COACHING O INTRUSISMO, LICENCIATURA O MASTER

Los considero temas importantes que bullen en mi cabeza y no acababa de darles forma. Leyendo al Psicólogo y Director del Centro Penitenciario de Figueres, Josep Font, coincido con él en considerar el Coaching y la Filosofía Práctica dos maneras fascinantes de hacer Psicología sin ser Psicólogo. Evidentemente, dos casos de intrusismo a las claras. Considero que a ello le ayuda la situación española actual, en la que ningún licenciado parece ser apto para el trabajo sin sus correspondientes masters, masters en los que tienen cabida diferentes profesiones, propiciando el Intrusismo, a mi entender (y favoreciendo el que la tasa de paro no se incremente aún más, por tocar otro tema de peso).

¿Y por qué lo vemos así?

1.Porque utilizan toda clase de elementos del conocimiento que son propios de la Psicología.
2.Negando a su vez estar haciendo Psicología Aplicada.
3.Pretenden, finalmente, restringir el papel de intervención de la ciencia psicológica a la casuística patológica y a los procesos implicados en la misma.

El coaching y la filosofía práctica son un par de ejemplos de pretendidas disciplinas a las que se suscriben una nueva estirpe de consejeros del alma. Todo esto parece Innovación, ya que viene de EEUU,y todo lo americano parece ser inmejorable y digno de imitación.

¿Cuál es su formación de base? ¿Y la actual? Trabajan con pacientes y grupos, a menudo "alumnos", que tan lucrativo está resultando, y en ocasiones alguno se descompensa, no se sabe manejar, dada la formación de base y dudosa actual. Sin embargo, la justificación suele ser que ya antes tenía una personalidad inestable, y le relegan a la categoría de "desequilibrado", cuando no se le pierde la pista, nadie sabe dónde está, y parece que además no interesa saberlo.

Los alumnos de estas nuevas profesiones, puede que en la suya no encuentren futuro, o bien no se ubiquen adecuadamente, estén hastiados, o puede que inconscientemente pretendan resolver sus problemas personales a base de formación, ya que está mucho mejor visto, y son muchos los que continúan con el estigma de consultar a un psicólogo como consultor, asesoror o entrenador. Pero acudir a un Coach está de moda, imprime estilo, categoría social,y es la formación necesaria para dirigir bien una empresa, conseguir triunfos deportivos, y hace que esa Empresa, sea la que sea, no necesariamente la que nos sustenta (también hablan de Coaching Familiar, entre otros), aumente sus beneficios (objetivo prioritario) y sean más felices en ella.


Sin embargo, en tiempos de explosión del psicoanálisis, muchos psicólogos y psiquiatras en formación acudieron a esta terapia para poder luego trabajar con los pacientes, y por qué no decirlo, "ponerse a punto", como ahora parecen querer hacer estas nuevas profesiones.

De todos modos, existen personas con cierta relevancia social e influencia hoy en día, que reconocen tener problemas como algo normal, como debería ocurrirnos a todos, reconociendo inclusive no saber cómo afrontarlo ni resolverlos sin ayuda profesional. Es la Psicología Positiva, la cual siempre ha existido, trabajando las emociones positivas como la felicidad, la alegría o el amor, y fortalezas como el optimismo, la creatividad, la gratitud, la sabiduría, o la resiliencia. A mi entender, por aquí deberían ir los pasos a dar.

El coach personal es un asesor enfocado hacia la optimización de aspectos relacionados con la productividad y el rendimiento personal, como por ejemplo, la toma de decisiones y el manejo del estrés derivado de las situaciones laborales. Así, acudir a un coach no sólo puede ser socialmente más aceptable, sino que puede ser muy recomendable ¡y quién sabe si incluso un gasto justificable con cargo al presupuesto de la empresa destinado a formación, incluida en su partida de Gastos, una buena estrategia¡.

Pero ¿no es esto lo mismo que hace el psicólogo con su paciente, su alumno, o la empresa en la que se le contrata? El psicólogo les entrena en la adquisición o modificación de sus recursos, ya sean de tipo evaluativo o de afrontamiento, de las situaciones conflictivas. El objetivo y los métodos son similares, con sus particularidades, claro está.

El Coaching vende los beneficios del "crecimiento personal" proponiendo un modelo de intervención aparentemente no directivo, basado en el diálogo socrático y en el autodescubrimiento inducido por el coach. Es decir, formas de trabajo antiquísimas ya utilizadas por los psicólogos, si bien el marketing que envuelve a esta nueva profesión utiliza un lenguaje adaptado a su cliente potencial, simulando empatía, sin prometer resultados como producto de su intervención en términos de productividad empresarial, deportiva... Algo incongruente con los tiempos, en los que existe una demanda permanente de resultados del mercado.

Asimismo, los filósofos prácticos parecen haber desistido de intervenir en la gestación del pensamiento, para intentar influir en la gestión cotidiana del pensamiento.

Parece que no se trata de dar conocimientos científicamente válidos, sino de dar lugar a productos que se adapten al mercado. Actualmente el coaching y el asesoramiento filosófico lo han hecho.

Todo esto se ve favorecido por una época de crisis económica y espiritual como la actual, en la que se favorece la formación desde el Gobierno para fomentar la búsqueda de empleo y hacer invisible cierto porcentaje de paro añadido que se daría, además, si no se pospusiera la salida de los jóvenes al mercado laboral. Como contrapartida, se eleva la edad de jubilación, debidamente justificada por estudios sociológicos. Se importan movimientos innovadores de otros países, pero parece que no interesa el conjunto. A modo de ejemplo, mi profesora de conversación de inglés en la EOI, es americana, tiene 21 años. Si continuara su periplo laboral por este país, cotizando en él, se podrá jubilar antes de los 67. A imitar.

Volviendo al tema que nos ocupa, afirmamos, por tanto, que la Psicología es una ciencia básica, cuyos principios son aplicables a la educación de niños discapacitados, a la organización de módulos de aprendizaje, al alivio de los trastornos emocionales, a la facilitación del rendimiento de personas u organizaciones, y a un largo etc.

Espero que este post sirva de reflexión y suscite polémica, creo que se lo merece. Parece que el Intrusismo no preocupa hoy en día. Quizás sea necesario poner un poco de orden.

Por cierto, lo que soy, ¿se lo debo a mis dones, a mi formación, o a lo que nos han ayudado a ser, junto a mi esfuerzo?