Engaño

Por clbustos. En 2007-07-23 14:44:00 -0700

Monografía realizada por Helga Arce, Arnaldo Casas del Valle,
Carolina Peña, Marcela Uribe y Tatiana Torres.

Contenidos


Introducción

El engaño es concebido como la ocultación de la verdad, es inducir al otro y a uno mismo a tener por cierto lo que no es, ya sea por medio de palabras u obras fingidas. Etimológicamente, la palabra deriva del latín ingannare, que significa escarnecer o burlarse de alguien. Pese a que a lo largo de la historia, el engaño y la verdad han sido vistos como un vicio y una virtud respectivamente, éstos son parte inherente de la naturaleza humana que surgen de distintas motivaciones, incluida la supervivencia misma. Lejos de la concepción de la mentira como una conducta antisocial, ella es una forma de adaptación y de relación social aprendida a una edad muy temprana.

Para el engañador es imposible controlar los distintos aspectos de la actividad psicológica involucrados en el proceso de engañar, puesto que existen distintas formas de comunicación en las cuales los mensajes verbales pueden ser traicionados por los no verbales. Esta es la base del desarrollo de la mayoría de las pruebas de detección de mentiras, tales instrumentos miden cambios fisiológicos relacionados con la ansiedad.

En el presente trabajo se realizó una revisión y una integración de diversos estudios relacionados con el engaño y la honestidad, con el objetivo de poder profundizar nuestros conocimientos con respecto a sus tipos, su relación con distintas variables de la personalidad, el efecto que tiene la motivación sobre ella, su expresión, detección y predicción y su rol en la interacción social.


Marco teórico

El rol social de la mentira

La mentira es publicamente condenada, pero todo el mundo la practica en su mundo privado (Nyberg en Lilienfeld et al., 1994) y está inserta en todos los procesos de interacción social cumpliendo funciones de Manipulación, Formación de Impresiones, fortalecimiento de Autoconfianza y Socialización (Lilienfeld et al, 1994). El ser honesto aumenta la comunicación entre los individuos, mejora la compresión y predice ideas, sentimientos y acciones de otros (Redmond, 1995) mientras que la deshonestidad, provoca, generalmente, alta disonancia cognitiva (Aronson et al., 1997), tal como lo demuestra el experimento 11. Los experimentos 1 y 2, muestran a la mentira como un componte de las relaciones sociales.

Existe una teoría de la honestidad basada en el juicio social, empatía, atribución, información y cognición social y teorías de la personalidad. Esta teoría combina dos fuentes de información (la experiencia y la fantasía) con tres métodos de procesamiento de ella (el uso del sí mismo, el uso específico y generalizado de los demás) y dos formas de respuesta (afectiva y cognitiva) (Redmond, 1995).

Taxonomía de la mentira

El experimento 3 se basó en las siguiente taxonomía derivada de 4 categorías. Los distintos subtipos de mentiras se definen en el siguiente cuadro (DePaulo & Bell, 1996):

Categoría

Tipo de mentira.

Contenido:

Sentimientos: sobre las emociones y opiniones sobre personas, objetos o eventos.

Ejecución: sobre logros, fracasos, conocimientos y carencia de éstos.

Planes de acción: acerca de lo que él hizo, hace y hará.

Explicación: acerca de las razones de su comportamiento

Actos: acerca de hechos, objetos, eventos o acerca de sus posesiones.

Razón:

Orientadas hacia sí mismo: para proteger psicológicamente o para ventaja del mentiroso.

Otras orientaciones: para proteger psicológicamente o para ventajas de otras personas.

Tipo:

Completa: total falsedad, información completamente falsa o contradictoria de la verdad.

Exageración: el mentiroso se pasa de los límites o da una convicción que exceda a la verdad.

Sutil: mentira en donde se evade u omiten detalles relevantes sobre la verdad.

Referencia:

Mentiroso: mentiras referidas acerca de lo que el mentiroso dice que hizo o sintió.

Target: referidas acerca de lo que otra persona dice que hizo o sintió (con quien habla.

Otra persona: referida a otra persona o personas que no sea ni el emisor ni el target.

Objeto o evento: acerca de objetos, eventos o lugares.

