“EN BUSCA DE LA SUPERIORIDAD”

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“EN BUSCA DE LA SUPERIORIDAD”

ALFRED ADLER

(1870-1937)

ACOSTA HERNÁNDEZ ROSA MARGARITA Y PELÁEZ LUCERO LORENA
ASESOR: JOSE MANUEL BEZANILLA

ESCUELA DE PSICOLOGÌA DE LA UNIVERSIDAD DE LONDRES

Resumen:

En el presente trabajo se muestra una reseña biográfica de Alfred Adler, un importante teórico de la personalidad a quien se le atribuye la construcción de la Psicología Individual, del mismo modo se muestra la teoría que construyó teniendo ésta como influencia la vida de dicho teórico ya que al realizar la investigación pudimos encontrar la importancia de sus experiencias para la formación de los conceptos de su teoría, (sentimiento de inferioridad, compensación, sobre compensación, estilo de vida, etc.), dando por hecho que el mismo Adler se ubicaba en un lugar inferior dentro de su núcleo familiar, agregándole a esto su inferioridad orgánica, situación que lo lleva a compensar su inferioridad, destacando así su potencial intelectual.

Alfred Adler nació el 7 de febrero de 1870 en los suburbio de Viena, Austria, como ciudadano húngaro, sin embargo, en 1911 obtuvo la nacionalidad austriaca.

Era el segundo de tres hijos, de padres judíos. Su padre era un comerciante de clase media. Adler describió a su infancia como difícil e infeliz ya que durante sus primeros años, sufrió a causa de numerosas enfermedades graves. Una de ellas, el raquitismo, que le impidió caminar hasta los cuatro años. Adler luchó firmemente por sobreponerse a su debilidad física. Le gustaba jugar al aire libre con los niños del vecindario y se hizo muy popular entre ellos. Al principio, recibió toda la atención de sus padres, pero cuando su hermano menor nació, Adler sintió que su madre transfirió su atención hacia él. Se sentía desplazado y se volvió hacia su padre, quien lo favorecía y esperaba grandes cosas de él.

Cuando tenía tres años de edad, vio a su hermano menor morir en la cama que compartía con él. Dos veces durante su infancia Adler fue atropellado en las calles. Comenzó a temer a la muerte, y su temor se incrementó notablemente cuando a la edad de 5 años, enfermó gravemente de pulmonía. El médico de la familia creyó que el caso estaba perdido y le dijo a su padre que dudaba que su niño se recuperara; pero otro médico le salvó la vida. Más tarde, debido a esta enfermedad grave descubrió su interés por convertirse en médico.

Adler estaba muy apegado a su padre y recuerda su repetida frase: Alfred, nunca creas nada; la cual mencionaba cada vez que caminaban en los bosques de Viena. Es por eso que Adler iba en contra de cualquier idea hasta que fuera aceptable sin ninguna duda. Durante sus años escolares, hubo una ocasión, donde su maestro le pide a su padre que lo saque de la escuela y que lo pusiera a hacer otra cosa, porque nunca se graduaría de la escuela.

En ese momento, Alfred había perdido el interés por la escuela, ya que había fracasado en matemáticas. Su padre se burló del maestro y expresó su desacuerdo a su hijo. Después de esto, decidió mostrar a su maestro que él podía, en poco tiempo se convirtió en el primero de su clase en matemáticas y nunca más experimentó ninguna dificultad en sus estudios.

A los 18 años entró a la Universidad de Viena a estudiar medicina, donde conoció a la que sería su esposa, Raissa Timofeyewna Epstein, quien provenía de

Rusia y se encontraba estudiando en la misma universidad. Se casaron en 1897 y eventualmente tuvieron cuatro hijos dos de los cuales se hicieron psiquiatras.

Se graduó en 1895. Primero practicó la oftalmología y luego la medicina general, estableciendo su consulta en un sector social bajo de Viena cercana al Prader, una combinación de parque de atracciones y circo. Sus clientes incluían gente de circo, y en virtud de estas experiencias, autores como Furtmuller han sugerido que las debilidades y fortalezas de estas personas fueron lo que llevaron a desarrollar sus reflexiones sobre las inferioridades orgánicas y la compensación Adler poseía un creciente interés por el funcionamiento y adaptación del sistema nervioso, es por eso que su profesión se orientó más tarde hacia la Neurología y Psiquiatría, en 1907 fue invitado a reunirse al grupo de discusión de Freud. Después de escribir varios artículos sobre la inferioridad orgánica, los cuales eran bastante compatibles con el punto de vista freudiano, escribió primero un artículo sobre el instinto agresivo, el cual no fue aprobado por Freud. Seguidamente redacto un artículo sobre los sentimientos de inferioridad de los niños, en el que sugería que las nociones sexuales de Freud debían tomarse de forma más metafórica que literal. Freud nombró a Adler presidente de la Sociedad Analítica de Viena y co-editor de la revista de la misma.

Adler se interesaba en la salud mental de los niños y fue decisivo en despertar interés en el adiestramiento de los niños. Fundó una clínica para el asesoramiento infantil en Viena y también instituyó clases experimentales para niños de corta edad.
En 1911, cuando las diferencias teóricas de Adler ya se habían vuelto inaceptables para Freud y para muchos otros miembros de la Sociedad, Adler renunció a la presidencia y abandonó la Sociedad Psicoanalítica Vienesa junto con otros nueve de los veintitrés miembros y fundó la “Sociedad de Psicoanálisis Libre”, que más tarde, se convertiría en la “Sociedad de Psicología Individual”.

