Pensar y convivir en sociedad

Por clbustos. En 2007-07-22 21:30:01 -0700

Informe realizado por Eugenio Vargas(2001)

Somos o por lo menos creemos ser, nos encontramos hoy en día abandonados a nuestra suerte, misma que, en el mejor de los casos se puede comparar con la más terrorífica tragedia del siglo de oro griego. Caminamos por las calles por inercia, nos detenemos ante el semáforo, mirando a nuestro alrededor, miramos sin comprender que pasa, sin decir nada, en silencio……….Seguimos caminando, subimos al metro o a una micro llena de enjuiciadores que nos atacan con sus miradas amenazantes, y en una actitud casi de vergüenza, como si fuéramos pecadores del más alto delito, bajamos la cabeza y seguimos en silencio, llegamos a nuestros hogares, saludamos a nuestras familias con la mejor careta posible, comemos, nos acostamos y eso es todo.

Si, es todo por que no decimos nada más, no pensamos, solo repetimos o reproducimos lo que el otro, fue capaz de recoger de una conversación entre desconocidos o vio en una película del cable, algo pasa, un peso enorme sobre nuestros hombros se convierte en el mejor bozal que cualquier animal quisiera tener tapando su boca.

Sin embargo, nos jactamos de nuestras capacidades, de todo lo que nos entrega esta sociedad, sin tomar en cuenta que esta sociedad nos uniforma, nos castiga y nos reprime, moldeándonos a su semejanza en base a la crueldad y a la homogeneización, que otros que ni siquiera conocemos han decidido para nosotros.

Vivimos en la discriminación, sobre la base de la invalidación del otro, en la invalidación de lo distinto sin lograr comprender que al realizar esta "Gran hazaña", nos encerramos a nosotros mismos en una jaula de la que no podemos escapar, no por ahora, no estamos preparados para decir, para cuestionar, ya que, un inmenso poder que no logramos ver, pero que todos de una u otra forma aceptamos, nos establece en el imaginario social que lo más saludable es irnos a nuestro rincón, donde supuestamente somos libres, y guardar silencio hasta que algo nos permita decir: "Por favor", "Gracias" o algo por el estilo pues, cuando hablamos lo hacemos desde abajo, desde la pequeñez más infinita para que los demás no nos sancionen, para que el otro no se moleste o en el mejor de los casos para auto afirmar nuestra buena educación, la que por su puesto es la educación del otro, la que nos enseño a cerrar la boca y a decir lo que los otros quieran escuchar, sellando toda posibilidad de ejercer algún tipo de cambio, cambio que sería amenazante para el sistema y por lo tanto debe permanecer junto a la almohada, que se ha convertido hoy en día en el lugar donde podemos pensar, criticar y proponer, en el fondo……….Soñar

Hemos crecido y así seguiremos hasta el fin de nuestros días en la minoría de edad, en esa incapacidad restrictiva que nos obliga a dejar que el otro piense por nosotros, olvidando que: "La ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la guía del otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por sí mismo de él, sin la guía del otro (Kant, s/r)

Realmente así nacemos, vivimos y morimos pues, es tan fácil ser menor de edad, para que exponernos y desgastarnos si puedo pagar parta que otro piense por mí, si puedo reproducir con comas y puntos seguidos lo que el otro expreso.( aunque en un contexto distinto pero, que importa).

Kant, expresa en este texto: ¡Razonad todo lo que queráis y sobre lo que queráis pero obedeced!. Con estas palabras está todo dicho, guarda silencio debes obedecer y por lo tanto no decir que no estas de acuerdo, seguir siendo parte del sistema restrictivo que cada uno de nosotros fomenta y valida cada día para así no escapar de la norma y no ser calificados como locos o antisociales.

De este modo caemos en los acogedores brazos de nuestras más altas instituciones, la que nos protegen y dan la vida por nosotros, la religión, el estado y el ejercito por nombrar algunos, se transforman en el sustento ilusorio en el que, más tarde o más temprano recurrimos a pedir nuestra salvación, mismas que sin darnos cuenta nos reprimen y nos determinan en nuestro modo de actuar en el escenario social, pues las normativas impuestas por la sociedad, las cuales con el tiempo vamos internalizando, nos limitan a ser lo que otros han establecido para nosotros.

Esta represión es tan parte de nosotros que, si por una u otra razón damos paso a nuestros deseos, a nuestro pensar y a lo que verdaderamente somos caemos inevitablemente en un terrible sentimiento de culpa, el cuál puede designarse como " un estado afectivo consecutivo a un acto que el sujeto considera reprensible, pudiendo ser la razón que para ello se invoca más o menos adecuada remordimientos o reproches, o también un sentimiento difuso de indignidad personal sin relación con un acto preciso del que el sujeto pudiera acusarse.(Laplanche & Pontalis, 1996)

El sentimiento de culpa puede desarrollarse a partir de autoacusaciones, autodesprecio y autocastigo, se realiza a la ves una verdadera escisión de Yo entre acusador "Super Yo" y acusado, en donde el Super Yo, como instancia critica y punitiva, con respecto al Yo, introduce a la culpabilidad como un elemento censurador, al interior de la dinámica psíquica, además de tomar en cuenta la importancia del orden social que establece las leyes a las que los individuos deben atenerse, produciéndose de este modo una represión dada por la moralidad de la sociedad la que obliga a la persona a mantener ciertos elementos en el ámbito de lo privado.

