“Una aproximación cognitivo-conductual al bajo rendimiento laboral del docente”

Por . En 2010-06-04 13:59:50 -0700
“Una aproximación cognitivo-conductual al bajo rendimiento laboral del docente”

Anaya Dorantes Enedelia, Muñoz García Ricardo

Asesores: José Manuel Bezanilla; Juan Elías Campos

Resumen

La adaptación y el buen desempeño del docente en los diversos ambientes sociales, depende indudablemente de los factores del sueño, ya que el sueño permite recuperar energía y entrar en un estado de relajación, también se incluyen los factores laborales, ya que si se lleva a cabo un estilo de vida estresante, lleno de dificultades y conflictos, conllevará al sujeto a padecer alguna deficiencia para conciliar el sueño, y un malestar social e individual. Es importante conocer los trastornos de sueño más comunes, y las secuelas que dejarán en el docente a nivel físico y mental.

Palabras clave: sueño, rendimiento laboral, estilos de vida.

Abstract

The adaptation and good performance of teachers in different social settings, will clearly depend on the sleep factors, because sleep allows recovery of energy and reach the total relaxation, also, it includes the occupational factors, because if you perform a stressful lifestyle, full of difficulties and conflicts, it will lead the subject to suffer from a deficiency to sleep, and individual and social unrest. It’s important to know the most common sleep disorders, and the legacy they will leave on the teacher to physically and mentally.

Keywords: sleep, job performance, life styles

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INTRODUCCION

El sueño representa un tercio de la vida de un individuo, lo que equivale a 400 minutos por día. La falta de sueño multiplica por 10 la posibilidad de sufrir un accidente de tránsito o laboral, y genera además un deterioro psicosocial así como una reducción en la calidad de vida.

El mal dormir está asociado con un descenso en la calidad de vida de las personas que lo padecen, y en las peores consecuencias, puede ser causa de accidentes laborales, domésticos y de tráfico. (GONZALEZ 1998). Por otro lado es normal que la necesidad de sueño y la sensación de haber descansado satisfactoriamente varíen de una persona a otra.

La mala calidad de sueño puede ocasionar problemas durante el día, como fatiga, falta de energía, dificultad para concentrarse e irritabilidad. La falta de sueño afecta a todas las personas por igual, sin importar raza ni profesión, en este caso investigaremos una pequeña población de profesores que presenten dificultades en la conciliación del sueño y la calidad del mismo.

Sueño.

El sueño es un estado del organismo, regular, recurrente y fácilmente reversible, que se caracteriza por una relativa tranquilidad y por un gran aumento del umbral o de la respuesta a los estímulos externos en relación con el estado de vigilia.

El sueño es un estado biológico y conductual. Ciertas características electroencefalográficas (EEG) y poligráficas forman parte de la definición del sueño en razón de su asociación regular y constante con el sueño (CARLSON 1996).

El sueño tiene etapas cíclicas, estas son:

Somnolencia
Sueño ligero
Sueño profundo
Sueño profundo de ondas lentas
Movimientos Oculares Rápidos (MOR)
Casi el 50% del tiempo que pasamos dormidos tenemos sueño ligero, aproximadamente 20% tenemos MOR y el 30% restante está repartido en las demás etapas. Durante la etapa de sueño ligero los ojos se mueven lentamente y es fácil despertarse. Cuando el sueño es profundo (etapas 3 y4) el movimiento muscular se detiene y las ondas cerebrales son muy lentas, por lo que es muy difícil despertar. Si una persona se despierta durante esta etapa es probable que se sienta desorientada y le cueste trabajo despertar por completo. (LAHEY, 1999)

El sonambulismo y los terrores nocturnos por ejemplo, suelen suceder durante la etapa de sueño profundo.

Principales alteraciones del sueño

Insomnio
El DSM-IV define el insomnio primario como una queja que dura al menos un mes de dificultades en iniciar o mantener el sueño o de que este no sea reparador.

