Hagamos apertura. Cuál es la diferencia?

Por . En 2010-02-15 08:30:37 -0800
Hagamos aperturas. ¿Cuál es la diferencia?

“La fe es solo creer en algo más allá de ti mismo. Algo que no
puedes ver, oler o tocar. Como la esperanza y el amor.”
Premonición.


Realizador: Rafael Michel Molina Rojas


El positivismo es el romanticismo de la ciencia. La tendencia propia del romanticismo a identificar lo finito con lo infinito, a considerar lo finito como revelación y realización progresiva de lo infinito. Con el positivismo, la ciencia se exalta, se considera como la única manifestación legitima de lo infinito, y por ello se llena de significación religiosa, pretendiendo suplantar las religiones anteriores y servir como la única religión autentica, y, por tanto, como el único fundamento posible de la vida humana individual y social. El positivismo es una parte integrante del movimiento romántico del siglo XIX. Expresa las esperanzas, los ideales y la exaltación optimista, que han provocado y acompañado esta fase de la sociedad moderna. El hombre ha creído en esta época haber hallado en la ciencia la garantía infalible de su propio destino. Por esto ha rechazado, por inútil y supersticiosa, toda alegación sobrenatural, y ha puesto lo infinito en la ciencia, encerrando en las formas de la misma la moral, la religión, la política, la totalidad de su existencia. De manera que caracteriza a la imagen de su ciencia en los siguientes:
1- la ciencia es el modo de conocimiento que describe la realidad del mundo (siendo acumulativa y progresiva)
2- la ciencia es nítidamente separable de otras formas de conocimiento (que en el programa neopositivista se estiman residuos metafísicos o veleidades poéticas)
3- las teorías científicas tienen estructura deductiva, y pueden distinguirse de los datos de observación.
4- la ciencia es unitaria, y todas las ramas podrán ser reducidas a la física.
5- la ciencia es neutra, esta libre de valores.

A pesar de sus comunes pretensiones antimetafisicas, estos positivistas son metafísicos: la deificación de la materia y el culto religioso de la ciencia. El fundador del positivismo fue Augusto Comte. Nacido en Montpellier (Francia) el 19 de Enero de 1798 y muere en Paris el 5 de Septiembre de 1857. Considera la llamada ciencia positiva como la solución definitiva de todos los problemas del género humano. Veía en la ciencia la regeneración total del hombre y la realización de todo lo que pueda haber en nosotros de más alto y perfecto, esto es, veía en la ciencia el infinito encerrado y revelado.

El ejemplo más admirable de la explicación positivista, es el de la ley de Newton sobre la atracción universal. Todos los fenómenos generales del universo se explican, en cuanto es posible, por la ley de la gravitación newtoniana, ya que esta ley permite considerar toda la inmensa variedad de los hechos astronómicos como un único y mismo hecho mirado desde puntos de vistas diversos, y permite unificar con el los fenómenos físicos.

Las ciencias se pueden clasificar considerando en primer lugar su grado de simplicidad, o, lo que es lo mismo, el grado de generalidad de los fenómenos que constituyen su objeto. Los fenómenos más simples son, efectivamente, los más generales; los fenómenos simples y generales son también los que se pueden observar más fácilmente.
Su enciclopedia de las ciencias estará, pues, constituida por cinco ciencias fundamentales: Astronomía, Física, Química, Biología y Sociología. No forman parte de la jerarquía de las ciencias, como se ve, las Matemáticas ni la Psicología. Las ciencias matemáticas han sido excluidas por su importancia fundamental, por cuanto son la base de todas las demás ciencias. Pero según Comte, la Psicología debe su exclusión al hecho de que no es una ciencia ni es susceptible de llegar a serlo. La pretendida observación interior (introspección) que se ha querido aplicar al estudio de los fenómenos intelectuales, es imposible. Los fenómenos intelectuales no pueden ser observados en el acto mismo en que se verifican. El individuo pensante no puede dividirse en dos, uno de los cuales razonaría mientras el otro le observaría razonar. Siendo el órgano observado y el órgano observador en este caso idénticos. ¿ Cómo podría efectuarse la observación? Solamente la filosofía positiva permite conocer las relaciones estáticas y dinámicas de la actividad intelectual. Desde el punto de vista estático, el estudio de tales fenómenos no puede consistir más que en la determinación de las condiciones orgánicas de las que dependen, y, por esto, forma parte esencial de la Anatomía y la fisiología. Desde el punto de vista dinámico, todo se reduce a estudiar el procedimiento efectivo del ser humano mediante el examen de los procedimientos empleados para obtener los conocimientos reales; pero este estudio es propio evidentemente de la Sociología. Comte concluye que en la enciclopedia de las ciencias no hay lugar para una ilusoria Psicología, que seria solo la última transformación de la Teología.