Para Adler, la persona humana surgió como criatura social y cultural en lugar de como una criatura sexual, según afirmaba Freud. De acuerdo con Adler, estamos motivados por intereses sociales y nuestros problemas vitales primarios son sociales.
La Psicología Individual trata de los problemas centrales de la existencia humana, del bien de la humanidad. Se considera un sistema a través del cual se puede entender a las personas, pues considera a la persona como un todo unificado en pleno funcionamiento. Es indiscutible que nos necesitamos unos a otros, porque sin los demás no podríamos sobrevivir. La Psicología Individual representa en su concepción básica, un sistema de orientación socio psicológica que ayuda a comprender mejor las vivencias, la conducta y los actos del prójimo, abriendo, de este modo, también las puertas del auto-conocimiento. Su objetivo constituye un sentido de firme realidad, de responsabilidad frente a otros y con uno mismo y un reconocimiento y comprensión mutuos. Es de especial valor en los mundos del asesoramiento psicológico y de la psicoterapia, la educación, la vida de las organizaciones y la autoayuda. Es una filosofía, una visión del futuro y un modo de ayudarnos a comprender el sentido de cómo nosotros y otras personas hemos llegado a ser quienes somos y cómo somos.

Durante la primera guerra mundial, Adler sirvió como médico en la Armada Austriaca, primero en el frente ruso y luego en el hospital infantil. Así, tuvo la oportunidad directa de ver los estragos que la guerra producía, por lo que su visión se dirigió cada vez más hacía el concepto de interés social. Creía que si la humanidad pretendía sobrevivir, tendría que cambiar sus hábitos. Después de la guerra se embarcó en varios proyectos que incluyeron formación de clínicas asociadas a escuelas estatales y al entrenamiento de maestros. En 1926, viajó a los Estados Unidos para enseñar y eventualmente aceptó un cargo de visitante en el Colegio de Medicina de Long Island. En 1934, Adler y su familia abandonaron Viena para siempre.
El 28 de Mayo de 1937, mientras daba clases en la Universidad de Aberdeen, murió de un ataque al corazón.
Una gran influencia en la teoría de Alfred Adler fue alguien a quien éste nunca conoció: Theodore Roosevelt. Hijo de Martha y Theodore y nacido en Manhattan el 27 de octubre de 1858; se dice que fue un bebé particularmente bello que no necesitó prácticamente ninguna ayuda para venir a este mundo. Sus padres eran fuertes, inteligentes, guapos y echados para adelante. Debió pasar una infancia idílica (George Boeree, 1997).

Pero “Teddie”, como le llamaban, no fue tan sano como parecía ser a primera vista.

Padecía de un asma grave y tendía a resfriarse con facilidad; presentaba con bastante frecuencia fiebres y toses y sufría de náuseas y diarrea. Era pequeño y delgaducho. Su voz era muy aguda y así permaneció hasta su adultez. Se volvió un joven enfermizo y con asiduidad tenía que dormir sentado en una silla debido al asma. Varias veces estuvo a punto de morir debido a la falta de oxígeno.

Pero para no pintar demasiado negro el cuadro, Teddie era un niño activo (algunos considerarían hiperactivo) y tenía una personalidad fantástica. Estaba lleno de curiosidad con respecto a la naturaleza y era líder de un grupo de primos en aventuras de búsqueda de ratones, ardillas, culebras, ranas y cualquier otra cosa que pudiese disecarse o puncionarse. Su confinamiento repetido debido a su asma le conducía a aprovechar el tiempo en los libros, los cuales devoraría durante toda su vida. ¡Podía ser un niño enfermo, pero desde luego tenía ganas de vivir!.

Después de viajar por Europa con su familia, su salud empezó a empeorar. Había crecido en altura, pero no en su musculatura. Finalmente, con la ayuda del médico familiar y secundado por su padre, se le insistió a levantar pesas. Tenía 12 años. De la misma forma en que hacía con todo lo que le enseñaban, Teddie desarrolló la tarea con entusiasmo. Su salud mejoró, se hizo más sano y por primera vez en su vida pudo pasar un mes sin un ataque de asma.

Cuando tenía 13 años, se dio cuenta de otro defecto en él. No podía acertar a nada con el rifle que su padre le había regalado. Cuando sus amigos le leían lo escrito en una pizarra (él no se había dado cuenta de que había algo escrito ahí), se percató de que era extremadamente miope.

Ese mismo año, fue enviado en solitario al campo después de un ataque grave de asma. En su viaje fue atracado por otros dos chicos de su edad. Se percató de que no sólo no podía defenderse a sí mismo, sino que ni siquiera había podido ponerles una mano encima. Más tarde anunció a su padre su intención de aprender a boxear.

En la época en que estuvo en Harvard, ya no solamente era el Teddy Roosevelt sano, sino un campeón frecuente de una gran variedad de competiciones atléticas.

El resto, como dicen muchos, es historia. “Teedie” Roosevelt se hizo un gran asambleísta de Nueva York; un vaquero de Dakota del Norte; Comisionado de Policía de Nueva York; Secretario Asistente de la Marina; Teniente Coronel de los “Rough Riders”; Gobernador de Nueva York y autor de “best sellers”; todo esto a la edad de 40 años. Después de la muerte del presidente americano William McKinley en 1901, Theodore Roosevelt asume el cargo de Presidente más joven de los Estados Unidos.