En la definición del DSM-IV se hace hincapié en el hecho de que exista la queja porque se ha comprobado que con patrones de sueño similares unas personas lo viven sin problema, porque no achacan a la falta de sueño sus dificultades y fatigas diarias, mientras que otros sí lo hacen.
Hay muchas formas de insomnio: tardar demasiado tiempo en dormir, despertarse mucho antes del momento de levantarse, despertarse muchas veces por la noche o tener la sensación de que no se ha dormido bien y no se ha descansado.
El insomnio es la incapacidad aguda o crónica para obtener un sueño reparador. Se puede manifestar por dificultad para conciliar el sueño, por despertares frecuentes a lo largo de la noche o por despertar temprano con dificultad para volver a dormirse. Según la literatura mundial, el insomnio es uno de los síntomas psicopatológicos más frecuentes y el trastorno de sueño con mayor incidencia en la población general (ESPIE, 2002).
Hipersomnia
El DSM-IV define la hipersomnia primaria como la presencia de somnolencia excesiva como mínimo durante 1 mes (o menos si se trata de la forma recurrente), tal y como ponen de evidencia episodios prolongados de sueño nocturno o episodios de sueño diurno que tienen lugar casi cada día. La somnolencia excesiva provoca un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
La somnolencia excesiva no puede explicarse mejor por la presencia de un insomnio y no aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental (p. ej., narcolepsia, trastorno del sueño relacionado con la respiración, trastorno del ritmo circadiano o parasomnia) y no puede atribuirse a una cantidad inadecuada de sueño. La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental.

Parasomnias
La parasomnia es un trastorno de la conducta durante el sueño asociado con episodios breves o parciales de despertar, sin que se produzca una interrupción importante del sueño ni una alteración del nivel de vigilia diurno. El síntoma de presentación suele estar relacionado con la conducta en sí misma. Son más frecuentes en niños, aunque pueden persistir hasta la edad adulta, en la que tienen un mayor significado patológico.

Tipos de parasomnias:
Pesadillas: Despertares repetidos durante el período de sueño mayor o en las siestas diurnas, provocados por sueños extremadamente terroríficos y prolongados que dejan recuerdos vividos, y cuyo contenido suele centrarse en amenazas para la propia supervivencia, seguridad o autoestima. Los despertares suelen ocurrir durante la segunda mitad del período de sueño. Al despertarse del sueño terrorífico, la persona recupera rápidamente el estado orientado y despierto (a diferencia de la confusión y desorientación que caracterizan los terrores nocturnos y algunas formas de epilepsia). (DSM-IV, 2002)

Terrores nocturnos: Episodios recurrentes de despertares bruscos, que se producen generalmente durante el primer tercio del episodio de sueño mayor y que se inician con un grito de angustia. Aparición durante el episodio de miedo y signos de activación vegetativa de carácter intenso, por ejemplo, taquicardia, taquipnea y sudoración. El individuo muestra una falta relativa de respuesta a los esfuerzos de los demás por tranquilizarle. Existe amnesia del episodio: el individuo no puede describir recuerdo alguno detallado de lo acontecido durante la noche. (DSM-IV, 2002)
Sonambulismo: Episodios repetidos que implican el acto de levantarse de la cama y andar por las habitaciones en pleno sueño, que tienen un lugar generalmente durante el primer tercio del período de sueño mayor. Durante estos episodios, el individuo tiene una mirada fija y perdida, se muestra relativamente arreactivo a los intentos de los demás para establecer un diálogo con él y sólo puede ser despertado a base de grandes esfuerzos. Al despertar (tanto en pleno episodio como a la mañana siguiente), el sujeto no recuerda nada de lo sucedido. A los pocos minutos de despertarse del episodio de sonambulismo, el individuo recobra todas sus facultades y no muestra afectación del comportamiento o las actividades mentales (aunque en un primer momento puede presentar confusión o desorientación).

Ahora que hemos definido los trastornos del sueño más frecuentes, y considerando que cada uno de ellos se puede presentar en mayor o menor frecuencia sin importar profesión o estilo de vida, comenzaremos a profundizar y analizar el estilo de vida que lleva un profesor, comenzando por definir sus responsabilidades y actividades.

Rendimiento laboral del profesor.

