Optimismo, esa vieja fórmula, por Carlos Luperdi

Por clbustos. En 2007-07-22 03:08:02 -0700

OPTIMISMO: ESA VIEJA FÓRMULA

POR : CARLOS LUPERDI SALGADO ^Antes del año 335 A.C., al llegar a la costa de Fenicia, Alejandro Magno debió enfrentar una de sus más grandes batallas.
Una vez desembarcadas sus tropas, notó que sus hombres murmuraban entre sí, manifestando un incontrolado temor, una sustentada angustia y el desánimo propio de quien siente el riesgo de perder su vida.
Muy pronto se dio cuenta Alejandro, que la acrecentada falta de motivación a la lucha devenía de una certeza. Una convicción a la que sus tropas, expertas en estos menesteres, habían llegado mediante una cabal cuantificación: El enemigo les triplicaba en número.
Alejandro, lejos de arredrarse o amilanarse, tomó la decisión más trascendente que uno puede imaginarse. Pidió que se desembarcaran todas las cosas útiles de los navíos en los que habían arribado y sin inmutarse y con la serenidad puesta en su propia acción dio la trascendente orden.
“Quemen todas las naves” Los navegantes encargados de los bajeles se miraron asombrados, no pudiendo creer la insólita disposición. ¿Sus propias naves? Pero, dado el rigor del estupendo líder, no les quedó nada más que cumplir con la funesta labor de hacer arder sus barcos.
Mientras las naves se consumían, Alejandro ordenó reunir a su ejército y en inspirada arenga les dijo:
“Miren como arden los barcos sin detenimiento. Ya no tenemos medios con que retornar a nuestras tierras. Excepto que luchando con ímpetu y valor al máximo, venzamos a nuestros enemigos y tomando sus naves regresemos victoriosos a casa. No hay elección ni retorno, sólo nos queda un camino”.
El ejército de Alejandro venció una vez más y abordando los barcos enemigos retornó victorioso a casa.
^ --- Las dificultades ponen a prueba a las personas. Una de las habilidades más buscadas por las Organizaciones competitivas, eficientes o de excelencia, es la capacidad de liderazgo en su recurso humano. La capacidad para ejercer el liderazgo requiere de uso, desarrollo y aplicación de habilidades internas que apoyen a los individuos en los momentos de dificultad y, el optimismo, es uno de estos primordiales valores.
Ser optimista es suponer que el medio y las dificultades que éste nos ofrece, son susceptibles de ser modificadas o mejoradas, a partir de nuestra experiencia, nuestros conocimientos y creatividad, recursos adquiridos a lo largo de nuestro devenir. El optimismo es ese valor con que contamos y que nos ayuda a confrontar de manera directa y sin evadirlas, las dificultades suscitadas. Con nuestro mejor ánimo, anteponiendo la confianza del éxito y convencidos de que si, éste, no sobreviene, no lo juzgaremos como un fracaso.
Aun cuando muchas veces no alcancemos el éxito, a pesar del esfuerzo, empeño y sacrificio, el optimismo se evidencia como una actitud permanente de “recomenzar”, de volver al análisis y al estudio de las situaciones para comprender mejor la naturaleza de las fallas, errores y contratiempos. El optimismo se refrenda precisamente en el error porque si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas.
Las organizaciones requieren de líderes a seguir y estos líderes a su vez deben estar imbuidos de actitudes positivas que inspiren a seguirlos. El paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición entusiasta y positiva, por ello es conveniente:
Tender a ver las cosas desde una perspectiva de análisis a partir de los puntos buenos y positivos.
Realizar un esfuerzo máximo por aportar sugerencias y soluciones, en vez de críticas o quejas.
Tratar de descubrir las cualidades y capacidades de los demás, reconociendo su esfuerzo, interés y dedicación.
Aprender a ser sencillo y pedir ayuda. Entender que un “no sé, lo aprendo”, es la base para que los demás nos enseñen.
Evitar alardear sobre nosotros mismos. La humildad camina de la mano con la sabiduría, la ignorancia es más bien vanidosa y vocinglera.
El optimismo no se resume en la cantidad de fracasos sino en la manera de encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño. Para Mao Tse Tung, el error era la base del conocimiento, de los errores y equivocaciones surgen experiencias positivas de aprendizaje.
La mayoría de los líderes son optimistas a partir de la diferencia que cada uno puede marcar dentro de su organización. Comparten ese optimismo y hacen que su gente responda con total convicción en lo que se está logrando. Es trascendente inspirar optimismo. Entender y hacer entender que por más difícil, inestable, duro e impenetrable que parezca el medio, siempre existen y existirán posibilidades para superar los problemas y conseguir éxito.
Alejandro Magno, plasma en la historia narrada ese optimismo que lo haría tan célebre y encumbraría en la historia, como el mayor de los estrategas. Entendiendo que el medio le ofrecía una dificultad mayor, ser triplicadas sus tropas, soluciona el problema, a partir de dos pilares su inalterada calma (manejo emocional adecuado) y su maravillosa creatividad, con lo que soluciona la dificultad presentada.
El liderazgo se apoya en estos valores para el crecimiento o logro de los objetivos organizacionales. Los líderes no se inmutan frente a las dificultades. A sabiendas que la vinculación con la emocionalidad perturba su racionalidad, oponen ideas creativas para solucionar la dificultad, los impases o la problemática que encuentran.

CONSEJOS PARA INSPIRAR EL OPTIMISMO

  • El hombre es el único de los seres en la naturaleza, que es capaz de cambiar su situación frente a su entorno o realidad. Ningún animal posee esta capacidad. El optimismo se refiere a entender que por más difícil que parezca al situación externa, la podemos cambiar, contraponiéndole sobre todo creatividad. Ser creativos es la base para el cambio.
  • El problema no está en el medio externo, está en nosotros, en la falta de conocimiento, habilidad o el poco desarrollo de nuestra creatividad en contraposición con la problemática presentada.
  • Si no logramos los cambios deseados, es porque nuestro conocimiento, habilidad o creatividad es menor a la requerida para que prospere una solución. No es que no seamos capaces, sucede que nuestro nivel de conocimiento, habilidad o creatividad es inferior al necesario para que éstos se produzcan.
  • Es fundamental desarrollar la creatividad. Aprender y enseñar que nuestra voluntad, habilidad, capacidad y creatividad nos permiten mejorar las adversidades, por más dificultosas que estas se presenten.