Mentira y personalidad

Se ha observado que las personas con altos puntajes en la escala de Maquiavelismo, son generalmente manipuladoras, ambiciosas, dominantes, mienten más frecuentemente y aceptan el engaño y lo usan conscientemente para alcanzar sus propósitos siempre que no exista la posibilidad de venganza por parte de sus víctimas. Paradójicamente, éstas personas parecen relajadas, talentosas y dignas de confianza ante los ojos de los demás (Beck & Ajzen, 1991). La personalidad de una persona podría predecir el tipo de mentira que ella dice. Los que tienen relaciones interpersonales satisfactorias dicen menos mentiras y las que en el algún momento llegan a decir son de tipo "altruista" y las egoístas o egocéntricas las usan para su propio beneficio (Lilienfeld et al., 1994). Las personas con psicopatía se caracterizan por presentar tendencia a cometer conductas deshonestas y a violentar la ley (Beck & Ajzen, 1991). Datos de los experimentos 4 y 5 muestran algunas de las relaciones existentes entre distintas variables de personalidad y la honestidad-deshonestidad.

Frecuencia de la mentira

En un estudio sobre frecuencia de la conducta de mentir, De Paulo et al., (1996) encontraron que las personas informaban haber dicho, en cualquier contexto, un número de 0 a 46 mentiras durante una semana (De Paulo y Kashy, 1996). Los resultados de los experimentos 3 y 4 aportan otros datos sobre la frecuencia del mentir.

Detección del engaño

En la comunicación, pueden existir dos tipos de señales, las señales verbales transmiten una mayor cantidad de información que las no verbales. Dentro de las últimas, la expresión facial es generalmente más informativa que las señales corporales o del tono voz (DePaulo et al, 1980). Para engañar efectivamente, basta con saber manejar las manifestaciones faciales puesto que éstas son más controlables que el tono de voz y el resto del cuerpo (manos, piernas y pies) dando éstos últimos, mayores señales de engaño porque pueden enviar mensajes contradictorios entre sí o con los de la cara (DePaulo et al, 1980). La detección del engaño, es más fácil cuando se tienen señales verbales, solas o en conjunto con las de otro tipo, que cuando se tienen sólo señales no verbales. Sin embargo, éstas últimas pueden ser igualmente reveladoras cuando el emisor se preocupa por lograr ocultar, por ejemplo, su desagrado, porque las señales no verbales pueden estar indicando tensión, mientras que no lo son tanto, cuando el emisor da información falsa sobre un acontecimiento determinado, debido a que una opinión incluye información detallada, con sentido y con contenido verbal (DePaulo et al, 1980). Las afirmaciones expuestas son coincidentes con los resultados de los experimentos 6 a 10.

Predicción y validez de pruebas de honestidad

Los autoinformes de honestidad han sido ampliamente utilizados con el fín de determinar las actitudes y la tendencia a cometer conductas deshonestas (Sackett et al en Lilienfeld et al., 1994). Pese a que distintos estudios muestran que éstos no cuentan con la riguroza estandarización psicométrica que poseen otras pruebas de personalidad aplicadas con los mismos fines, muchos de ellos, presentan una modesta validez para predecir conductas contraproducentes (Lilienfeld et al., 1994).

Para definir la validez de las pruebas de honestidad se cree de gran importancia la determinación de la relación de éstas con otras variables de la personalidad. Sobre todo cuando se le ha ligado a la moralidad y la socialización (Goldberg et al en Lilienfeld et al., 1994). La "Reid Report Inventory (RRI)" es una de las pruebas de honestidad más ampliamente utilizada y que ha sido blanco de variadas investigaciones, incluidos el experimento 5. Los análisis de correlación de los puntajes de esta prueba con otras medidas psicométricas arrojan resultados alentadores. Al relacionársela con la prueba de personalidad 16PF, Kochkin (1987) encontró que los individuos con bajo puntaje en RRI tendían a tener un ego débil, un super ego fuerte, a ser impulsivos y a carecer de autoconfianza, mientras que Cunningham, Trucott y Wong (1990) descubrieron correlaciones positivas y negativas con los puntajes de adecuación social y los de la escala de Maquiavelismo de Christie y Geis, respectivamente. Logan, Koettel y moore (1986) establecieron correlaciones positivas entre el factor de estabilidad emocional del 16PF y la Fase II del RRI (Lilienfeld et al., 1994). Un análisis conjunto de estas tres investigaciones, permiten asociar el RRI con la moralidad y sus bajos puntajes con emociones negativas, tendencia a la angustia y a la evaluación negativa de uno mismo y los demás (Tellegen et al. en Lilienfeld et al., 1994). Redmond (1995) ha logrado desarrollar una escala multidimencional del comportamiento honesto. Esta escala consta de siete categorías de análisis de este comportamiento: empatía, rol-conversador, competencia comunicacional, sensibilidad de la conversación y orientación interpersonal.