Según Espie ( 2002) en su libro “la tarea docente” argumenta que la labor de un profesor resulta muy extensa, ya que requiere, aparte de capacidad cognitiva, esa parte humana, empática y reflexiva que debe acompañar al alumno. A continuación mencionamos algunas tareas que debe cumplir el profesor:
Un profesor es un experto que domina los contenidos, planifica (pero es flexible)

Establece metas, perseverancia y hábitos de estudio

Su principal objetivo es que el alumno construya habilidades para lograr su plena autonomía y conocimiento.

Regula los aprendizajes, favorece y evalúa los progresos; su tarea principal es organizar el contexto en el que se ha de desarrollar el sujeto, facilitando su interacción con los materiales y el trabajo colaborativo. Fomenta el logro de aprendizajes significativos, transferibles. Potencia el sentimiento de capacidad.

Enseña qué hacer, cómo, cuándo y por qué, ayuda también a controlar la impulsividad, comparte las experiencias de aprendizaje con los alumnos, atiende las diferencias individuales.

Aparte de todas las actividades mencionadas anteriormente, el profesor debe lidiar con sus demás compañeros de trabajo, debe aceptar puntos de vista diferentes así como diferentes perspectivas y estrategias de enseñanza.

El único espacio donde el profesor puede destensarse, olvidarse de las presiones diarias, encontrarse consigo mismo, relajarse y recuperar energía perdida es a la hora de dormir.

En una encuesta realizada por el IMSS (2008) decidieron conocer que opinaba la sociedad acerca del periodo del sueño, encuestaron a 100 adultos (pacientes con alguna enfermedad psicosomática), y el 70% de los encuestados definieron el periodo de sueño como un periodo no productivo, y que se trata de algo más bien desperdiciable para el proceso de producción.
En esta encuesta hemos identificado una variable muy importante para la investigación ya que las personas encuestadas eran trabajadores de varias profesiones, pero todos coincidían en que diariamente se desenvuelven con la sociedad (servidores públicos), tiene un estilo de vida caracterizado por el estrés y la presión laboral.

El estrés en el trabajo aparece cuando las exigencias del entorno laboral superan la capacidad de las personas para hacerles frente o mantenerlas bajo control.
Es posible que la preparación de un determinado grupo de profesionales para afrontar el estrés no siempre es suficiente para resolver situaciones habituales de su trabajo, dando lugar a la aparición de dificultades emocionales y conductuales que conllevan un sentimiento de fracaso personal e/o incapacidad para el ejercicio de la profesión.

Consideramos que el estrés pudiera ser un factor consecuente de no tener una buena calidad de sueño, el no descansar adecuadamente puede conllevar al sujeto a entrar en un estado de irritabilidad, baja concentración, tener constantemente desacuerdos e intolerancia tanto con sus demás compañeros de trabajo como con todos sus alumnos.

La falta de sueño entre los trabajadores mexicanos es un factor que afecta la productividad y la calidad del trabajo en el país, reconocen expertos sicoanalistas y de recursos humanos.

En México, una de cada tres personas, en promedio, no alcanza a dormir plenamente al menos una ocasión a la semana, y 10% de la población tiene un trastorno del sueño, lo que deriva de una pérdida de capacidad de retención y aprendizaje, y en ocasiones distracción, lo que perjudica la productividad al interior del centro de trabajo. (CIE, 2006)

Hugo Italo Morales, presidente de la Comisión Laboral de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), comentó que:

“la falta de sueño, aunado a la mala alimentación y al recorrido de grandes distancias para llegar al centro de trabajo, repercuten en una baja considerable en la productividad”.

Es tan importante el impacto, que es analizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que considera estos factores como determinantes en la productividad de los trabajadores.

En el caso de las grandes ciudades como el Distrito Federal, cada uno de estos factores inciden entre dos y tres puntos sobre la medición de la productividad de una empresa o institución.

Sin embargo, reconoció que son pocas las instituciones que toman cartas en el asunto para evitar esta situación.

En casos generales, Italo Morales recomienda que los empleados vivan cerca de donde laboran, con lo cual se minimiza el impacto, porque tendrán más tiempo para dormir y trasladarse.

Eisenberg (2000) terapeuta y catedrática del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, explicó que una de las fallas más comunes del cerebro es cuando en el sueño, el individuo no puede entrar a la etapa más profunda, debido a un cansancio extremo o un trastorno en su actividad cerebral, lo que da como resultado una baja en la productividad laboral, ya que la memoria y el cuerpo no se recuperan a tiempo.

