Ética y yo que se...Psicologia

Por . En 2010-02-15 08:23:43 -0800
Ética y yo que sé. Psicología?


Realizador: Rafael Michel Molina Rojas.

No reconozco hecho en la historia (realizado por alguien) que conserve un impacto ético profesional mayor que el del propio proceso socrático. Comprendemos en esencia que Sócrates muere por lo que postula y promueve; pudo escapar y no lo hace. “les he enseñado a respetar las normas y leyes impuestas por nuestro sistema social”, dijo a sus discípulos rechazando cualquier intento de quebrantarlas y dejando un legado tan impresionante que nos sobrevive. Hagamos un cálculo aproximado del tiempo. Dos mil trescientos y tantos años? Se inmortaliza el hecho o Sócrates?. Tal vez ambos, para algunos…. o sea, por hacerles justicia. Pero ni el nombre, ni el hecho se mencionan en temas como este. La propia historia narra sucesos impresionantes, Jesús de Nazaret es uno de ellos, también el de un sinnúmero de héroes; pero Sócrates es más nuestro por ser un científico. Y más si tenemos en cuenta que la palabra ética se deriva del término griego ethos( ironía del destino Sócrates también lo era) significa costumbre.
Ética desde el hacer, desde el poseerlo como parte indisolublemente nuestra, desde un sinnúmero determinado de reglas que se autoimponen y que luego se internalizan en un rol profesional que nos determina como competentes de…, desde una estructura que me contiene y que refuerza mi identidad, sentimiento de pertenencia. Y digo desde el hacer, no solo teniendo en cuenta lo que se postula de forma conceptual, sino lo que se hace en lo que se postula y desde lo que se postula. Pongamos por parte, si estamos desarrollando la noción crítica y espontaneidad en un grupo de jóvenes pero rechazamos y reprimimos a quien se opone. Donde iría a parar esa espontaneidad y crítica abierta? Actitudes y aptitudes? Estas se realizan desde un rol que requiere modalidades relativamente estables de sentimiento, pensamiento y acción que son las que se requieren desde el rol psicólogo que vamos a desempeñar. “To be or not to be” ser o no ser. Un proceso de ser, no de estar; ser psicólogo es más que estar aparentando serlo. Necesitamos estar de por vida queriendo ser, no pretendiendo estar. J. Lacan dijo alguna vez: “no sé si curo más por lo que soy que por lo que hago” y acá si que vale lo de la interpretación de quien lo lea, la apercepción, etc. Digamos que un individuo normal promedio puede leer (interpretándolo por supuesto) 2000 libros de psicología y comenzar creyéndose psicólogo, pero solamente estará… estará psicólogo. Pues ser posee una implicación mayor, ser es ser éticamente psicólogo.
Tal vez les sorprenda que emplee la frase de un psicoanalista, pero soy de los que cree que no importa tanto el postulado que se defienda, mientras sea funcional y operativo en temas tan importantes como este para nuestros profesionales del hoy. Pero yendo directamente al foco de la especificidad en lo que podría significar actitudinalmente ética en psicología. Se infiere que el psicólogo debe partir del reconocimiento y respeto por la individualidad del paciente. Estar comprometido en el empeño de brindar ayuda a los pacientes, teniendo siempre divisa de su actuación en el mejor provecho de estos y de la sociedad en general; cuidando de no crear dependencia innecesaria hacia su persona y de no utilizar a los pacientes para la satisfacción de sus necesidades o intereses. Por supuesto que todo lo anterior proviene de una serie de principios y normas morales que se estructuran desde la sociedad. Estos principios y normas de la moral profesional, se tornan instrumentos de regulación conductual de los especialistas, de su autoexpresión creadora y son garantía de la efectividad y el prestigio de la profesión. (Colectivo de autores, 2004. Psicoterapia General. p 68)
Resulta ineludible partir del carácter eminentemente humanista de la actividad del psicólogo. La indiferencia hacia la persona es ajena al psicólogo y de el, la sociedad espera una actitud solicita, afectuosa y comprensiva.
Es importante confiar en las fuerzas del hombre. Qué resultados pudiéramos esperar de la labor de un especialista, si el acometer el trabajo de reeducación de un menor, partiera de la imposibilidad de su transformación? Indudablemente habría que pensar en el perjuicio que ocasionaría la falta de confianza en la existencia del cambio, de la transformación. En mi poca o ninguna experiencia he tenido lo oportunidad (amarga por cierto) de conocer psicólogos que no confían en el cambio, por decir mejor, no confían en la existencia de él. Donde, desde esta perspectiva, la existencia se analiza desde una directriz que permanece constante e invariable. Pregunto, en qué lugar quedarían sus estudios de dialéctica? Sin comentarios. Que será lo que se nombra vida para ese pobre y rígido ser?