Investigaciones sobre engaño

Experimento 1

El siguiente estudio se realizó en base a 77 estudiantes y 70 miembros de la comunidad, los que registraron sus mentiras en interacciones sociales durante una semana. Se descubrió que los participantes dirían menos mentiras en su interacción social a aquellas personas que las sintieran más cercanas y se sentirían menos incómodos cuando lo hicieran. Además las mentiras en estas relaciones resultaron ser mayoritariamente de carácter altruista, y además eran más fáciles de detectar, en tanto el carácter de las mentiras en relaciones causales, es decir, a extraños o conocidos; eran mas bien de autocomplacencia. En consecuencia esta investigación ha demostrado que las mentiras forman parte de las relaciones interpersonales de un modo u otro, resaltando la diferencia de carácter y cantidad de mentiras en relaciones estrechas y casuales.

Experimento 2

En esta investigación se ha indagado acerca de los niveles de confianza, para lo cual se a llevado este estudio que comprende la participación de 445 estudiantes involucrados en relaciones románticas, quienes contestaron un cuestionario que contenía medidas de confianza y construcciones relacionales. Esta investigación apoyó la validez del inventario de confianza y su división tripartita de los tipos de confianza, que son la confianza de pareja, la confianza de red (importante aporte conceptual referido a la confianza entre familiares y amigos) y por último la confianza generalizada (referida a la confianza dada entre la gente en general). Además se apoyo la diferencia entre la confianza relacional (de pareja) y global (naturaleza humana). Las medidas de confianza relacional fueron significativamente mucho más relacionadas con la calidad de la relación y el compromiso, en tanto en la confianza global y personalidad ñ emoción, las diferencias no fueron significativas.

Experimento 3

Se formaron dos grupos, el grupo 1 constituido 30 hombres y por 47 mujeres estudiantes de secundaria de EEUU, con edades comprendidas entre los 17 y los 22 años, uno de los sujetos fue eliminado. El grupo 2 constituido por 30 hombres y 40 mujeres apoderados colaboradores del mismo colegio, cuyas edades estaban comprendidas entre los 18 y los 71 años, dos fueron eliminados. A los dos grupos se les pidió llevar un registro acerca de todos los tipos de interacciones sociales (intercambio interpersonal de 10 o más minutos en que el comportamiento de uno sea responsabilidad del otro) en las que habían participado durante una semana y de todas las mentiras dichas en éstas. Luego de una semana de registro se le aplicó un cuestionario que medía intensidad, calidad, grado de influencia y los sentimientos relacionados tanto con las interacciones sociales como por las mentiras dichas por los sujetos. Finalmente, se les preguntó si cada una de sus mentiras había sido descubierta y si las repetirían al encontrarse en la misma situación. Algunos de los resultados obtenidos fueron: el grupo 1 mintió en una de cada 3 interacciones sociales, mientras que el 2 lo hizo en una de cada cinco, el género no es significativo en cuanto al número de mentiras en ambos grupos; mientars más íntima y placentera era la interacción las mentiras eran menos o inexistentes; el nivel del número de las mentiras era mayor en la comunicación cara a cara que por teléfono o escrita. Las mujeres dicen más mentiras sobre otro mientras que los hombres las dicen más sobre ellos mismos; el tipo de mentira más frecuente se refieren a los sentimientos, sus acciones, logros y conocimientos (DePaulo et al., 1996).

Experimento 4.

Se tomaron dos muestras. La primera se conformó con 77 estudiantes norteamericanos, 30 hombres y 47 mujeres y la segunda, por 70 sujetos, 30 hombres y 40 mujeres de una comunidad. Ambas muestras contenían a personas de distinta raza con rango edades de 17 - 22 y 18 ñ 71 años. Se intentó determinarla relación de la cantidad de mentiras dichas en una semana por una persona con 12 variables de la personalidad determinadas con distintas pruebas. A través de la aplicación de correlaciones, se encontró que la cantidad de mentiras dichas en una semana se correlacionaba negativamente con el grado de socialización y la capacidad de relacionarse adecuadamente con personas del mismo sexo y positivamente con el rasgo de manipulación, falta de socialización, insatisfacción en las relaciones interpersonales y la dificultad de relacionarse con personas del mismo sexo. Se descubrió también que las personas sin dificultad para relacionarse con personas del mismo sexo, tendían a decir mentiras orientadas a los otros.

