Resumen y análisis crítico del texto"Comprender las 'enfermedades mentales'" (David Ingleby).

Por clbustos. En 2007-07-22 19:43:00 -0700
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Informe realizado por P. Catalina Fernández C.,
Rosa Gayó H. y Marcela Muñoz V.(25 de Junio, 1999)

Ingleby propone que los grandes desacuerdos que se producen en la psiquiatría y, por lo tanto, en la comprensión de las enfermedades mentales se debe a la oposición de dos criterios fundamentales: El positivista y el interpretativo. Según este autor, los conflictos y no concordancias entre estos dos enfoques, no se debe a que posean un sistema conceptual distinto, sino, porque cada uno representa intereses distintos que responden a factores sociales y psicológicos.

La psiquiatría positivista se basa en la suposición de que no hay rasgos que distingan a los seres humanos del resto de la naturaleza y, por lo tanto, no es necesario la adopción de una paradigma distinto. De este modo la psiquiatría positivista utiliza un supuesto método objetivo de observaciones a los pacientes. Esta suposición de objetividad ha sido muy criticada al considerar el hecho de que la observación y diagnóstico de un paciente se basa en el "juicio clínico", el cual no vendría siendo en ningún modo garantía de objetividad, al depender de la pericia clínica del psiquiatra y de diversos prejuicios y reglas implícitas. Así, lo que se considera como normal o anormal, estaría basado en una comprensión subjetiva, arraigada ineludiblemente en una comprensión cultural, que podría ser el resultado de variables como el tratamiento disponible, consideraciones legales, etc.

Desde esta perspectiva la única forma posible de explicar las enfermedades mentales es la causal. Dentro de esto hay un modelo que sugiere que las enfermedades mentales se deben a causas orgánicas y otro que las explica basándose en causas psicológicas o ambientales. Aunque estos dos modelos aluden a factores causales diferentes, ambos tienen un punto en común que es la consideración del individuo como carente de agencia, pues ambas afirman que, ya sea un ambiente concreto o ciertos genes, determinan un estado psíquico particular, sin mediación ni acción del propio individuo afectado.

De esto mismo se desprende una de las más graves consecuencias de la psiquiatría positivista y que Ingleby llama "automaterialización", donde el paciente deja de experimentar su vida como útil y así mismo como agente, a causa de estar regido por una enfermedad.

Según Ingleby el positivismo en la psiquiatría ha tenido mayor acogida debido a que libra de responsabilidad del mal funcionamiento al contexto político y social desplazándolo al individuo, lo que manifiesta los intereses que existen de por medio.

El enfoque interpretacionista de la psiquiatría sí considera que los seres humanos poseen rasgos distintivos y el principal de ellos sería la capacidad del comportamiento con sentido, o sea, con intención. Además, utiliza la descripción y explicación en forma combinada en lo que se denomina interpretación, método por el cual podemos comprender el comportamiento en su complejidad. Dentro de esta perspectiva tenemos 2 enfoques, el normalizador y el de la hermeneutica profunda.

El enfoque normalizador trata de encontrarle sentido al comportamiento por medio de su contexto, el propósito y el código de convencionalismos que los estructura. El contexto se ha estudiado por medio de cómo la familia, la situación social y el encuadro médico hacen inteligibles la enfermedad mental, al ser producto de la dinámica y conflicto con estos sistemas. El propósito de la enfermedad mental se ha concebido como una forma de protesta a presiones y exigencias sociales y como una forma de autocuración a ellas. El código se refiere a que las conductas problemas poseen un significado más amplio al que usualmente atribuimos y que pertenece a un contexto mayor, o sea, a uno simbólico que es perteneciente a la propia cultura del individuo.

Aunque el enfoque normalizador se contrapone al positivismo en cuanto reconoce que no es posible la objetividad, pues los significados de la conducta dependen de los motivos, del contexto y los códigos de cada persona y cultura, estos significados según Ingleby, en este enfoque son puestos desde afuera. Esta limitación sería superada por el psicoanálisis (hermeneutica profunda), pues considera a la situación no como es realmente, sino, que tal como la interpreta el agente. Al conectar la conducta problema con experiencias infantiles, motivaciones inconscientes y al usar simbolismos como medios de interpretación, el psicoanálisis desmaterializa los llamados síntomas, pues la conducta del individuo cobra verdadero sentido a través de ese contexto, propósito y códigos.

Comentario Crítico.

 

El planteamiento de Ingleby en relación que para comprender los distintos puntos de vista que tratan a las enfermedades mentales y en especial al enfoque positivista, debemos ser conscientes de las bases filosóficas que sostienen a estos enfoques y a su vez, de los distintos intereses, factores políticos y sociales que los subyacen; es análogo a la noción de ciencia (y también de otras disciplina o teorías) que posee el constructivismo, ya que la considera como un tipo de practica que está determinada por factores ideológicos, políticos, sociales, culturales e históricos, o sea, un tipo de construcción en particular.

A pesar de esta similitud, Ingleby se aleja bastante de la base epistemológica del constructivismo, la no realista y de juicio crítico a las distintas construcciones, ya que considera que el enfoque interpretacionista de la hermenéutica profunda que posee el psicoanálisis y que se define como interpretaciones que critican activamente y trascienden la comprensión que las personas tienen de sí mismas, es uno de los más adecuados para comprender e interpretar a las enfermedades mentales. Esta consideración deja de lado la perspectiva de que cada persona tenga una construcción y realidad diferente, que puede ser igualmente válida, pues critican y tratan de adecuar esa realidad ante algún criterio que está fuera de la persona. Ante esto y a nuestra opinión personal, esta perspectiva no se encontraría tan alejada del enfoque positivista como propone Ingleby, aunque sí considere el subjetivismo en la interpretación por medio del significado que tiene para cada persona y que el comportamiento va a depender de las circunstancias (historia personal), e intenciones de cada individuo.

Creemos que la interpretación que ha dado Ingleby al enfoque normalizador y en especial a la fenomenología es contradictoria y no adecuada, cuando expresa que definen el contexto social desde afuera y poseen una consideración del yo como unidad; pues él mismo cita a autores pertenecientes a estos enfoques que conciben a la enfermedad localizada no en el individuo, sino que en los juegos de lenguaje practicados por el conjunto de la familia. Entonces el yo no es una unidad, sino que es sistémico, pues se relaciona y existe en referencia a otros, en lo que Ortega y Gasset diría "yo y mis circunstancias". Así también, el contexto social no estaría definido desde afuera, pues incluye en forma interactiva al individuo.

Quizás esta interpretación que nosotros consideramos inadecuada devenga del hecho que Ingleby se basó en estudios particulares que realizaron algunos autores de este enfoque como el de las familias y esquizofrenia de Laing y Esterson, que tal vez ellos mismos mal interpretaron, pero que en ningún modo, se pueden generalizar al enfoque en su totalidad ni con la fenomenología.

De acuerdo a la invitación de Ingleby sobre compartir responsabilidades en relación a la etiquetación, tratamiento y consideración de las enfermedades mentales, creemos más adecuado la visión del enfoque normalizador, pues éste invita a todo el mundo (incluyendo a la sociedad) a participar en la tarea de la comprensión; hecho que, aunque Ingleby considera como un fracaso profesional, es aplicable hoy en día en la terapia sistémica.