener la atención de la gente importante para mi”, “Mi vida nunca debe frustrarme”, “Yo debo tener siempre lo que quiero”, “Las emociones hay que expresarlas rápida y directamente” y “Lo atractivo es lo más importante de mi mismo”. Los pacientes histriónicos son también proclives a la distorsión en el sentido de una generalización excesiva. Pueden ser también extremistas en sus conclusiones positivas sobre las personas y las relaciones, y no es difícil que oscilen entre ambos polos (Millon, 1994). Los histriónicos perciben el mundo a través de sus impresiones, cargadas de emotividad, imprecisión y dramatismo. Su atención va de aquí para allá, movida por la estimulación sensorial y las asociaciones internas; cualquier cosa que en un momento centre su atención deja sólo una huella temporal y poca impronta en los recuerdos. Raramente procesan la información en profundidad, captan el mundo en términos de categorías cognitivas amplias, sobregeneralizadas y sin límites. De esta forma, la mente contiene pocos esquemas bien desarrollados para clasificar y ordenar el mundo o para comparar las posibilidades futuras con las experiencias pasadas (Shapiro, 1965). La superficialidad refleja una evitación de las imágenes inconscientes potencialmente amenazadoras, especialmente las que parecen retornar a la conciencia su profunda necesidad de dependencia y de manipulaciones sexuales. Al no atender a los detalles de su mundo y de sus relaciones interpersonales, estos individuos refuerzan el mecanismo de represión. Permiten que sus estructuras cognitivas se pierdan o se formen débilmente y así hallan un modo de distraerse a sí mismos cuando la vida empieza a presentar complicaciones y potencian su tendencia a disociarse defensivamente bajo la presión de un estrés intenso (Millon et al., 1994). Al presentárseles una dificultad, por lo general estos pacientes dicen “esto es demasiado difícil”. La concentración es demasiado aburrida o incongruente con su auto imagen. Las personalidades histriónicas no resuelven sus propios problemas, buscan ayuda en los demás (Millon et al., 1994). Debido a que no son capaces de procesar el mundo en profundidad, no conectan los hechos ni almacenan en su experiencia ningún dato concreto sobre el mundo. La consecuencia de esto es la falta de conocimiento sobre la propia identidad. Casi nunca desarrollan una identidad bien formada, cualificada y con principios, con objetivos a largo plazo y con un plan de vida detallado (Millon et al., 1994). Los histriónicos creen que “son inadecuados e incapaces de afrontar la vida por sí mismos”, buscan activamente formas de influir sobre los demás para que cuiden de ellos, emprenden activamente la búsqueda de atención y aprobación para asegurar que los demás satisfagan sus necesidades, elogian los potenciales de los cuidadores para que se acerquen más a ellos. En vez de tomar directamente el control de sus vidas, buscan controlar a quienes controlan su destino. Tienden a tener la creencia básica de que es necesario que todos lo amen por lo que hace. Esto genera un fuerte temor al rechazo (Millon, 1981).

Terapia

Las personas histriónicas raramente buscan tratamiento. En primer lugar, la personalidad histérica con un funcionamiento superior encuentra una recompensa a su buena apariencia y encanto en esta sociedad. Además, la variante somatizadora más grave posee fuentes de atención más apropiadas para lo que buscan: el cuidado de la familia y de la comunidad médica. Como la somatización es un mecanismo inconsciente, este subtipo no buscará terapia directamente, aunque quizás sea derivado infructuosamente a un especialista en salud mental. En tercer lugar, los histriónicos que buscan tratamiento lo hacen principalmente con el objetivo de hallar un alivio inmediato para su ansiedad o depresión. La terapia requiere introspección y objetividad, dos cualidades que les asustan o aburren (Millon et al., 1994). Enfoques del tratamiento. El modelo cognitivo del THP sugiere que sería una meta importante ayudar al paciente a pasar de un estilo de pensamiento global e impresionista a un pensamiento más sistemático, centrado en el problema. Como el estilo de pensamiento característico del paciente con THP es claramente disfuncional en muchos sentidos, la terapia cognitiva podría ser un tratamiento particularmente adecuado. Sin embargo, la naturaleza misma del estilo de pensamiento disfuncional del paciente histriónico significa que llega a la sesión con un enfoque de la vida diametralmente opuesto a la naturaleza sistemática y estructurada de la terapia cognitiva. El desafío primordial de la terapia cognitiva con el paciente histriónico consiste en sostener un esfuerzo constante y coherente, con la suficiente flexibilidad como para que el paciente acepte gradualmente un enfoque que al principio le resulta tan poco natural. La terapia cognitiva expone al paciente histriónico a un enfoque totalmente nuevo de la percepción y del procesamiento de la experiencia. (Beck et al., 1976). En el curso del trabajo con pacientes histriónicos, es útil recurrir a técnicas cognitivo – conductuales, como la puntualización y el cuestionamiento de los pensamientos automáticos, la realización de experimentos conductuales para poner a prueba esos pensamientos, la programación de la actividad y el entrenamiento en relajación, solución de problemas y asertividad. (Beck, Rush, Shaw & Emerick, 1979 citado en Beck et al., 1976). Esta conceptualización del THP sugiere que para lograr cambios que persistan mucho después de que el tratamiento haya terminado, habrá que cuestionar los supuestos subyacentes “Soy inadecuado e incapaz de manejar mi vida por mí mismo” y “Necesito ser amado (por todos y siempre)”. (Beck et al., 1976). El empleo coherente de la cooperación y el descubrimiento guiado tiene importancia especial, en vista de la tendencia del paciente histriónico a ser dependiente en sus relaciones. (Beck et al., 1976). Uno de los mayores problemas en el tratamiento de los individuos con THP consiste en que suelen abandonar la terapia antes de que se produzcan cambios significativos. Una manera esencial de retener a los pacientes histriónicos en el tratamiento es establecer metas auténticamente significativas e importantes para ellos y que permitan obtener algunos beneficios más o menos inmediatos, además de ventajas a largo plazo. Estos pacientes tienden a establecer metas amplias y vagas que se adecuan a lo que ellos piensan que se espera de un paciente, pero que no parecen particularmente auténticas. Es esencial que las metas sean específicas y concretas. (Beck et al., 1976). Además, como los problemas del paciente histriónico son exacerbados por su estilo de pensamiento global y vago, enseñarle a controlar y puntualizar con exactitud pensamientos específicos constituye una parte importante del tratamiento, con independencia del problema presentado. (Beck et al., 1976). El proceso de identificar pensamientos y sentimientos es el primer paso hacia el logro de cambios graduales en el estilo de pensamiento problemático del histriónico, mientras cumple también la función de centrar la atención en las emociones, los deseos y las preferencias. (Beck et al., 1976).

Referencias

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