Experimento 5

En vista de la falta de investigaciones sobre la validez de la pruebas de honestidad, Lilienfeld et al, se plantearon el propósito de determinar la confianza y la validez del Read report inventory, uno de los autoinformes más ampliamente utilizados. Se tomó una muestra de 62 reos de sexo masculino y otra compuesta por 180 estudiantes de sexo femenino y masculino. Se aplicaron las pruebas Multidimencional Personality Questionnaire (MPQ), Scale de Socializatión (So) y la Scale of the Calification Psichological Inventory en las dos muestras y la Activity Preference Questionnaire(APQ) sólo en las de los reos, para determinar los niveles de distintas variables de personalidad y su correlación con los puntajes obtenidos por la RRI. Se encontró que éstos se correlacionaban positivamente con los puntajes totales de MPQ, APQ y la escala So mientras que lo hacían negativamente con emociones negativas. En la muestra de la prisión, los puntajes de RRI se correlacionaban positivamente con la escala de alto orden, CN, control, aislamiento y miedo físico y social y negativamente con las escalas de bajo orden, agresión, reacción al estrés y alienación de MPQ. El puntaje total de honestidad del RRI se correlacionó positivamente con los puntajes de APQ y la escala So. En la muestra de estudiantes, no se observaron diferencias significativas entregéneros; las correlaciones de RRI fueron positivas con CN de MPQ y con el aislamiento social, el control, tradicionalismo, bienestar y negativamente con el NE de MPQ, con la agresión y alienación. Los puntajes totales se correlacionaron positivamente con dos escalas con buena validez, la DRIN, UNVIRT y con la MPQ y la escala so. Un análisis de covarianza, muestra valores dispares para las distintas variables de personalidad entre las dos muestras pero una alta coherencia en las formas de correlación de ellas con los puntajes RRI.

Experimento 6

Se le preguntó a 251 estudiantes de un colegio sobre cual es la mejor forma de reconocer que alguien miente: por teléfono o cara a cara. De éstos, 220 eligieron cara a cara, que supones señales visuales y auditivas, comparados con sólo 7 que escogieron la comunicación telefónica (DePaulo et al., 1980).

Experimento 7

Se predijo que a los sujetos ansiosos se les dificulta más discriminar verdad de engaño, que a aquellos sujetos no ansiosos. Es así como en un estudio realizado con 50 sujetos que presentaban baja ansiedad y 52 sujetos altamente ansiosos (clasificados de acuerdo a la explicación de la subescala de conocimiento de sí mismo, se pudo observar que al presentarles películas de personas que mentían y decían la verdad, los sujetos altamente ansiosos fueron significativamente menos exitosos en detectar engaño que los sujetos clasificados con baja ansiedad ( DePaulo & Tang, 1994).

Experimento 8

A una muestra de 16 hombres y 16 mujeres no graduados, se les hizo responder a 4 preguntas enfrente de un jurado compuesto por 6 personas. Los emisores mintieron en dos de sus respuestas (una de ellas preparada) y en las otras dos dijeron la verdad (también una fue planeada. A la mitad de los hombres y a la mitad de las mujeres se les motivó para mentir más efectivamente. Cada miembro del jurado estimó cada una de las respuestas en una escala de engaño, planeamiento y tensión. En un segundo estudio, los jueces estimaron los mensajes del estudio 1 (en las mismas tres escalas) en una de estas 4 condiciones: sólo visual, sólo verbal, audio (verbal más vocal) y audiovisual. Se encontró que las mentiras de altamente motivados no fueron detectadas fácilmente cuando las señales verbales estuvieron disponibles, pero fueron más detectadas en las condiciones que incluyeron señales no verbales. Las respuestas que fueron planeadas fueron percibidas como más tensas, menos espontaneas por los jueces en ambos estudios (DePaulo et al., 1983).