¿Cómo es posible que alguien tan enfermizo pueda volverse una persona tan vigorosa, sana y exitosa? ¿Por qué algunos niños, ya sean enfermizos o no, prosperan y otros se amedrentan? ¿Es un impulso particular de Roosevelt o es algo que subyace a todos nosotros? Este tipo de preguntas fueron las cuestiones que intrigaron a un joven médico vienés llamado Alfred Adler y que le llevarían a desarrollar su teoría llamada Psicología individual.

Las teorías de Adler proceden de varias fuentes, especialmente la teoría de la evolución de Darwin, las teorías psicoanalíticas de Freud, el deseo de poder de Nietzsche, las metas ficticias de Vaihinger y en la teoría holística.
Adler como muchos de sus contemporáneos, sufrió la enorme influencia de la teoría de la evolución de Darwin. Su concepto de psicología individual se basa en la premisa de que la adaptación al ambiente es el aspecto fundamental de la vida. Adler no fue un psicólogo ecológico que se centraba en las relaciones entre individuo y ambiente, de acuerdo con él, la inferioridad orgánica nos estimula a logros mayores y no lleva necesariamente a la derrota en la lucha por la vida.
Postuló un impulso básico diferente, el del poder. El niño –explicó- lucha por ser más fuerte y ejercer su poder sobre los demás. Para Adler el hecho biológico principal no era el comportamiento sexual instintivo del niño, sino su pequeñez y su sentimiento de desprotección frente al mundo adulto que lo rodea. De acuerdo con Adler, los primeros intentos del niño por adaptarse a su ambiente llegan a dar por resultado que decida dominar a los otros para lograr la autoestima y el éxito.
Adler llegó a comprender que nuestras metas generalmente son de naturaleza ficticia. Las personas se comportan como si algo fuera verdadero, aun cuando no saben si de hecho los son. Las ficciones pueden ser dañinas, como cuando una persona paranoide cree que otros intentan lastimarla. Las ficciones pueden tomar la forma de ideales. Un ideal, por su propia naturaleza, no se logra nunca completamente, a pesar de esto, la lucha por lograr su ideal influye enormemente en su comportamiento.
Sugiere que todo comportamiento, pensamiento y sentimiento se lleva a cabo de acuerdo con los como si. Desde la niñez intentamos adaptarnos a nuestro ambiente y sobreponernos a cualquier sentimiento de debilidad. Nos creamos metas idealizadas de adaptación perfecta y después luchamos por alcanzarlas como si equivalieran al éxito, la felicidad y la seguridad.
La lucha por la superioridad es una motivación general que asume formas concretas, como procurar la consecución de una meta en particular. Adler hizo hincapié en los esfuerzos tendientes al futuro representados en las metas actuales de las personas. El propósito que uno tenga lo guía a la elección del comportamiento que logrará ese propósito. Por lo tanto el conocimiento de las metas de una persona es la clave del origen de la motivación. Algunas de las principales metas alrededor de las cuales pueden organizarse las vidas son éstas: dominar a otros, apoyarse en otros, retraerse del mundo, buscar riquezas, anhelar fama o desear convertirse en la persona más hermosa en el mundo.
Un tipo de lucha por la perfección absoluta es un compromiso constante hacia metas irreales. Tal lucha, que es una expresión anormal de la lucha por la superioridad, puede ser dañina para el crecimiento y funcionamiento de la personalidad, si las expectativas persisten sin ser satisfechas. Muchas expectativas son, por su propia naturaleza, algo que no puede alcanzar y, por tanto, inevitablemente conducen a la desilusión.
Adler escribió acerca de la naturaleza de la inferioridad orgánica ya que creía que los seres humanos, a diferencia de muchos otros animales, no están equipados para sobrevivir como seres solitarios. Con el fin de sobrevivir, los seres humanos tuvieron que unirse en tribus para su mutua protección.
También consideraba la vida como una lucha difícil desde el nacimiento, que exige aprender muchas cosas y superar muchos obstáculos. Durante la lucha, el individuo frecuentemente sufre de inseguridad, debido a la incapacidad de adaptarse o a enfrentarse a la situación. La gente hace demasiados esfuerzos para lograr la seguridad y, en su afán de conservarla, también busca cierta reserva.
Para Adler el cuerpo es la fuente principal de los sentimientos de inferioridad del niño, rodeado por personas más grandes y fuertes que se manejan mejor por su talla.
Según Adler, cada persona debe finalmente moldear su propia vida dentro del contexto de un ambiente que frecuentemente exige mucho y debe enfrentarse a él con las habilidades limitadas que posee. Consideraba que la gente tenía un impulso agresivo innato. Más tarde trató de concretizar este impulso agresivo, proponiendo que es una lucha para lograr poder o superioridad sobre otros. Ser fuerte y dominante y obtener superioridad sobre los demás es la meta de todos.
Al igual postuló que en cada individuo hay algunos órganos más débiles, que son particularmente susceptibles a las enfermedades, señaló que nos sobreponemos a la debilidad orgánica mediante en entrenamiento diligente y el ejercicio. Así un órgano débil puede desarrollarse a tal grado que se convierta en la mayor fortaleza de la persona.
Adler extendió su investigación de la inferioridad orgánica al estudio del sentido de inferioridad psicológica y acuño el término de complejo de inferioridad, de acuerdo con Adler los niños están afectados profundamente por un sentido de inferioridad, consecuencia inevitable de su talla y su falta de poder.
La lucha por lograr es la compensación más temprana ante el sentimiento de inferioridad, unos sentimientos moderados de inferioridad motivan al individuo para que busque las realizaciones constructivas. Sin embargo un sentimiento de inferioridad profundo impide el crecimiento y el desarrollo.
Para Adler, casi todo progreso es resultado de los intentos de compensar esos sentimientos de inferioridad, que son los que nos motivan para alcanzar nuestros logros más importantes.
