El Conflicto Básico, según Karen Horney

Por clbustos. En 2007-07-23 15:09:58 -0700

Informe realizado por Javier Ardouin, Claudio Bustos y Mauricio Jarpa (1998)

INDICE




INTRODUCCION

En este trabajo nos abocaremos a  presentar, de forma breve, el tema del conflicto básico, o conflicto central interno, el cual es planteado por Karen Horney  dentro de su estudio de la neurosis y sus distintos aspectos.
En una primera parte de este trabajo nos dedicaremos a describir el conflicto neurótico a través de una comparación con el conflicto normal al que se enfrenta el individuo sano; además, realizaremos una pequeña descripción de su causa, la cual es la existencia de las tendencias neuróticas. También veremos la forma en la cual se expresa este conflicto, tanto en sus síntomas como en sus expresiones conductuales, lo cual nos permitirá ver las consecuencias que tiene este fenómeno mental en la vida del individuo neurótico, para luego detallar las consecuencias que tienen los conflictos sin resolver para el individuo neurótico: miedos, empobrecimiento de la personalidad,  falta de esperanza y tendencias sádicas.
En un ultimo punto estableceremos una discusión acerca de las características generales de la teoría del conflicto básico de Horney , incluidos aciertos y limitaciones de esta, junto con el resumen de este trabajo.
Abordaremos el tema del conflicto básico de una forma breve dedicándonos, especialmente, a describir las consecuencias principales del conflicto en la vida del neurótico, sin ahondar en  la génesis de este conflicto, ni en las tendencias que lo originan.
La teoría presentada por Karen  Horney, sobre el conflicto neurótico, se enmarca dentro del modelo de la personalidad psicoanalítico, y dentro de este en la rama culturalista, ya que Horney, considera como principal, y último determinante de la neurosis, las condiciones culturales en las que vive el individuo mas que una deficiencia en el control de los instintos.



EL CONFLICTO NORMAL Y EL CONFLICTO NEURÓTICO.

El conflicto, en general, surge al presentarse distintas alternativas de acción al individuo, cada una de las cuales tiene sus pro y sus contra, por lo cual el individuo tiene que decidir; esto es inevitable y, por lo tanto, normal. En una sociedad como la nuestra, donde existe una multitud de opciones por tomar, los conflictos se hacen más numerosos.
Horney nos dice que, para que un conflicto se de como tal y pueda ser resuelto de una manera sana, es necesario que el individuo sepa cuales son sus sentimientos, posea una serie de valores y tenga la capacidad de asumir la responsabilidad de sus decisiones, que excluirá una o más alternativas de las posibles. En el neurótico estas condiciones no están dadas, ya que no tiene claros sus sentimientos, sus valores están ocultos por patrones compulsivos y estos le impiden tener la firmeza necesaria para mantener una decisión.
El conflicto neurótico se caracteriza por estar basado en tendencias neuróticas, las cuales son formas que el individuo tiene para enfrentarse al medio que le es hostil. Estas tendrían su génesis en la infancia como respuesta ante la ansiedad básica y se caracterizan por ser compulsivas e inconscientes. A diferencia de los conflictos normales, en que las alternativas que se presentan son conocidas por el individuo y éste puede elegir, aunque el resultado sea duro, en el conflicto neurótico las tendencias son inconscientes, pueden ser totalmente contradictorias y, por lo tanto, no le dejan al individuo vía de acción frente a estas fuerzas que lo manipulan sin que él así lo desee; así, según Horney: “...el origen del conflicto gira en torno a la incapacidad de desear algo cordialmente, propio del neurótico, ya que sus deseos  están divididos y van en dirección opuestas..”(HORNEY,1959)

EXPRESIONES DEL CONFLICTO BÁSICO.