Experimento 9

En una muestra compuesta por 47 hombres y 47 mujeres estudiantes de psicología, de los cuales, 5 participantes fueron excluídos, se le dio información errónea acerca de una serie de pinturas en exposición y se les instó a ser honesto en sus apreciaciones y preferencia de éstas. Como se esperaba, los participantes mintieron directamente o basaron sus preferencias según la información falsa entregada. Los resultados del análisis mixto de varianza, entregaron respuestas a las preguntas de porque las creencias sobre apreciaciones de unas personas, influyen, aunque no coincidan exactamente, con las apreciaciones personales (DePaulo & Bell, 1996).

Experimento 10

Este estudio consistió en establecer una correlación en la habilidad de detectar engaño y de identificar expresiones faciales micro momentáneas de la emoción. Se investigo si la conducta en las mentiras de alto interés es específica a aquellas mentiras o se puede generalizar a otras situaciones donde se den mentiras de alto interés. Se investigaron dos grupos diferentes de personas, donde 48 observadores juzgaron si estaban mintiendo acerca de un robo imitado (escenario del crimen) o sobre su opinión (escenario de opinión). Los resultados arrojaron que la precisión de los observadores al juzgar el engaño en el escenario del crimen estaba positivamente correlacionada con la precisión al juzgar el engaño en el escenario de opinión. Se descubrió que la posible existencia de pistas emocionales en el sujeto ponen en evidencia las situaciones de engaño, y que la habilidad de detectar mentiras de alto interés se puede generalizar a situaciones de alto interés.

Experimento 11

Se intentó investigar cómo se reduce la disonancia cognitiva derivada de la conducta hipócrita cuando dos alternativas están disponibles: una estrategia directa (cambio cognitivo) o una indirecta (cambio conductual). Se indujo a un grupo de 128 estudiantes universitarios a adoptar una conducta hipócrita sobre el uso de preservativos y a otro de 27 a parecer hipócritas al momento de ayudar a gente afectada de SIDA. Se les ofreció distintas alternativas para reducir la disonancia, el primer grupo, al igual que un tercio del segundo, debía optar por una estrategia directa e indirecta, donación a una institución de ayuda o compra de condones, mientras que cada uno de los tercios restantes contaban con sólo una alternativa ya mencionadas. A través de un análisis factorial de 2x2 y 2x3 respectivamente, se encontró que cuando la gente tiene la posibilidad de elegir, prefieren enfrentar la discrepancia directamente como el medio para la reducción de la disonancia (Aronson, et al., 1997). Los resultados mostraron que los participantes en la condición de hipocresía reportaron grandes intentos de mejorar el uso de condones en el futuro y fueron significativamente más probable a comprar condones comparados a los participantes de la condición de control.


Comentario

Luego de una extensa revisión bibliográfica realizada por el grupo, se puede definir el engaño como "cualquier instancia donde se intenta hacer creer al otro en algo que no es, es decir, hacer para como verdad una situación que conscientemente sabemos que no lo es". El engaño tiene como finalidad impedir al otro ver una situación real o hacerlo creer que una situación falsa es verdadera, en ambos casos se puede afirmar que se atenta contra la libertad del ser humano, ya que se interfiere en las relaciones interpersonales. En este punto es importante destacar que la confianza mutua es la base donde se sustenta una buena relación (intima y placentera), que otorgue un aporte significativo a los individuos.

Es importante destacar que el hecho de no hacer presente una verdad no implica necesariamente engañar, pues debe tratarse de una verdad que le otro requiere, que le sea importante, decisiva, o simplemente interesante, para que haya engaño tiene que existir además, cierto compromiso entre los individuos de no hacerse presente la verdad.

Sin embargo, es indispensable destacar que la conducta de mentir corresponde a una parte habitual de la normal interacción humana, llegando a ser utilizada generalmente como una defensa de integridad psicológica individual o de otras personas.

Además se destaca el auge y profundidad con que se ha abordado el tema del engaño en los artículos revisados, pues, permiten identificar relaciones entre las variables que influyen en este, tales como las variables de personalidad, de motivación, naturaleza de la interacción social (agradable o desagradable), o los diferentes "tipos" de mentiras en donde se encuentran diferencias según el genero.

Por ultimo, es importante destacar la utilidad que representó el desarrollo de este trabajo practico en nuestra formación académica debido tanto ha la gran cantidad de información recopilada y procesada como a la innegable trascendencia que este tema tiene para la disciplina psicológica.


Referencias

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