Células de Aprendizaje

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Autores: Adriana Ocampo, Elsa Amador, Gabriela Guzmán, Iván Arellano, Laura Rivera.
Asesor: José Manuel Bezanilla.
Universidad de Londres

Resumen

Las células de aprendizaje han adquirido importancia, con respecto a la unión e igualdad en la distribución de tareas (integración), a la mejora en los resultados para el cumplimento de objetivos (desarrollo educativo); y a la relación interpersonal entre los individuos (interacción) que se generan entre los miembros del grupo, lo que permitirá comprender y explicar la conducta de las personas dentro del aula, como grupo psico-social.

Palabras clave: células de aprendizaje, aprendizaje autodirigido, roles.

En la comunidad primitiva, nace la primera forma en que los hombres se organizaron para satisfacer sus necesidades. Desde el punto de vista histórico la comunidad primitiva corresponde a la primera parte de la prehistoria (edad de piedra), que se divide en paleolítico (edad antigua de la piedra); mesolítico (etapa intermedia) y neolítico (edad nueva de la piedra). En la edad antigua de los metales se da la transición de la comunidad primitiva al esclavismo. Éste modo de producción se desarrolló en Europa, Asia y África, donde surgieron los primeros grupos humanos organizados socialmente, después, la comunidad primitiva también se desarrolló en América, cuando a través de sucesivas migraciones penetraron los primeros grupos humanos y se extendieron por todo el continente.
El presente trabajo aborda algunos momentos históricos y su conformación con respecto a los grupos. Los primeros grupos humanos que corresponden a ésta época son el de Neandertal, el Cromagnon y el Homo Sapiens. En un principio, los hombres eran semisalvajes y poco a poco fueron desarrollando diferentes elementos que les permitieron organizarse socialmente y superar su estado semisalvaje (Aroldo, 1995). Este proceso duró miles de años, a través de los cuales se fue desarrollando la estructura económica y la superestructura de la comunidad primitiva. Existían diferentes grupos, mismos que estaban conformados de acuerdo a las tareas que realizaban: las mujeres se dedicaban a la elaboración de alimentos y al cuidado de los niños, había también quien se dedicaba a la tala de árboles para la elaboración de las viviendas y quien estaba dedicado a la siembra, por lo tanto la propiedad comunal se convierte en familiar y finalmente en individual.
En este periodo, es decir, en la comunidad primitiva, apareció la propiedad privada, sobre los medios de producción y una diferenciación más clara de las clases sociales (Zañartu, 2004). Se desarrolla la propiedad privada de los medios de producción y esto genera dos clases sociales: esclavos y esclavistas. El esclavismo, grupos sometidos y sujetos a la voluntad de otros, carecían de libertad; se da en la edad de los metales que corresponde a la prehistoria y a la edad antigua que forma la primera parte de la historia, hasta la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V de nuestra era, que marca el fin de la edad antigua y el principio de la Edad Media o feudalismo.
El feudalismo es un modo de producción que tiene lugar sobre todo en Europa, antes de la formación de los estados nacionales, como se conocen en la actualidad, es decir, la época de los reinos medievales europeos. Es una época en la que los grandes señores concedían tierras o rentas en usufructo, obligándose quien las recibía a guardar fidelidad al donante, prestarle servicio militar y acudir a las asambleas políticas y judiciales que el señor convocaba. Este periodo concluye en el siglo XV, en que ocurre la caída del Imperio Romano de Oriente. En el feudalismo se forman grupos en torno al señor feudal: el ejército cuidaba de sus intereses; los vasallos que vivían en el feudo le servían de por vida; los campesinos trabajaban la tierra y buscaban su protección.
El sistema económico individualista está caracterizado por el predominio del capital; sus factores fundamentales son: adquisición, competencia y racionalización (capitalismo) el cual abarca desde el siglo XVI hasta nuestros días, es decir, que corresponde a la edad moderna y a la edad contemporánea. Una de las aportaciones que surgieron con el desarrollo del capitalismo fue la aplicación de la tecnología a la educación, la cual contempla una diversidad de sistemas y modelos que van desde la educación elemental hasta la educación superior.
Al examinar la vida propia del sistema, se observa que los grupos invaden a la sociedad y en consecuencia la existencia diaria; es decir, casi todo el mundo se desenvuelve en diferentes grupos: familia, escuela, universidad, oficina, iglesia, clubes, etc.; así pues, las organizaciones influyen en múltiples aspectos de la sociedad, ya que toman muy diversas formas y representan distintos sistemas de valores dentro del complejo social al que pertenecemos. La mayor parte de los logros que se alcanzan en una sociedad, se dan porque hay grupos de personas implicados en esfuerzos conjuntos. Es importante reconocer que el concepto de grupo procede del hecho de que el individuo es incapaz de satisfacer todas sus necesidades y deseos por sí mismo, y sólo cuando varias personas coordinan sus esfuerzos, llegan a la conclusión de que juntos pueden conseguir más, que ninguno de ellos en forma aislada.