Primero, el conflicto básico neurótico producen síntomas psicógenos, tales como estados de ansiedad, depresión, inercia, despego, etc.
En segundo término, el conflicto básico se caracteriza por la inconsecuencia de los actos del neurótico. Por ejemplo, una persona que se caracteriza por realizar acciones de beneficencia, esclaviza a los miembros de sus familia. La persona no se da cuenta de las contradicciones que presenta su conducta, que para los demás son fácilmente observables.
Según Horney, a veces aparece el conflicto básico en la superficie de manera consciente, pero se expresa de manera deformada, presentándose como un conflicto particular, punta de iceberg para el conflicto básico de fondo. También puede aparecer en la mente consciente de la persona como una cierta incompatibilidad entre ella y  su medio.
La conducta del individuo neurótico estará determinada con mayor fuerza por la actitud predominante, ya sea esta hacia, contra o aparte de la gente; esto no indica que las otras tendencias sean menos poderosas; si las tres actitudes se presentan de modo fuerte, el conflicto se agudiza. En el individuo normal las tres actitudes no se excluyen y se combinan armoniosamente, adaptándose la conducta del individuo a la situación; el neurótico, en cambio, no puede combinar las tres actitudes de manera adecuada, porque se manifiestan de manera compulsiva, lo que lleva al individuo a enfrentarse de manera rígida ante las situaciones, aunque la actitud predominante no sea la adecuada, y a sentir ansiedad ante la posibilidad de actuar de modo distinto al que su tendencia le lleva. La rigidez del modo de acción depende de la historia del individuo: si la situación en la infancia no es excesivamente prohibitiva respecto de cualquier desarrollo espontáneo , las experiencias posteriores, particularmente en la adolescencia, pueden moldear el carácter de la persona; pero por el contrario, si las experiencias anteriores en el niño fueron de gran impacto, éstas pueden dar al niño una rígida personalidad, que las experiencias posteriores no cambian.
El conflicto, si bien se inicia como una alteración de la relación con los demás, se expande al resto de la personalidad, alterando las metas y valores. Según Horney: “el conflicto nacido de actitudes incompatibles constituye el núcleo de la neurosis” (HORNEY, 1959, pag.45)

CONSECUENCIAS DE LOS CONFLICTOS POR RESOLVER.


  1. LOS MIEDOS:

    La fuente de los miedos del neurótico es el temor a la perturbación del equilibrio. El equilibrio que tiene el neurótico se puede romper fácilmente, ya que se basa en la armonización artificial de las tendencias neuróticas contradictorias; de este modo, el neurótico, sin razón aparente, se enfurece, se alegra o se deprime. Toda esta suma de desequilibrios le da inseguridad: no confía en sí.
    La más concreta expresión del miedo es el miedo a la locura. Este miedo aparece cuando hay una aguda desesperación, y su promotor más común es la amenaza a la imagen ideal. Si bien este miedo a la locura es raro, constituye la expresión más consciente del miedo a perder el equilibrio.
    Otro miedo es el que se tiene a la exposición; su génesis está en las falsas suposiciones que entran en el desarrollo y mantenimiento del a estructura en sí. El neurótico tiene miedo de que descubran o el mismo descubrir que no tiene alguna característica que se supondría poseería. El miedo a este descubrimiento puede ser provocado por cualquier situación que para el neurótico sea una prueba.
    También podemos encontrar el miedo a la desconsideración , a la humillación y al ridículo. Las consecuencias de este miedo es colocar al neurótico aparte de los demás  y hacerle hostil a ellos , no atreviéndose éste a acercarse a la gente que considera superior a él en algún aspecto; no tratan de impresionar a los demás , de buscar una posición mejor, etc., todo por el miedo al ridículo. Este miedo es considerado una condensación de los otros miedos: temor de cambiar algo en uno , porque podría ser para peor; este temor a lo desconocido , miedo a no poder cambiar, se comprende mejor  cuando se entiende la impotencia del neurótico.

  2. EMPOBRECIMIENTO DE LA PERSONALIDAD:
  3. Los conflictos por resolver producen un gran desgaste de energía psíquica en el individuo neurótico, ya que este tiene que destinar todas sus fuerzas a conciliar las tendencias contradictorias que tiene en su interior para no desgarrarse, forjando un equilibrio que siempre es inestable. De este modo, toda la energía se pierde en esta resolución del conflicto, no vigor para realizar de buena manera ninguna otra tarea.
    Es importante considerar que los  impulsos y necesidades contradictorias no son los únicos que consumen energía, ya que hay factores de la estructura protectora que producen los mismos efectos. Asimismo, la enajenación del yo le quita a la persona su fuerza motriz;  esto no solo significa que el individuo neurótico no puede hacer nada constructivo, sino que también sus fuerzas creadoras se pierden.
    La mala dirección de la energía puede manifestarse en tres perturbaciones características: la indecisión general, de la cual la el neurótico  no se da cuenta porque inconscientemente hace esfuerzos para evitar la decisión; una ineficacia general, resultado, según Horney, de :”...la incapacidad de la persona , para ejercitar sus esfuerzos en razón de las corrientes cruzadas internas...”(HORNEY,1959,pag.155): La tercera perturbación sintomática es la inercia general: los que la sufren se les acusa de pereza , que no saben disfrutar el ocio; es afectado tiene una aversión al esfuerzo , el aparecería como el miedo  a que el esfuerzo haga daño, lo que se entendería al constatar que los enfermos se cansan rápidamente:”...la inercia neurótica es una parálisis de la iniciativa y de la acción...”(HORNEY;1959, pag.157).
    También podemos encontrar como efecto del empobrecimiento de la personalidad la existencia de una arrogancia neurótica inconsciente en la cual la persona piensa que tiene cualidades que en realidad no tiene o tiene en menor grado al que supone.
    Otro problema moral es la incapacidad de adaptar una postura definida y la inseguridad producto de ella. El neurótico tiene muchas vacilaciones, cambiando de parecer rápidamente ante cualquier problema. Producto de esto es que la actitud del neurótico con respecto a la responsabilidad es algo confusa. El asumir responsabilidad en un neurótico es algo difícil, debido a que no sabe que hace y por qué lo hace.
    El neurótico ,con el fin de no reconocer que sus problemas tienen raíces interiores, recurre a tres mecanismos: la exteriorización, en la cual culpa al exterior, usando el mecanismo de la proyección; una pretendida “inocencia”, en la que el neurótico adopta la posición de que él no tiene la culpa de nada, que es injusto que le pase algo malo a él, como envejecer y  morir, y la negativa de reconocer relaciones causa y efecto en la propia conducta.