Aclaró que el hecho de que una persona trate de dormir ocho horas continuas, no implica que duerma bien, pues si no se cumple con el ciclo del sueño, que contempla tres fases (ligera, intermedia y profunda) difícilmente descansará, generando bajo desempeño en sus labores.

Un estudio realizado por la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, reveló que 26% de los americanos adultos no consiguen dormir bien al menos en una ocasión al mes, mientras que 24% tienen mayores trastornos, lo que ha despertado la preocupación de los patrones de las diversas instituciones de trabajo ante este crecimiento del fenómeno, quienes están ideando cómo atender esta problemática.

En ese sentido, Reyes Haro Valencia,(2000) vicepresidente de la Sociedad de Mexicana para la Investigación y Medicina del Sueño, destacó que en México la situación pudiera tornarse más severa, ya que una tercera parte de la población tiene problemas para conciliar el sueño al menos una vez a la semana, mientras que más de 10 millones de mexicanos padecen un trastorno crónico del sueño, de los cuales la mayoría no se trata médicamente.

El también director de la Clínica de Trastornos del Sueño y del Laboratorio del Sueño en el Instituto Nacional de Neurología y Neurofisiología explicó que a nivel mundial, los mexicanos que viven en grandes ciudades, como Monterrey, Guadalajara y el Distrito Federal, duermen en promedio seis horas, cuando el mínimo internacional es de siete.
"Sabemos que el no dormir afecta el funcionamiento de un individuo; el sentirse cansado provoca que disminuya el estado de alerta y que ello provoque accidentes de trabajo". (PEDRERO, 2006)

Al año se invierten millones de dólares en incapacidades y ausentismo laboral, ya que la persona llega tarde al trabajo al dormir por más tiempo en la mañana.
Los trastornos del sueño se presentan en todas las personas, sin importar edad, raza y ocupación. Médicos, profesores, trabajadores sociales, etc… Cada uno de ellos va a reflejar las repercusiones de manera diferente dependiendo de su perfil profesional y su estilo de vida. Por otro lado, una insatisfacción con la vida, problemas de tipo social, familiar, de pareja o individuales pueden ser considerados factores de inhibición del sueño. (ESPIE 2002)

Es posible que la preparación de un determinado grupo de profesionales para afrontar el estrés no siempre es suficiente para resolver situaciones habituales de su trabajo, dando lugar a la aparición de dificultades emocionales y conductuales que conllevan un sentimiento de fracaso personal e/o incapacidad para el ejercicio de la profesión.

En este caso, analizaremos a una población de profesores que imparten clases a nivel bachillerato, para así identificar como se manifiesta la dificultad para dormir en su trabajo.

Factores que motivan el malestar y el conflicto docente

Los cambios en la estructura económica, social, política y cultural del conjunto de la sociedad marcan un tipo de demandas educativas. En estos cambios influyen un conjunto de elementos de los que citaremos algunos:

Los cambios de estructuras sociales, fundamentalmente, en la familia, unido al pluralismo político e ideológico han ocasionado un fenómeno que, al mismo tiempo que traslada las responsabilidades educativas de un buen número de ciudadanos/as a la escuela, permite cuestionar la manera de educar y los valores a transmitir. Y ello desde una perspectiva no tanto de ciudadano/a que participa, sino de consumidor de un producto mercantil.