Usó el término compensación para la estrategia por medio de la cual la gente puede compensar una inferioridad. La compensación ayuda a establecer y conservar la propia estima. En el sentido estricto de Adler, significa compensar una debilidad (cubrir o esconder una debilidad), puede favorecer un funcionamiento saludable cuando una persona desvía su energía de una debilidad que no puede cambiarse a un comportamiento que puede ser mejorado. Si el esfuerzo es extremo, puede decirse que es una compensación no saludable.
Del mismo modo emplea el término sobre compensación al referirse a la superación de alguna debilidad. La razón de que algunas formas no saludables de sobre compensación sean una lucha anormal por la superioridad, es que la persona no puede aceptar una debilidad en sí misma, sino que trata desesperadamente en convertirlas en una fuerza. Para entender un poco más éste término argumentaremos que es reconocer que la persona se rechaza a sí misma con las supuestas debilidades.
Por ende sostenía que la prolongada condición de inferioridad humana ejerce un profundo efecto sobre el sistema motivacional completo de la especie. No importa lo que una persona logre o adquiera, siempre habrá más. Opinaba que la fuerza principal tras todo lo que la gente hace, más allá del nivel del impulso del funcionamiento, es el esfuerzo por ir de una condición inferior a una superior, de menos a más, de abajo hacia arriba.
El deseo de superioridad toma muchas formas: el hambre insaciable de gobernar a otros en los psicópatas impulsados por el poder; los lamentos tiránicos de los hipocondríacos que controlan a todos a su alrededor, la lucha enérgica de los padres que desean educar a sus hijos para que sean miembros que contribuyan a la sociedad.
En sus últimos años Adler llegó a la conclusión de que para quienes funcionan y se desarrollan normalmente, la lucha por la superioridad es una búsqueda de la perfección de sí mismo. La persona que ha logrado un alto grado de superioridad en el sentido de perfeccionarse a si mismo, puede ser considerado como individualizado, maduro, completamente funcional o, que ha obtenido su propia realización. La lucha por la superioridad es un motivo humano general que esta expresado en forma única por cada individuo: siendo eximidos de reglas, siendo cuidados, obteniendo el control de otros, o estando exentos de trabajo son formas anormales en la lucha por la superioridad.
Manifestó que las tendencias agresivas de los seres humanos han sido cruciales para la supervivencia del individuo y de la especie. La agresión puede manifestarse en el individuo como la voluntad de poder, frase de Nietzsche que tomó Adler, quien creía que todos los individuos sanos están motivados para luchar por la perfección, cuando dicha meta incluye la preocupación y el interés social en beneficio de los demás, se manifiesta de manera constructiva y sana. Los individuos motivados por dicha meta luchan por crecer, por fomentar sus capacidades y habilidades y por trabajar en pro de una forma de vida constructiva. Sin embargo, algunos quieren alcanzar en sentido de superioridad personal dominando a los demás, en lugar de ser útiles. La lucha por la superioridad personal generalmente no logra el reconocimiento y la satisfacción personal que el individuo busca.
Deploraba la condición inferior de la mujer y culpaba la superioridad agresiva del varón por los papeles en que encasillaba a la mujer. Sentía que el hombre imponía papeles inferiores a la mujer para que él mismo pudiera tener ventajas. De las tres labores principales de la vida, ocupación comunidad y amor, tradicionalmente se espera que la mujer participe solo en la ultima. Contemplaba una relación complementaria entre ambos sexos, con diferencias muy estrechas según las definiciones. Según Adler, se debe otorgar a la mujer una libertad mucho mayor, en cuanto a la opción y a la oportunidad de expresarse a sí misma, las prescripciones de papeles deberían ser mucho más flexibles de lo que eran en los tiempos de Adler.
Adler habló repetidamente de la meta de la vida, como si una persona solamente tuviera una meta, concepto que puede causar confusión. Obviamente la gente tiene muchos, muchos deseos todos los días que los condiciona a trabajar hacia sus metas. Sin embrago, en cada persona generalmente existe una meta sobresaliente, consciente o no, que juega un papel dominante en su vida. Algunas veces la meta guiadora frecuentemente es una ambición secreta, que se alimenta y protege de ser descubierta por otros. El punto es que las metas concretas de la vida vienen de un sentimiento de inferioridad y pueden ser mejor comprendidas como expresiones de una ultima meta en la lucha por la superioridad, lo que toma una forma única en cada individuo.
Esta meta está influida por nuestras experiencias personales, valores, actitudes y personalidad, la meta en la vida no es un objetivo elegido, claro y conciso. Sin embargo las metas en la vida que nos guían y motivan se formaron en la niñez y permanecen ocultas a la conciencia. Adler explica que muchos médicos eligen sus carreras en la niñez, como él lo hizo, para hacer frente a su inseguridad respecto a la muerte.
Señala que nuestros rasgos de carácter no son innatos ni inmutables, sino adoptados como facetas de nuestra orientación en una meta, quienes luchan por la superioridad buscando el poder personal adquieren rasgos de carácter necesarios para lograr su meta, como ambición, envidia y desconfianza.
Usó la expresión estilo de vida para señalar la configuración única de las características que identifican a una persona, este estilo de vida se forma temprano, generalmente durante los primeros 5 años, se hace más complejo, más personal y más fijo con el desarrollo.