  4. FALTA DE ESPERANZAS:

    El neurótico puede estar a veces contento, pero siempre este sentimiento es fácilmente enturbiado por sus miedos.
    Hay una falta de esperanza enorme en los neuróticos, lo que se demuestra en que siempre buscan el lado oscuro de las cosas: hay una notable desesperación, porque el neurótico no sabe que hacer con su vida . Horney lo ejemplifica de la siguiente manera: “...esta falta de esperanza es el punto final de los conflictos por resolver y es mas profundo que la desesperación de poder ser alguna vez íntegro...”(HORNEY,1959, pag.181).
    Según la autora, hay que darle importancia a esta falta de esperanza. No es un problema de rápida solución, pero es importante resolverlo para evitar las depresiones, que son recurrentes en los pacientes neuróticos, tanto como las tendencias suicidas.

  5. TENDENCIAS SÁDICAS:

    Las personas carentes  de esperanza, pueden seguir viviendo de una forma u otra, pero pueden volverse destructoras y, al mismo tiempo, tratar de realizar una restitución viviendo por sustitución: esto es el significado de las tendencias sádicas. Podemos observar  estas actitudes en los individuos que tienen pocas inhibiciones para expresar las tendencias neuróticas sádicas, sean o no éstas conscientes.
    Una persona sádica puede desear esclavizar. Su víctima tiene que ser esclavo del “superhombre” que es él, dejándose moldear o educar. El sádico intimida a su víctima para que no se le escape; casi siempre el esclavo es dócil y teme al abandono debido a la presencia de tendencias neuróticas sumisión en él.
    Otra tendencia sádica es la satisfacción que se logra jugando con las emociones de otra persona. Consiste en el juego de atraer y rechazar, de encontrar y decepcionar, de elevar y degradar dar alegría y dar dolor.
    Otra característica de las tendencias sádicas es la de explotar al compañero, en la que lo importante aquí es obtener lo mejor de los demás, sin dar nada a cambio. Simultáneamente hay una  tendencia a frustrar a los demás; de este modo, cualquier reacción de alegría del compañero es eliminada por el sádico.
    También encontramos la tendencia sádica de denigrar y humillar a los demás: el sádico sabe los puntos débiles de los demás y como herirlos. Horney descarta que las tendencias sádicas provengan de los impulsos sexuales pervertidos.
    Según Horney la envidia, la tendencia a denigrar y el descontento resultante explican de cierto modo las tendencia sádicas. El sádico, al no poder estar a la altura de la persona idealizada, trata que su compañero lo esté.
    Estos impulsos sádicos pueden estar reprimidos en algunas personas; de esta forma, se da un sadismo invertido, ya que la persona teme a estos impulsos de manera tal que los dirige hacia su interior para evitar que lo vean los demás. Esta persona no se atreve a expresar sus deseos y tienden a cargar con las consecuencias de las faltas, aunque no las hayan cometido ella


RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO.


El deseo de resolver el conflicto puede darse, en el neurótico, por distintas razones: deseo de liberarse de trastornos neuróticos evidentes, sentir trabas para su desarrollo personal o para estar preparado para una situación determinada.
Según Horney, sólo hay un modo para resolver los conflictos neuróticos, cual es cambiando las condiciones de la personalidad que han dado lugar a ellos. No basta con ver el conflicto básico, ni tampoco con relacionar las tendencias contradictorias con sus orígenes y manifestaciones primitivas en la situación infantil. Al tratar de disminuir el poder del conflicto básico sobre la persona, se debe operar a través de las consecuencias que éste tiene en ellas, comprendiendo las funciones que desempeñan y tratando de transformar los procesos inconscientes en conscientes; el neurótico “debe comprender sus necesidades y problemas, darse cuenta de la existencia de éstas [...] y descubrir sus contradicciones. “(HORNEY, 1960, pag.238).  Para el enfermo esto es cambiar profundamente las tendencias de seguridad y satisfacción que han guiado su conducta, porque tiene que alejarse de las ilusiones sobre su propia persona y cambiar las bases de sus relaciones.
En definitiva, según Horney, “hay que ayudar al neurótico para que se reintegre, para que se de cuenta de sus verdaderos sentimientos, para que desarrolle su escala de valores y se relacione con los demás, basándose en sus sentimientos y convicciones.” (HORNEY, 1959, pag. 216)