Sin embargo pareciera que esta censura social sea necesaria para poder desarrollarnos al interior de esta sociedad, pues es lo más sano para cada uno de nosotros, o por lo menos así lo hemos internalizado. "Toda civilización ha de basarse en la coerción y la renuncia de los instintos, y ni siquiera puede asegurarse que al desaparecer la coerción se mostrase dispuesta la mayoría de los individuos humanos a tomar sobre si la labor necesaria para la adquisición de nuevos bienes".(Freud, 1927).Tanto es así que, esta aceptación de las normas ha influido en todas las esferas de nuestro ser en el mundo, normas que son obligatorias para cada uno de nosotros y que terminan por encasillarnos como una masa totalmente homogénea en donde lo importante en no alejarse demasiado de lo que esta establecido pues, de ser así, deberíamos esperar que la inquisición se hiciera presente y nos digiera: "Como puede pensar que la tierra es redonda"

"De este modo en todo niño podemos observar el proceso de esta transformación, que es la que hace de él un ser moral y social. Este robustecimiento del Super-Yo es uno de los factores culturales más valiosos. Aquellos individuos en los cuales ha tenido efecto cesan de ser adversarios de la civilización y se convierten en sus más firmes sustratos".(Freud, 1927).

A partir de lo anteriormente expuesto, podemos insertar algunos planteamientos de Foucault, el cuál plantea que la actividad filosófica es por excelencia creativa, que el pensar es arriesgar ideas, crear conceptos, plantear problemas, hacer visible cosas que en otras condiciones no podían verse, pensar es experimentar

De este modo cabe realizar la pregunta ¿ A qué le llamamos pensar?, Si debemos someternos a las normativas sociales, debemos balbucear a la hora de expresarnos, si nos vemos sometidos a instancias de poder que nos limitan y no nos permitirnos hacer política "en el original sentido de la palabra", no en el prejuiciado concepto de hoy en día, lo que nos impide abrir posibilidades de cambio social, si no somos capaces de pensar de otro modo, para así establecer realmente nuestra condición y hacernos presentes en esta sociedad que presenta un solo discurso para todas las cosas. Tomando en cuenta qu cuando el saber establece los nuevos limites precisos e inamovibles, cualquier característica que los rebase se convierte automáticamente en una anomalía, en una enfermedad que debe ser corregida mediante todo un proceso de readaptación.

Todo lo expresado busca a juicio del autor, hacer presente una pequeña discusión acerca de la dinámica social en la que nos encontramos insertos y el rol que cada uno como individuo, pertenecientes a la misma adoptamos a la hora de enfrentar el difícil tema de "pensar por sí mismos", en donde hoy en día muchas veces nos escudamos en un discurso externo que termina por absorbernos y mimetizarnos hacia un modo de desarrollarnos establecido por una serie de patrones socioculturales, los cuales no siempre representan nuestra forma de pensar de la mejor manera pero, sin embargo, parece ser más fácil bailar al mismo ritmo.

Ritmo que, limita las diferencias de todo tipo, limita la libertad de expresión pues es bien sabido que uno no puede decir lo que se le ocurra ya que, se ve limitado por actos judiciales, por la censura acusadora de los otros y lo que es peor por uno mismo, al no poder quebrar el marco estructurado en 4el que nos desenvolvemos por, temor a la no aceptación por parte de los otros, y por que, realmente pareciera que lo más fácil es seguir a la manada, por lo menos parece ser que esto sería lo menos problemático y lo socialmente aceptado, aceptado por entes casi inexistentes, que no logramos ver ni tocar pero que sin embargo tienen una presencia radical a la hora de decidir si practicamos nuestro libre actuar, a la hora de crear, de mostrar nuestra subjetividad, nuestra forma de entender las cosas y nuestra capacidad de pensar, misma que tanto énfasis le hemos dado desde el origen de la humanidad y que al parecer sería la cualidad que nos distinguiría de otros seres vivos, y más aún nos haría superiores a otros, me pregunto: ¿ Superiores a quienes?, si ni siquiera podemos ser superiores a nuestro temores más básicos con respecto a la sociedad: El ser aceptado y reconocidos como parte de……….

Para terminar quisiera hacer alusión a un extracto del porvenir de una ilusión, que en muchas ocasiones representa de muy buena forma como nos constituimos como seres sociales. "Infinitos hombres civilizados, que retrocederían temerosos ante el homicidio o el incesto, no se privan de satisfacer su codicia, sus impulsos agresivos y sus caprichos sexuales, ni de perjudicar a sus semejantes con la mentira, el fraude y la calumnia, cuando pueden hacerlo sin castigo, y así viene sucediendo, desde siempre en todas las civilizaciones"(Freud, 1927)

BIBLIOGRAFÍA

  • Articulo: El estructuralismo de Michel Foucault. s/r
  • Articulo: La gobernabilidad: Espacio de interacción entre la ética y la política.s/r.
  • Freud, S. (1927), El porvenir de una ilusión. Amorrortu: Buenos Aires
    Kant, E. Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la ilustración?. S/r
  • Laplanche, J & Pontalis, J. (1996). Diccionario de psicoanálisis. Paidos: Barcelona