Adler dio especial importancia a la posición de la criatura en relación con sus hermanos y hermanas, según el orden del nacimiento. Ser el más pequeño de 3 hijos y el único varón debe contribuir significativamente a la formación del estilo de vida. Los niños débiles, que frecuentemente tienen que soportar el sufrimiento de abusos continuos, tal vez nunca se sobrepongan a los sentimientos resultantes de una profunda inferioridad en sus relaciones con los demás. Una criatura dotada en forma adecuada tanto física como mentalmente, puede adquirir un terrible sentido de inferioridad como resultado de la comparación adversa de un hermano mayor que sea el favorito de los padres.
Adler destacaba la necesidad de analizar a las personas como una totalidad unificada. El estilo de vida es la forma única en que elegimos luchar por nuestra meta en la vida.
Por interés social Adler quiere decir “el sentido solidaridad humana, la vinculación entre los hombres, una connotación mas amplia de sentido de comunión dentro de la comunidad humana”, el sentimiento comunitario se refiere al interés que ponemos en los otros, no únicamente por propósitos personales, sino por tener “un interés por el interés” de los demás.
Por un lado toda conducta es social porque, como decía Adler, nos desenvolvemos en un ambiente social y nuestra personalidad se forma socialmente, en un sentido más amplio se refiere a la preocupación por “la comunidad ideal de la humanidad, la culminación de la evolución”.
Adler nunca olvidó que somos seres sociales. Sin la sociedad y los seres sociales, careceríamos de lenguaje y nuestro razonamiento y desempeño serían extremadamente limitados.
Creía que sólo si cooperamos y contribuimos como miembros de nuestra sociedad nos sobreponemos a nuestra inferioridad real o a nuestro sentimiento de inferioridad, “si una persona coopera nunca se tornará neurótica”.
El crecimiento psicológico es ante todo una cuestión de pasar de la meta de superioridad centrada en uno mismo a una actitud de dominio constructivo del ambiente y desarrollo social útil.
Adler expuso tres tareas vitales a las que tenemos que hacer frente: trabajo, amistad y amor:
· El trabajo comprende aquellas actividades útiles para la comunidad y no sólo las ocupaciones por las que recibimos un pago. Para Adler el trabajo provee un sentimiento de satisfacción y autoestima únicamente hasta el grado en que beneficia a los demás.
· La amistad es una expresión de nuestra pertenencia a la raza humana de nuestra necesidad constante de adaptarnos y de interactuar con el resto de nuestra especie. Nuestros lazos amistosos proveen los vínculos esenciales para nuestras comunidades porque ningún individuo se relaciona con la sociedad en abstracto.
· Adler habla del amor en términos de amor heterosexual. Consiste en una unión estrecha de mente y cuerpo y la cooperación máxima entre dos personas del sexo opuesto: El amor proviene de la intimidad, esencial para la continuidad de nuestra especie.
Para Adler estas tres tareas, el éxito de una conlleva al éxito en las demás.
Los principales obstáculos para el crecimiento son tres condiciones negativas para la niñez: inferioridad orgánica, sobreprotección y abandono. Subrayó que la neurosis del adulto tiene sus raíces en el intento de sobreponerse a un sentimiento de inferioridad resultado de un aislamiento y distanciamiento cada vez mayor de la sociedad.
Adler relacionaba la anormalidad del desarrollo y el funcionamiento de la personalidad a los varios aspectos de su modelo de seres humanos: un profundo sentimiento de inferioridad, compensaciones no satisfactorias y sobre compensaciones, lucha anormal por lograr la superioridad, un estilo de vida erróneo, ficciones inútiles, la propia preocupación, un interés social inadecuado y un bajo nivel de actividad. Todos experimentan inferioridad al luchar por mejorarse a si mismos sus circunstancias. Los trastornos de la personalidad resultan de un profundo sentimiento de inferioridad y formas exageradas de intentos de lograr la superioridad.
Rastrea el desarrollo de anormalidades, como la neurosis, al periodo de la niñez. Una criatura que está predispuesta constitucionalmente a enfermedades o nerviosismo se desarrolla anormalmente cuando las condiciones son demasiado pesadas, como la inferioridad de algún órgano, la negligencia de los padres, o aun mimos exagerados.
Una forma común de evadir situaciones difíciles es enfermándose, esto puede convertirse en un patrón habitual de conducta. La persona se hace enfermiza y frágil aun cuando tal vez no tenga nada anormal. La tendencia de salvaguardar es una medida de seguridad o estrategia para afrontar los sentimientos de inferioridad. Adler usó el término barricadas para describir diversas técnicas de retracción, como timidez, debilidad, cansancio y sensibilidad de toda clase. Tales artificios pueden conservar el sentido de la propia estima, manteniendo al individuo fuera de la corriente principal de la vida. Las tendencias y barricadas de salvaguarda proporcionan una excusa para el fracaso.
Adler desarrolló su tipologìa acerca de la personalidad basándose en la actividad y el interés social de las personas:
Tipo gobernante (gran actividad y bajo interés social), las personas de tipo gobernante son enérgicas y dinámicas en sus intentos de alcanzar sus propias metas. Obtienen lo que desean porque están dispuestas a trabajar arduamente y a dar los pasos necesarios, pero debido a su falta de interés social, trabajan estrictamente para lograr metas egoístas, aun a costa de otros.
Tipo que obtiene logros (baja actividad y alto interés social), está orientado a personas que de hecho, son queridas y admiradas por otros. Usan la simpatía y su poder personal sobre otros para establecer una relación psiquiátrica, en la cual reciben en ves de dar. El nivel de actividad de estas personas no es tan suficiente para enfrentar los problemas y exigencias que se le imponen; por lo tanto acude a otras para que se las atiendan.