DISCUSION


Ventajas:

  • La teoría de la neurosis de Horney es esencialmente optimista, ya que considera la posibilidad del cambio real al reconocer el individuo sus reales necesidades y problemas para que, de acuerdo a sus sentimientos y convicciones, se reintegre a la vida normal. El conflicto neurótico no es inherente al ser humano, sino que surge debido a las condiciones del medio del niño por lo que, según Horney, puede ser evitado. Freud, en cambio, considera que el conflicto es inevitable y que solamente puede ser controlado de una manera mejor por  el tratamiento.
  • Dentro de las teorías psicodinámicas, su postura es culturalista. Ésta la lleva a considerar como factor importante para la formación del carácter la cultura en que vive y se desarrolla el individuo, junto a la experiencia temprana con los padres. Las culturas de índole tradicional, al presentar pocas alternativas al individuo, reducen la posibilidad de conflicto; culturas como la nuestra, en las que las posibilidades de decisión son múltiples, aumentan el número de posibles opciones a tomar  y multiplican la posibilidad que aparezcan conflictos. Horney, entonces, nos da una perspectiva que no se encierra en la postura biologicista e instintivista de Freud, sino que amplía el espectro de explicaciones posibles de la neurosis a factores sociológicos y culturales.

Desventajas:

  • La explicación de todos los síntomas psicógenos no psicóticos, e incluso algunos cercanos a estos, la hace a partir de su vinculación con el conflicto básico. Muchos de estos síntomas, como los ataques de pánico, depresiones crónicas, inercia vital y otros, pueden ser explicados a partir de otras teorías psicológicas de manera muy distinta e, incluso, existen explicaciones de orden fisiológico que llevan a tratamientos eficaces, lo que incita a tomar una actitud crítica ante la teoría de Horney.

Limitaciones:

  • Esta teoría de la personalidad habla principalmente del individuo anormal, que sufre de neurosis, y no se centra en declarar las características del individuo sano: para Horney, sería meramente  un individuo sin conflicto básico. Al igual que Freud, su trabajo se basa en el estudio de casos clínicos con individuos enfermos.
  • La teoría del conflicto básico de Horney es el producto del cuestionamiento de la teoría de la libido de Freud, sin preocuparse en hacer  un análisis más profundo de otras teorías psicodinámicas (exceptuando la de Fromm, que sigue una postura parecida), tales como las de Jung y Adler, de un alto interés.
  • Aborda el tema de la neurosis desde la perspectiva de su propia cultura (occidental), sin hacer estudios sobre otras culturas. Hubiera resultado interesante que hubiera sido realizada una investigación en culturas diferentes (indígenas o asiáticas), para determinar si el mecanismo del conflicto básico es tan universal como Horney pretende.



RESUMEN.

En un primer punto, definimos conflicto básico neurótico como la incapacidad del individuo neurótico de responder de forma adecuada a las condiciones del medio debido a que sus sentimientos se ven encubiertos por patrones compulsivos contradictorios, que afectan tanto su relación consigo mismo como con los demás.
El conflicto básico tiene ciertas expresiones psicógenas como lo son la ansiedad, depresiones, etc. y se expresa también por la inconsecuencia del neurótico en sus acciones.
Las consecuencias que trae el conflicto básico son: los miedos, como temor a perder el inestable equilibrio interno; el empobrecimiento de la personalidad, como producto de la  pérdida de energía para mantener bajo control las tendencias, lo que le impide al neurótico hacer  algo constructivo; la falta de esperanzas que se produce por no encontrar sentido a su vida y las tendencias sádicas se originan al abandonar el individuo otras vías de solución.
La resolución del conflicto solo se resolvería, según Horney, cambiando las condiciones de la personalidad que han dado lugar a ellos, haciendo que el individuo reconozca sus verdaderas necesidades y logre relacionarse con su medio social, abandonando la ansiedad básica, origen del conflicto central.
 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

  • Horney, Karen (1959): Nuestros conflictos interiores. Buenos Aires: Psique.
  • Horney, Karen (1960): El autoanálisis. Buenos Aires: Psique.