OPTIMISMO

Por clbustos. En 2007-07-22 19:43:02 -0700
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Monografía relacionada con OPTIMISMO

Monografía realizada por Cecilia Concha, Paula Dittus,
Alejandra Montecinos, Ma. Paola Pandolfi. Romina Perfetti.
(Mayo 31 de 1999)

Contenidos


INTRODUCCION

En el presente trabajo se dará a conocer el resultado de la investigación bibliográfica que se realizó en torno al tema del optimismo.

El trabajo constará de un índice, una introducción, un marco conceptual, evidencia empírica encontrada, una conclusión grupal y las referencias bibliográficas.

En el marco conceptual se dará a conocer un concepto general de optimismo que se obtuvo al integrar las ideas planteadas en todos los estudios revisados, luego se presentarán características de los sujetos optimistas y se compararán con las de los sujetos pesimistas. Finalmente, dentro de este punto se presentarán algunas distinciones que hacen dos autores dentro del concepto de optimismo, en las que hacen subdivisiones dentro del mismo.

En la evidencia empírica se dan a conocer los resultados y conclusiones de las investigaciones revisadas.

Finalmente, en la conclusión se presentará una opinión del grupo frente al tema tratado, rescatando los aspectos más importantes y las implicancias que tiene el optimismo sobre la vida de las personas.


OBJETIVOS

  • Configurar un concepto general de optimismo.
  • Integrar dentro del concepto creado los posibles subtipos de éste.
  • Conocer las actitudes de los sujetos optimistas.
  • Conocer las implicancias que tiene el optimismo sobre otros aspectos de la vida de los sujetos.


MARCO CONCEPTUAL

Se entiende por optimismo la inclinación de los individuos a esperar resultados favorables y positivos de la vida, siendo un aspecto que se encuentra profundamente ligado al bienestar psicológico y físico de los sujetos (Grant y cols., 1992); por consiguiente se puede decir que es un aspecto de la personalidad que determinará el bienestar subjetivo del individuo (Carter y cols., 1993).

Además, este concepto se relaciona con la estructuración de un plan de vida realista en el que se enfrentan positivamente las situaciones que se están viviendo. Se plantea también que una persona que presenta mayor optimismo reaccionará con menor negación y mayor compromiso frente a situaciones adversas (Carver y cols., 1993).

Otro aspecto del optimismo es que se plantea que reduce el stress psicológico, ya que éste se relaciona con estrategias de enfrentamiento más efectivas (Shelley y cols., 1992). Estas estrategias corresponderían a esfuerzos conductuales y cognitivos, usados por los individuos, para alcanzar un mayor ajuste frente a las demandas internas y externas que se producen en situaciones de stress, serían un intento por cambiar las situaciones estresantes existiendo un fuerte compromiso de la persona optimista para resolver los problemas, diferenciándose del resto de las personas, especialmente de los pesimistas, que tienden a ignorar y a evadirse de los problemas (Chang, E., 1998).

Según Räikkönen (1999), las personas optimistas son aquellas que esperan cosas positivas y poder enfrentar efectivamente el stress y desafíos de cada día. Los optimistas tienden a persistir con esfuerzos directos para lograr sus metas.

Se planta que las personas optimistas enfrentan de mejor manera la adversidad, que al enfrentarse a situaciones adversas tratan de rescatar lo positivo de éstas y de aceptarlas, que en general mantienen mejores expectativas frente al futuro y piensan que con su trabajo y actitud positiva vivirán exitosamente, y además aceptan las cosas y situaciones a las que se enfrentan, pero que no pueden cambiar y enfocan sus esfuerzos de superación sobre los aspectos de la vida que sí son susceptibles al cambio (Carver y cols., 1993).

Al comparar la actitud de optimistas y pesimistas, se observa que los optimistas actúan y luego evalúan su desempeño, a diferencia de los pesimistas que están constantemente evaluando su accionar y tienen expectativas más negativas sobre el futuro (Sanna, L., 1996). Además, los optimistas tienen mayor ánimo positivo, mientras que los pesimistas tienen mayor ánimo negativo en presencia de problemas que sean estresantes o después de un cambio estresante en la vida. Los optimistas experimentan las interacciones interpersonales más positivamente que los pesimistas (Räikkönen, K., 1999).

Según Segerstrom y cols. (1993), existen dos tipos de optimismo: el optimismo disposicional y el optimismo situacional. El optimismo disposicional se refiere a una manera constante de enfrentar los hechos en la que se da la generalización de expectativas positivas de obtener buenos resultados, es decir, es un estilo de enfrentar la vida que involucra una disposición positiva. Por otro lado, se entiende por optimismo situacional al mecanismo que surge frente a un evento estresante y que permite enfrentar de mejor forma dicho evento. No es una disposición o manera de enfrentar la vida constante, sino que se da frente a una situación particular, generalmente una situación estresante.

Este mismo autor sugiere, además, otros dos tipos de optimismo: el optimismo defensivo y el optimismo proactivo. El optimismo defensivo corresponde al intento del individuo por minimizar la inquietud sobre un comportamiento frente al cual uno se siente capaz de cambiar. El optimismo proactivo fomenta el cambio positivo del comportamiento.