Tipo huidizo (baja actividad y bajo interés social), Sufre tanto de falta de actividad como de interés social. Buscan exenciones y evadir responsabilidades. Pueden limitar su participación en la vida con el fin de evitar fracasos, desilusiones y otras experiencias dolorosas. Hacen un verdadero lío de sus vidas, porque no hacen mucho para solucionar sus problemas ni se relacionan bien con quienes deben vivir.
La persona normal (alta actividad y alto interés social), Hacen frente con energía a sus problemas y a sus exigencias de la vida. Se mantienen en contacto con la realidad, sacan ventaja de sus errores y mantienen sus metas acordes con sus logros. Tienen éxito en parte porque se relacionan y trabajan bien con las otras personas que son importantes en todos los aspectos de sus vidas. Las personas socialmente orientadas trabajan en forma amigable y cooperan con otros. Logran metas personales en el contexto de varios grupos sociales: el ambiente de trabajo, la familia y su comunidad.
Las situaciones que se viven en la niñez que se basan en una meta irreal de superioridad personal, y que dan por resultado falta de interés social, aislamiento y un estilo de vida egoísta.
Los niños sobreprotegidos o consentidos también tienen dificultades para adquirir un sentido de interés social y cooperación. Carecen de confianza en sus destrezas debido a que los demás han hecho siempre todo por ellos. En lugar de cooperar con los demás, imponen exigencias a sus amigos y familia. Su interés social usualmente es mínimo y Adler encontró que abrigan pocos sentimientos genuinos hacia unos padres a quienes manipulan con tanta facilidad.
El abandono es la tercera situación que impide el desarrollo del niño, no confía en su capacidad de ser útil y ganarse el afecto y la estima de los demás. Tiende a volverse frío y duro como adulto.
Adler se refiere a dos clases de emociones: socialmente disyuntivas, que se relacionan con el logro de metas individuales, y las socialmente conjuntivas, que promueven la interacción social. Las emociones disyuntivas, como el enojo, el miedo o la repulsión, tienen por objeto suscitar un cambio positivo en la situación, a pesar de que algunas veces se consiga a expensas de otro.
Las emociones conjuntivas se orientan a favor de la sociedad, como en el deseo de compartir nuestra felicidad y alegría con los demás.
El self es el estilo de vida de la persona: es la personalidad vista como un todo integrado. Para Adler, el self es un principio dinámico unitario y no una estructura por descubrir dentro de la psique, el self no se considera una entidad.
La meta de la psicoterapia adleriana es ayudar al individuo a reconstruir premisas y metas en concordancia con una mayor utilidad social. Adler define tres aspectos principales en la terapia: comprender el estilo de vida único del paciente, ayudarlo a comprenderse a sí mismo y fortalecer su interés social.
Debido a que el estilo de vida forma básicamente un todo, el terapeuta busca los temas que giren alrededor del comportamiento del individuo
Adler pregunta a sus pacientes por sus primeros recuerdos, los sucesos sobresalientes de su primera infancia, también subrayo la importancia de la conducta expresiva, de la postura y la entonación. El terapeuta debía hacerse más sensible y buscar la inferioridad orgánica, sobreprotección o rechazo que sufrieron en su niñez.
La autocomprensión significa aprender a ver los errores que cometemos al enfrentar las situaciones diarias. Consiste en adquirir un mejor conocimiento del mundo y de nuestro lugar en él.
La tarea del médico o psicólogo es dar al paciente la experiencia del contacto con un semejante y después permitirle este interés social ya despierto a los demás.
Adler señalo que el terapeuta provee el cuidado, apoyo y sentido de cooperación que el paciente nunca recibió de sus padres.
Adler prefería hablar con el paciente frente a frente, en lugar de sentarse detrás y reclinado, que era el estilo de Freud. Adler también se involucraba en discusiones libres. Un paciente es como una persona en un cuarto oscuro. Se acerca a mí para quejarse: “no puedo salir”. Prendo la luz y apunto hacia la puerta de salida, si el paciente aún dice que no puede salir, me doy cuenta de que no quiere salir.
La terapia pretende proporcionar un cambio fundamental y saludable en el estilo de vida del individuo. La asesoría trata de cambiar la conducta en el contexto del estilo de vida actual.
El neurótico puede caracterizarse como persona baja en actividad, baja en interés social, baja en su propia estima, alta en su lucha por lograr la superioridad, alta en sus grandiosas metas ficticias y alta en la preocupación de sí misma. Los neuróticos esperan mucho de la vida, pero hacen poco para lograr sus metas. Para Adler un neurótico es un cobarde, uno que evita enfrentarse a las exigencias de la vida. El neurótico evita el trabajo y toda forma de frustración a cualquier costo. Al mismo tiempo está convencido de que sus sufrimientos y penas son muchos mayores que los de nadie más; por lo tanto, un neurótico fácilmente se encasilla aparte, como alguien especial y extraordinario. Siempre busca exenciones, una salida fácil y a la vez anhela mucho éxito y respeto. El neurótico es una persona sumamente egoísta, para quien los demás constituyen uno de los mayores problemas de la vida. El neurótico se encuentra tan preocupado con sus propios problemas que no considera a nadie más.
Adler cree que la gente debería intentar su perfeccionamiento para superar los sentimientos de inferioridad en los ambientes sociales. Los mejores atributos de una persona vienen de sentimientos sociales bien desarrollados. La gente anormal dirige su motivación a metas egocéntricas y rechaza la cultura.
Toda neurosis se explica como un intento por sobreponerse al sentimiento de inferioridad y tener uno de competencia.
La neurosis aísla al individuo porque altera el funcionamiento social y la capacidad de resolver problemas cotidianos.
El neurótico busca constantemente el poder personal y el prestigio; trama excusas para dejar los problemas de la vida real sin solucionar y, por tanto, nunca se hace de un interés social.