Toda una ingeniosa teoría religiosa de gran durabilidad dogmática. Pero Comte no supo prever que todo objeto observado es observado por alguien… un observador. Comte no percibió la subjetividad humana. Los órganos de los sentidos evalúan los datos observables de la realidad objetiva. Los seres humanos somos seres aperceptivos por naturaleza propia. Inmanuel kant dijo alguna ves: “la realidad es tan solo cognoscible como objeto para mi y nunca como objeto en si”. Cómo puedo saber si el amarillo que yo veo es el que ven los demás. La ciencia no podrá ser nunca neutra, ni carecer completamente de valores, pues la subjetividad humana escapa de cualquier neutralidad posible. Todo dato recogido es un dato lastrado por el contexto previo del experimentador. Dependiendo del entorno cultural, los vínculos, las vivencias y los prejuicios (a menudo ocultos), el observador destaca ciertos datos y los relaciona de forma diferente a la que se daría en otro contexto. La ciencia es construida desde la realidad psicosocial del hombre y esto es innegable.

Los métodos de observación y experimentación del hombre son los métodos más difundidos de la ciencia, los más populares por así decirlo, no por ello revisten carácter universal. Existen dominios fenoménicos no observables por los sentidos. Por ejemplo, de una manera muy amplia es imposible experimentar sobre el universo como un todo, y aun en las ciencias sociales, los procesos sociales como tales, son observables, pero no pueden ser objeto de experimentación más que en medida ínfima. Tales métodos positivistas son incapaces de restablecer la historia del pasado de la tierra, y además del pasado histórico de los pueblos, o de prever el porvenir de la sociedad a pesar de las extrapolaciones futurológicas en boga. En estos modelos científicos los métodos empíricos se muestran impotentes y requieren el pensamiento teórico, filosófico para fundamentarlos. Engels decía que: “cualquiera que sea el dominio del saber en el cual se labore, es una forma de la investigación pensante de la realidad; expresa el poderoso impulso del pensamiento que proyecta su luz sobre las cosas, los objetos, los procesos, que quedarían en las sombras, ignorados, si nos limitásemos exclusivamente a la exploración empírica”.

Es cierto, el hombre mirándose a si mismo es un imposible, porque seria como colocar un espejo frente a otro. Pero desde esa perspectiva el hombre mirando a la naturaleza tampoco seria posible, pues seria la naturaleza mirándose a sí misma. Quedaría… la nada. Pero ya que el hombre puede transformar y comprender la naturaleza, el hombre puede transformarse y comprenderse así mismo. Teniendo siempre divisa de que esta también es una elaboración teórica subjetiva y mi verdad para mi mismo.

Damas y caballeros bienvenidos a la Era del constructivismo!



Bibliografía:

Abbagnano, N. (2002). Historia de la Filosofía tomo lll. Ciudad de La Habana: Editorial Félix Varela.

Zaldivar, D. F. (2006). Tema de debate científico. Ciudad de La Habana: Editorial Félix Varela.