Los cambios que ha incorporado la Reforma Educativa (aumento de responsabilidades en las metas a conseguir, nuevo modelo de docente y de comprensión del proceso de enseñanza-aprendizaje, nuevos currículo educativos, redefinición del papel del tutor/a, etc..) al producirse sin la necesaria participación y formación y en un proceso de falta de financiación está ocasionando notables problemas de diferente índole: con el contenido del material de aprendizaje -ahora modificado sin la menor contemplación-, con la disciplina, con la falta de motivación e interés de un reducido colectivo de alumnos/as, con el proceso de enseñanza-aprendizaje..., sin descartar problemas relacionados con lo sentimientos del profesorado respecto a su desarrollo personal, con la organización de los centros o con los padres y madres de alumnos.
Según Hornstein (1998) “El proceso de implantación de la reforma ha ocasionado también un proceso de reestructuración laboral en el que se ha mantenido la inseguridad y precariedad laboral de quienes la tenían, y está generando situaciones de supresión/recolocación de quienes tenían seguridad en su puesto de trabajo”. Estas apreciaciones no empañan, en absoluto, el reconocimiento y valoración de aspectos como la extensión de la enseñanza obligatoria básica hasta los 16 años para todas las personas del Estado, conquista democrática de primera magnitud porque supone una transformación radical de la actual concepción de acceso a la educación, o, por ejemplo, el perfil del ciudadano/-a a formar, integrado en la formulación de la trilogía de contenidos-procedimientos-actividades, o las finalidades de las etapas educativas ("contribuir a formar personas capaces de desenvolverse con progresiva autonomía tanto en el ámbito público como en el privado"; contribuir al pleno desarrollo de la personalidad del alumno" para, "desde un equilibrio personal y afectivo, fomentar la integración social de una manera crítica y práctica". (JOSE CARLOS 2000)

La falta de reconocimiento social y económico a la tarea docente por parte de responsables políticos cuando implicaba romper marcos precitados anteriormente. Ello ha favorecido la no motivación y compromiso de algún sector del profesorado, que hay que distinguir perfectamente del sector minoritario docente quien ya había apostado por la pasividad y la no implicación desde antiguo.
Las situaciones marcadas anteriormente podrían ser percibidas como preocupaciones latentes de los docentes, que día a día pueden incrementar, o inclusive alterar su estado psíquico, debido a que toda la energía de los mismos gira en torno a encontrar alguna solución a estas preocupaciones, lo que puede provocarles una falta de concentración y relajación mental y corporal.

Alteraciones del sueño desde la corriente cognitivo-conductual.

Desde el enfoque cognitivo-conductual, dentro de la percepción del mundo exterior por parte del sujeto, existen conflictos manifestados de diversas formas que centran su atención, de tal forma que estos conflictos llevan al sujeto a la elaboración de creencias.

Las creencias hechas van a propiciar la creación de pensamientos perturbadores, pensamientos que impiden desde la concentración laboral hasta la relajación y estabilidad emocional del sujeto, convirtiéndose también en un factor de inhibición del sueño y el descanso.

Cuando no se dan las condiciones no se dispara la función automática del dormir; así una situación fisiológica no adecuada, un ambiente físico no propicio y/o una activación fisiológica y/o cognitiva son los elementos que pueden llevar a no dormir una noche. Cuando las condiciones adversas tienen una cierta duración y la persona no tiene la suficiente plasticidad para acomodarse a ellas se puede producir una ruptura del automatismo necesario para conciliar el sueño y aparece el insomnio como problema.

Las personas que trabajan en jornadas nocturnas o alternan esporádicamente sus turnos laborales presentan alteraciones en sus ciclos normales de sueño-vigilia que repercuten negativamente en su salud. Las personas con esta irregularidad de los períodos de trabajo y descanso son proclives a desarrollar cuadros de insomnio, hipersomnia, fatiga crónica y desarreglos digestivos y cardiovasculares. Estas alteraciones de horario inciden gravemente en los sujetos disminuyendo el umbral de reacción lo que les hace más propensos a protagonizar accidentes laborales y de tráfico. (POLLAK 1990)

La prevalencia de los trastornos del sueño en la edad adulta aumenta con la edad (Brabbins 1993; National Commission on Sleep Disorders Research [NCSDR 1993]; Bliwise 1993, Foley 1995; Ford 1989). En la población en general, los tipos más frecuentes de trastornos del sueño informados son insomnio (dificultad para iniciar y para mantener el sueño) y despertar en la madrugada sin poder volver a conciliar el sueño. Los adultos principalmente presentan una dificultad en el mantenimiento del sueño y, mientras que no todos los cambios en el sueño son patológicos en la etapa tardía de la vida (Bliwise 1993; Morin 1989), las alteraciones del sueño graves pueden llevar a la depresión y a deterioros cognitivos (Ford 1989). Despertarse de noche produce situaciones de estrés significativas para los cuidadores y es una causa común que requiere el internamiento en una institución (POLLAK 1990).