Conclusión
Partiendo de los antecedentes vivénciales que tuvo Alfred Adler, podemos argumentar que su etapa infantil fue crucial para el desarrollo de su teoría, ya que su construcción teórica, va enfocada a que el individuo desarrolle su máximo potencial y así lograr la superioridad, ante una sociedad demandante, la cual esta presente desde el momento en que nacemos y solo en ésta podemos visualizarnos como seres superiores.
Uno de los principales aspectos que marco la vida de Adler, convirtiéndose así en el punto de partida para el desarrollo de la teoría Adleriana, es la constante rivalidad que tuvo con su hermano mayor, ubicándose él mismo en un lugar inferior dentro del núcleo familiar, por el hecho de ser el segundo de tres hermanos, situación que lo llevo a escribir sobre el orden de nacimiento, entrelazándose así entre su sentimiento de inferioridad y su construcción teórica.
Otro punto significativo en su teoría es su debilidad física, lo cual lo lleva a padecer de ciertas enfermedades y a sufrir un par de accidentes, argumentando así en su teoría que solo las personas sanas pueden alcanzar la perfección, escribiendo en su teoría sobre la inferioridad de los órganos, destacando que un órgano débil da por resultado un sentimiento de minusvalía, el cual nos impedirá poder desarrollarnos en un ambiente sano tanto en la sociedad como para uno mismo, postulando que podemos compensar la debilidad de tal órgano desarrollando al máximo otros sistemas orgánicos y mediante en aumento funcional de determinadas capacidades psíquicas podemos cubrir nuestra inferioridad.
Por otro lado podemos decir que la realización de este trabajo, nos llevo a hacer algunas deducciones en cuanto a este autor, no con esto afirmamos que sea cierto, simplemente es una hipótesis que formamos. La primera es que Alfred Adler fue un neurótico, ya que leyendo un poco el libro titulado “el carácter neurótico” escrito por él mismo, encontramos que menciona las características que reúne un neurótico, al ir escribiendo, él va incluyendo ejemplos que podrían aclarar dichas características, en las cuales se encargaba de remarcar, que los síntomas se agravan cuando “tienes un hermano mayor, él cual se merece todo por parte de los padres, por el simple hecho de ser el mayor, y al que llevan al teatro y que puede ir a dormir más tarde” ; así lo expresaba Adler, deduciendo así nosotros que él solo se estaba proyectando en estas líneas, ya que como es bien sabido, siempre estuvo en constante rivalidad con su hermano mayor, por las mismas situaciones que comenta en dicho libro, incluso también menciona que si al problema del hermano mayor le sumamos un hermano menor, quien merece todas las atenciones y cuidados por estar pequeño, decía Adler que esto también podría agravar las características de los neuróticos, entonces él posiblemente fue un neurótico que encajaba perfectamente en su descripción anterior.
Así también pensamos que Adler tuvo un muy buen intento en buscar su superioridad apoyándose en el terreno intelectual, pero de acuerdo a lo investigado, él continuo asumiéndose como una persona inferior, ya que en otro de sus libros titulado “Estudios sobre la inferioridad de los órganos”, menciona que la perfección solo la pueden alcanzar personas en perfectas condiciones físicas, iniciando así por el aspecto físico y de no ser así entonces la perfección es imposible, demostrando con esto que él no podría alcanzar la superioridad total. Analizando un poco este punto, nos dimos cuenta que en realidad es imposible posicionarse el grado de la superioridad, ya que cuando te propones una meta, en el momento que la logras y muchas veces antes de lograrla ya se tiene una nueva meta a realizar y por la cual volver a luchar, dando por hecho que es demasiado complicado alcanzar la superioridad.
Finalmente podemos deducir que toda la construcción de la teoría Adleriana fue influida por el enorme sentimiento de inferioridad que embargaba a Adler desde su nacimiento hasta el día de su muerte.