El respeto a la personalidad y dignidad humanas en la labor del psicólogo se expresa también en el secreto profesional. Mantener la discreción ante la información que se constata es sinónimo de respeto a la integridad moral del hombre. Esto, a su vez, acrecienta el honor profesional. (Introducción a la psicología, compiladores, 2006, p 166)
Asimismo, es necesario evitar las valoraciones a partir dichos resultados que puedan generar temores o confusiones y lacerar la estabilidad psíquica de los individuos. Deben evitarse las indagaciones o insinuaciones que afecten la integridad moral del sujeto, su dignidad personal o menoscaben su autoestima. El uso de técnicas solo es admisible con fines profesionales y no es aceptable la transferencia a personas no calificadas o no vinculadas con la especialidad. La etiqueta es un hecho consumado que no solo observamos en la cerveza.
La autosuperación constituye una de las condiciones esenciales para el honor y el prestigio de la profesión. La sociedad confiere valor, confianza al especialista, en la medida en que este demuestre el dominio de su ciencia. Y yo diría también que cierta noción general de cultura literaria, artística, etc. Recordemos que quien tan solo sabe de su cosa, ni de su cosa sabe.
Mantener la reputación como especialista, es mantener la reputación de la profesión. Manifestaciones de formas tergiversadas como la vanidad, la soberbia, la arrogancia o el falso amor propio, conducta y actitudes de tipo elitista; suelen ser rechazadas por los demás, pudiendo constituir fuente de pérdida de prestigio para la especialidad. (Introducción a la psicología, compiladores, 2006, p 173)
Entonces, se trata en este caso, de la suma de conocimientos y habilidades propias de una profesión?
Por supuesto que no, aceptar esta proposición, sería empobrecer este término. En muchas profesiones, los requisitos estrictamente profesionales y los principios morales tienden a fundirse, a tal extremo, que resulta difícil su discriminación pura (recordemos a Lacan). Personalmente no creo que exista disciplina donde este fundirse se haga más vivido y personal vincular que en la propia psicología.
La psicología es una de estas profesiones, en la cual la cohesión de ambas exigencias, deriva en el éxito de la labor ulterior, en el prestigio individual del especialista.
Entonces se precisa un proceso de formación profesional y de compromiso personal que tenga como objetivo la creación de un rol que requiere modalidades relativamente estables y coherentes de pensamiento, sentimiento y acción; que implica a la vez un interjuego, una dialéctica entre el mundo interno y el mundo externo para cada uno de los sujetos que están comprometidos en este campo profesional psicológico.
En este proceso de esclarecimiento progresivo (que narramos) un objetivo específico de la tarea psicológica sería crear aperturas para que se de el insight, conocimiento de sí en situación y también conocimiento del contexto. Es decir que el insight, aquello a lo que se apunta es a la conciencia o conocimiento no solo intelectual sino también emocional, aquel conocimiento que nos compromete como sujetos totales, de nosotros mismos, del contexto y de las relaciones de determinación reciproca entre nosotros mismos y el contexto vincular, social. Entonces esta tarea apunta a que los sujetos que nos comprometemos en ella podamos integrar, podamos establecer relaciones entre distintos aspectos en nuestro interior hasta allí disociados. Apunta a que podamos establecer relaciones entre hechos cuyos nexos significativos hasta allí se nos habían escapado, es decir, permanecían ocultos, se habían transformado en verdaderos escotomas o puntos ciegos. (Articulo, Ana P de Quiroga, 1982) Conócete a ti mismo (también Sócrates)
No de otra manera, en caso contrario estaríamos disociando sentimiento, pensamiento y acción, como tantas veces observamos que en nombre de una hermosa ideología laceramos la existencia de contrarios, humanos también, por cierto. Y en ese sentido disociativo no nos quedaría más que el camino de la desrealizacion y la despersonalización. Por consiguiente seguiría insistiendo: “no necesitamos criticar mas de 250 códigos éticos (errados o veraces) necesitamos crear el nuestro y eregirlo en armonía plena con nosotros mismos. Tracemos y escribamos nuestra propia historia”. Tal vez pensemos que es muy pronto, pero no sabemos cuan pronto pueda ser demasiado tarde.




Bibliografía
Ana P de Quiroga, 1982, Actitud psicológica, Escuela privada de psicología social Dr. Enrique Pichon- Riviere, Buenos Aires.
Dr. Dionisio Zaldivar Perez, Dr. Rene Vega Vega, Dr. Miguel A. Roca Perara; 2004, Psicoterapia General, editorial Felix Varela, La Habana.
Dr. Demetrio Campa, Dra. Teresa Orosa; 2006, Introduccion a la Psicologia, editorial Felix Varela, La Habana.