La privación del sueño incide muy negativamente en las capacidades cognitivas, con deficiencias de concentración y atención, así como un nivel excesivo de somnolencia y dificultad que entorpece peligrosamente determinadas actividades laborales.

Un buen descanso es vital para el bienestar del ser humano y los acontecimientos fisiológicos que suceden durante el sueño, deberían estar orientados a conseguir un efecto reparador de mente y cuerpo. En circunstancias normales, esta recuperación es un hecho, y la mayoría de las teorías se encaminan a defender que este es su fin último.

Las intervenciones cognitivo-conductuales incluyen un rango amplio de tratamientos, desde paquetes educacionales hasta estrategias netamente conductuales. Estas son las que se incluyeron en esta revisión:

Educación de higiene del sueño:

La educación de higiene del sueño tiene como objetivo mostrar a los individuos la repercusión de los hábitos del estilo de vida, como la dieta, el ejercicio, el uso de fármacos y la influencia de los factores ambientales, p.ej., la luz, el ruido y la temperatura (HAURI, 1991). A pesar de que es poco probable que estos factores causen insomnio (REYNOLDS, 1991), bien pueden exacerbarlo.

Los estudios en general recomiendan:

Evitar la cafeína y la nicotina (ambos son estimulantes) seis horas antes de ir a la cama;
Evitar el alcohol poco antes de acostarse (el alcohol puede facilitar la aparición del sueño pero tiende a causar la fragmentación del sueño y las pesadillas);
Evitar ingerir una comida sustanciosa antes de dormir (aunque una comida liviana puede ser útil);
Evitar realizar ejercicios poco antes de acostarse (aunque en general los ejercicios son útiles para dormir); y
Reducir al mínimo el ruido y el calor leve o excesivo durante el período de sueño. La higiene del sueño también incluye información sobre la duración del sueño respecto a la edad para asegurar expectativas realistas.

Conclusiones:

El sueño está directamente relacionado con el rendimiento laboral y si no se duerme un tiempo considerable, se generará un ambiente tenso, desagradable y lleno de desacuerdos entre colegas. La consecuencia directa de casi todos los trastornos del sueño es que la persona está cansada durante el periodo de vigilia, lo que conlleva un deterioro de su rendimiento laboral y académico y también de sus relaciones sociales.

Las causas de no conciliar el sueño son variables, pero la población coincide en que el impedimento para quedarse dormidos es un conflicto latente, que este se convierte en preocupación que habita en su mente, diariamente, cuando están solos, tratan de hallarle alguna solución, la cual absorbe tanto energía física como mental.

Visto desde el enfoque cognitivo conductual se recomienda realizar una intervención psicoterapéutica, y en casos de ser una población más grande, se recomienda realizar una intervención comunitaria, como impartir información acerca de la “higiene y educación del sueño”, pensamos que la falta de información acentúa esta problemática.








Referencias bibliográficas:
Carlson, R., Neil, (1996), Fundamentos de psicología fisiológica, tercera edición, México: Prentice Hall

López-Ibor, Juan J.,(2002) Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV, texto revisado, Barcelona, Masson España.

Vsusi Arias, José Carlos, (2000), Sociología del conflicto laboral, primera edición, España, Ed Thomsom
Hauri, PJ (1991), Case studies in insomnia, New york, Plenum Medical book company, www.update/software.com/casestudiesininsomnia/pdf

Pedrero, Fernando, artículo periodístico El universal, “el bajo rendimiento laboral y la mala calidad de sueño (2006) finanzas.

El rendimiento laboral del profesor (2000), www.dialnet.unirioja.es/rendimientolaboraldelosprofesores/servlet/artículo

CIE-10,(1990) trastornos del sueño www.psicomed.CIE10/trastornosdelsueño
El enfoque cognitivo conductual en los trastornos del sueño (2001)www.update/software.com/pdf/intervencionescognitivo-conductualesenlos trastornos del sueño.
Lahey, B. B. (1999). Introducción a la Psicología (6ta ed.). Chicago, IL: Mc. Graw Hill.