El Rigor. Utopia o Posibilidad

Por . En 2010-02-15 08:17:11 -0800
El rigor. Utopía o posibilidad.

Realizador: Rafael M. Molina

“lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”

El acto de minusiocidad estricta que requieren y exigen las ciencias en las que nos desempeñamos y se desempeñan los diferentes profesionales del hoy, comenzaría por la utilización de las técnicas precisas para la validación de hipótesis trazadas en el descubrimiento de un fenómeno dado; o la devaluación de dichas hipótesis (por muy queridas que nos sean) cuando carecen de fundamento práctico. Y que tiene que ver con las conclusiones infundadas de experimentos que se hacen sin una mínima muestra de amor por la búsqueda de la verdad, para afianzar teorías impuestas que (cuando menos) son de corto alcance.

Las ciencias (sean cuales sean) poseen intrínsecamente una necesidad de credibilidad social. Basta con precisar su propia génesis y su esencia misma para darnos cuenta que (aparte de su innegable determinante subjetivo) fueron creadas por el hombre para atrapar (en el mejor de los casos) algo que se pudiera precisar como verdad. Algo constatable, medible. lejos del orgullo, el egemonismo, la pedantería, el elitismo. Algo fidedigno y lo más cercano a la realidad posible. Y la sociedad actual espera de ellas el mejor empeño para poder fijar su confianza y seguridad en ellas. Las ciencias peligran con el egoísmo del hombre y su necesidad egocéntrica de ser querido, aceptado, ganar reconocimiento y poder. Las relaciones humanas, en la vida intrapsiquica y también desde el punto de vista interactivo son relaciones de poder, desde el estatus y los roles que se desempeñan por los logros alcanzados. A veces se miente por obtenerlos, se calla por preservarlos, se manipula por facilitarlos. Somos seres sociales y necesitamos cobertura social.

No nos estamos moviendo solamente en el meollo experimental del laboratorio y de la bibliografía a utilizar, revisar, etc. Se trata de una representación de la ciencia que se va creando e internalizando. La ciencia necesita credibilidad, necesita fiabilidad y madurez para la construcción y elaboración del aparato perceptual social que le proponemos. Y es lo que debemos darle.

El rigor también se corresponde con el respeto que mostramos y que debemos mostrar (aunque reconozco que mucho aun falta) a otras teorías y prácticas metodologías que se nos contraponen. A sido encarnizada la lucha entre modelos y pienso que en cada combate nos han arrebatado una piedra preciosa. Maria de los Ángeles Flores alguna vez dijo:
No pretendemos eregir nuestra modesta experiencia en doctrina, ni convertir nuestro criterio, imperfecto como todos…, en modelo para nadie. Solo pedimos respeto, el mismo respeto que sentimos nosotros para modelos ajenos, que tampoco nos gustan. Y mostró que también se sufre, y se pierde mucho.

Por eso el rigor es muchas cosas. Es también insatisfacción, es un impulso ha hacer mas de lo ya hecho, es una necesidad de integración y respuestas mas acertadas. Necesidad de apertura. Es un compromiso y honestidad con nosotros mismos. No es una entelequia, ni un fin en si mismo. Es un intento, un camino, un esquema de referencia. No más.

Cuidado con el excentricismo y los excesos. La rigidez no debería confundirse con la rigurosidad. La generalización de nuestro pensamiento es un proceso importante, pero que en ocasiones mutila y automatiza los actos de creatividad en el hombre que es su más preciado tesoro. Se crean espacios metodológicos que no son tan lógicos donde lejos de brindar libertad de acción y facilitar la comprensión, problematiza y complejiza el hacer. Se esquematiza el pensamiento en una teoría hermosa que no se corresponde con la práctica. No podemos percibir que por levantar un bello estandarte dañamos y empobrecemos una verdad y frenamos su desarrollo. Lo complejo no es entrar a un sistema, lo difícil es salir de el. Salir de un conjunto de ideas que frenan nuestro desarrollo por habito o por la noción aberrante: así siempre se hizo, o lo dijo alguien y si el lo dijo es que es verdad, o la metodología dice que es así y así tiene que ser. Cero cuestionamiento. Pero también cero acto de cientificidad, criticidad y profesionalismo. Me recuerda a un cuento de Augusto Monterroso que se titula: la oveja negra.
En un país muy lejano – dice- llego una oveja negra y los habitantes del lugar indignados la mataron. Un tiempo después las nuevas generaciones apenadas por su acción le levantaron a la oveja una estatua ecuestre. Desde ese entonces cuando llegaba una oveja negra al país era pasada por las armas para recordar tal acto de vandalismo.

Somos psicólogos, críticos sociales, de naturaleza transgresora. Nuestra labor va hay justo donde la sociedad a fallado. La sociedad espera de nosotros a seres humanos comprometidos con nuestra acción y practica social. Si no somos capaces de comprometernos madura y moralmente con nuestro trabajo (al decir de Frankl) entonces nuestro trabajo no se realizara, y nosotros nos habremos quedado en algún lugar perdidos.



Bibliografía

Zaldivar, D. F. (2006). Tema de debate científico. Ciudad de La Habana: Editorial Félix Varela.