Referencias Bibliográficas

Adler Alfred; El Sentido de la Vida, Ed. Barcelona, 1959. p.p. (57-78, 105-133).
Adler Alfred; Conocimiento del Hombre, Ed. Espasa-calpe, Madrid, S.A, 1968. p.p (64-81).
Alfred Adler; El carácter Neurótico, Ed. Planeta-Agostini, México, 1993. p.p (111-261).
Cueli J.; Teorías de la Personalidad, Ed. Trillas, México, 3º edición, 1990. p.p. (95-106).
Dicaprio Nicholas S; Teorías de la personalidad, Ed. McGraw-Hill, México, 2º edición, 2001. p.p. (215-247).
Página de Internet:
http://www.ship.edu/∼cgboeree/adleresp.html

OBRAS DE ALFRED ADLER
· Estudios sobre la inferioridad de los órganos (original 1907).Paidos, Barcelona, 1980 Obra pionera en la presentación de cómo la inferioridad funcional y morfológica de ciertos órganos corporales puede ser compensada por el funcionamiento corporal de otros sistemas orgánicos y mediante el aumento funcional de determinadas capacidades psíquicas. En esta obra se supone una base orgánica para los trastornos emocionales (neurosis); punto abandonado por Adler posteriormente. Sin embargo es una obra fundamental para la llamada teoría psicosomática.
· El carácter neurótico (original de 1912). Paidos, Barcelona, 1984 Es la primera sistematización de la psicología adleriana centrada en el estudio unitario de la personalidad. Aparece en ella el concepto de “Idea Directriz” para referirse al término Estilo de Vida que seria usado posteriormente por Adler en lugar de aquel. El carácter conforma la manera de situarnos en la vida, nuestra orientación en ella.
· Práctica y teoría de la psicología del individuo (original de 1920). Paidos, Argentina, 1958 Obra centrada sobretodo en la exposición clínica de cómo entiende y trata la psicología adleriana distintos trastornos mentales (neurosis, psicosis, trastornos sexuales, trastornos infantiles, etc).
· Conocimiento del hombre (original de 1926). Espasa-Calpe, Madrid, 1984 Compilación de conferencias dadas por Adler sobre diversos temas, expuesta de forma sencilla y clara. Expone temas como el sentimiento de inferioridad, los primeros recuerdos, los sueños, las relaciones entre los sexos, las expresiones de la personalidad, etc.
· Comprender la vida (original de 1927). Paidos. Barcelona, 2002 Libro divulgativo que introduce al lector en el pensamiento adleriano, tratando temas como los complejos de inferioridad y superioridad, el estilo de vida, los primeros recuerdos, los sueños, los trastornos infantiles, las relaciones intimas y sexuales, etc.
· El sentido de la vida (original de 1933). Espasa-Calpe, Madrid, 1975 Título que expresa la evolución de la psicología adleriana en su fase más avanzada tratando con detenimiento el sentido de la vida a través de su realización mediante las expresiones del Estilo de vida: las llamadas 3 tareas de la vida (amor, trabajo y relaciones). También aborda otros temas como los factores que influyen en la formación del estilo de vida (familia, escuela..) y diversos métodos para la valoración del estilo de vida (sueños, relaciones intimas, etc)
· La psicología individual y la escuela (original de1929).Losada, Argentina, 1947 Presentación del sistema pedagógico adleriano en el ámbito escolar. La escuela no es un simple lugar para el aprendizaje de diversos conocimientos, sino mas bien un lugar para aprender la orientación cooperadora del estilo de vida y el enfrentamiento adecuado de las tareas de la vida.
· El niño difícil (original de 1927). Espasa-Calpe, Madrid, 1975 Esta obra trata de los trastornos infantiles, sus causas y su tratamiento. Se centra en los errores educativos como factores de fuerte influencia en estos trastornos.
El enfoque adleriano estuvo impregnado por tres factores en este orden: ideas marxistas, ideas trotskistas y, finalmente, ideas capitalistas. Con ello tenemos a tres "Adlers", uno de la juventud y recién salido de la Facultad de Medicina y con experiencia de médico social, es decir, atendiendo primariamente a parias (y no a ricos como Freud), un segundo Adler que entra en el círculo freudiano, se enamora de una señorita de ideas comunistas, y un tercer Adler, separado tanto de las ideas freudianas como de la señorita, y que establece contacto académico con Estados Unidos. Lo dos primeros "Adlers" son los que están interesados en el Marxismo social, mientras que el tercero, el Adler de la madurez, es un Adler centrado en la sociedad capitalista e influenciado por ella.
Con esto en mente, no se quiere expresar el hecho de que existan tres fundamentales psicologías adlerianas, sino todo lo contrario. La psicología adleriana fue siempre una y la misma y el hilo conductor se mantuvo siempre limpio de toda sutura. Esta unidad de la psicología adleriana se precede ya por la visión que Adler mismo tuvo sobre el concepto de la personalidad. La personalidad, al igual que la neurosis-como modificación psicopatológica de aquella-es globalizada por Adler como un "algo" unitario, es decir, una unidad. El hilo conductor que llevó esta corriente eléctrica fue el concepto de inferioridad. Con ello la psicología de Adler permanece dentro de la categoría de lo dinámico, ya que concibe al hombre como un ente anclado en una sociedad, la cual a su vez (dinámicamente) influencia a aquel. Este vals está acompasado por la música marxiana. Es el primer Adler el que se autodefine como socialista profundo y seguidor de Karl Marx. Empero, es necesario añadir que las teorías económico-políticas de éste nunca atrajeron profundamente a Adler.

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