Shelley y cols. (1992), plantean la existencia de un tipo de optimismo denominado optimismo irrealista, éste es de carácter adaptativo y se asocia a personalidades mentalmente sanas, que se evalúan mejor, son personas preocupadas por otros, más persistentes y creativos para enfrentar sus metas y enfrentan de mejor manera el stress. Sin embargo, el optimismo irrealista puede interferir con la percepción objetiva de riesgos externos evitando que las personas tomen las medidas necesarias para evitarlos, pero en general, protegen a las personas de situaciones muy amenazantes para su personalidad y también los protege de situaciones estresantes.

En general se ha visto que el optimismo es un aspecto de la personalidad de los sujetos y que éste determinará en gran medida la manera como los sujetos enfrentan su vida en toda su magnitud, es decir, en las relaciones con otros, de establecer expectativas y planes sobre el futuro, enfrentamiento de situaciones, etc.


EVIDENCIA EMPIRICA

A partir de estudios realizados por distintos autores acerca del optimismo en relación a diversos aspectos de la salud y a las alternativas de simulaciones mentales (de optimistas y pesimistas), se pueden señalar los siguientes aspectos:

En el área de la salud: el optimismo se ha asociado con una mejor salud física y un enfrentamiento más exitoso a los desafíos de salud (Segerstrom, S. y cols., 1998).

Se ha visto que los optimistas al enfrentarse a diferentes agentes estresantes experimentan menos ánimo negativo y comportamientos de salud más adaptables y una condición inmune mejor (Segerstrom, S. y cols., 1998).

Según estos mismos autores el hecho de aumentar la percepción de controlar una enfermedad aumenta la predisposición optimista en la percepción de riesgo para esa enfermedad.

Según el estudio realizado por Räikkönen y cols. (1999), los adultos pesimistas y ansiosos tienen niveles más alterados de presión sanguínea y sienten en forma menos positiva que los optimistas adultos con baja ansiedad. Los resultados del estudio sugieren que el pesimismo trae consigo consecuencias fisiológicas y psicológicas.

Desde una perspectiva psicofisiológica el darse por vencido y alejarse, característico de los pesimistas, y el esforzarse continuamente, característico de los optimistas, son los rasgos que difieren los tipos de reacción al stress. El tipo derrotista son los pesimistas y el tipo defensivo son los optimistas.

Este estudio también sugiere que el optimismo disposicional y la ansiedad tienen efectos relativamente similares en el bienestar psicológico y físico.

El pesimismo confiere efectos adversos en el bienestar psicológico y físico, no solamente en circunstancias estresantes, sino también en una variedad de circunstancias que se dan en los eventos rutinarios de cada día.

En el estudio realizado por Taylor, S. y cols. (1993) sobre un grupo de homosexuales entre los cuales se encuentran personas ceropositivas y ceronegativas (SIDA), las ceropositivos tenían una actitud más positiva con respecto al desarrollo de la enfermedad del SIDA que los ceronegativos que aún teniendo un mejor pronóstico médico tenían peores expectativas con respecto al SIDA debido a que no habían desarrollado el optimismo irrealista, cosa que si habían hecho los ceropositivos.

En las mujeres con cáncer de mamas se vio que las optimistas no se dan por vencidas, enfrentan las adversidades con continuo esfuerzo y aunque saben que el cáncer es un gran golpe asumen que es una situación que se puede manejar y que pueden esperar un buen desenlace (Carver, C. y cols., 1993).

El pesimismo entre las pacientes con cáncer de mamas estaba significativamente, pero indirectamente asociado con las experiencias de angustia (Chang, E., 1998).

Los pacientes optimistas tienen mejores expectativas frente al stress que se produce en el tratamiento médico, se recuperaban más rápido y tenían menos complicaciones post operatorias (Chang, E:, 1998).

A través de cuatro estudios realizados por Sanna (1996) se investigaron las simulaciones mentales (de pensamiento prefáctico y contrafáctico) de pesimistas y optimistas.

Los pesimistas defensivos usan estrategias anticipatorias estableciendo bajas expectativas o jugando con los posibles resultados de una situación (pensamiento prefáctico), en cambio los optimistas utilizan estrategias retrospectivas como construir cognitivamente lo sucedido después que el resultado es conocido.

Los pesimistas defensivos son personas que se benefician con la adopción de una perspectiva negativa de eventos venideros, su pesimismo es estratégico, porque está sirviendo, al menos, a dos metas: a) un fin autoprotector de preparación para un posible fracaso y b) un fin motivacional de aumentar el esfuerzo, de incrementar la perspectiva de hacerlo mejor. El otorgar bajas expectativas a los eventos venideros parece servir como autoprotección, mientras que establecer patrones más bajos sirve a la meta motivacional, ayudando a aprovechar la ansiedad o aspectos negativos acerca de un posible fracaso.

Los optimistas establecen inicialmente grandes expectativas y protegen su autoestima retrospectivamente en casos de fracaso.


CONCLUSION

Como conclusión se ha llegado a establecer un concepto general grupal de optimismo, en el que se entiende el concepto como una disposición a enfrentar de manera positiva todos los aspectos de la vida, lo que lleva a los sujetos a adaptarse de manera más efectiva frente a eventos adversos.

Se vio también que el optimismo determina la manera que tienen las personas de enfrentar el stress y los problemas que se les presentan, también determina en gran medida muchos hábitos de vida y de salud.

Además, influye en el establecimiento de relaciones interpersonales, determina las proyecciones a futuro y las expectativas que se tienen frente al mismo.

En general, se puede decir que el optimismo determina en gran medida la disposición de las personas frente a la vida, su bienestar físico y psicológico, y su percepción de bienestar y felicidad en general, por lo que es un aspecto muy importante de la personalidad.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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