La razón de que existan los grupos es que ciertas metas sólo pueden alcanzarse mediante la acción concertada o la coordinación de esfuerzos. De esta manera, metas y objetivos pueden lograrse con mayor eficacia (Aroldo, 1995). En esta perspectiva se define al grupo como un conjunto de individuos que comparten fines comunes y que se caracteriza por una relación de interdependencia entre sus miembros (Popper, 1998). Cualquier grupo se ha originado en la sociedad en un punto del tiempo, y una serie particular de condiciones determinaron su formación. ¿Por qué se forman los grupos?, ¿cómo ocurre que cierto conjunto de individuos lleguen a constituir un grupo? Dada la excesiva diversidad de grupos, no parece probable que exista una sola respuesta para estas preguntas. Al parecer, tienen poco en común las razones para formar una serie de grupos.
No obstante, se pueden identificar tres tipos diferentes de circunstancias que dan nacimiento a los grupos: a) una o varias personas pueden crear deliberadamente un grupo para lograr un objetivo; b) un grupo puede formarse espontáneamente debido a la gente que viene a participar en él; c) un conjunto de individuos puede volverse grupo porque otra gente los trate de un modo homogéneo.
Formación deliberada. Condición fundamental para crear deliberadamente un grupo es que, una o varias personas juzguen que la reunión de ciertos individuos puede lograr algún propósito (o hacerlo a un buen nivel de eficiencia), lo que no es posible de otra manera. Desde luego no es necesario que tal juicio sea válido, como lo atestigua, por ejemplo la alta tasa de quiebras existentes entre empresas comerciales. Los propósitos considerados por los fundadores de grupos son diversos, pero se les puede clasificar en algunos apartados generales que sirven para designar ciertos tipos de grupos.
Grupos de trabajo. Se forman grupos de trabajo para ejecutar alguna tarea de manera más eficiente al elegir y coordinar la conducta y los recursos de un conjunto de individuos.
Grupos para resolver problemas. El propósito fundamental de muchos grupos – tales como equipos de investigación, comisiones, fuerzas para llevar a cabo tareas y ciertos tipos de comités – es resolver problemas. La base racional para formar esos grupos es creer que se logrará con mayor eficiencia una solución, si un conjunto de personas trabajan unidas en el problema que no se asigna a un solo individuo o a varios que trabajen en forma independiente. Sin embargo, la experiencia diaria hace ver claramente, que tal imposición racional no siempre sirve de base a la formación de grupos para resolver problemas y que éstos a menudo se crean simplemente porque el procedimiento es rutinario o porque ningún individuo desea asumir la responsabilidad.
Grupos de acción social. El deseo de influir sobre el curso de los acontecimientos sociales, combinado con la comprensión de que los individuos actúan solos, rara vez ejercen gran influencia y frecuentemente ocasiona que se creen grupos de acción social. La vida política abunda en tales grupos -partidos, cabildos, comités de ciudadanos, asociaciones comerciales, organizaciones de veteranos, grupos de derechos civiles-, y gran parte de los sucesos políticos consisten en procesos de acomodación entre demandas y presiones.
Grupos mediadores. En una sociedad compleja, se crean muchos grupos con el propósito de coordinar las actividades de otros grupos, distribuir recursos entre ellos o reconciliar intereses antagónicos. A menudo, aunque no siempre, tales grupos se componen de representantes de otros grupos afectados por las decisiones de los primeros. Consejos de coordinación como: consejos de agencias sociales, comités burocráticos interdepartamentales, juntas de arbitraje, comités de las Naciones Unidas y de la Suprema Corte son ejemplos de este tipo de grupo.
Grupos legislativos. Gran parte de nuestra conducta está gobernada por reglas, regulaciones, leyes o políticas impuestas por decisiones de grupos cuyo propósito fundamental es formular tales legislaciones. Las decisiones de una junta directiva establecen la política de la organización comercial que afectará el funcionamiento y la efectividad de ésta última. Las deliberaciones de una junta directiva universitaria originan regulaciones que gobiernan la conducta en su ámbito. Y las juntas gubernamentales legislativas llegan a decisiones que se convierten en parte de la ley.
Grupos de clientes. Durante cualquier periodo de 24 horas, miles de grupos se reúnen con el propósito de “mejorar” de alguna forma, a los miembros de esos grupos, los cuales pueden buscar ayuda para su alcoholismo, su afición a las drogas, la obesidad, las enfermedades mentales, la delincuencia, un deficiente rendimiento universitario o alguna incapacidad. Pueden desear aumentar su sensibilidad a las relaciones humanas, mejorar su habilidad como líderes, aprender cómo ganar amigos o influir sobre la gente (Cartwright y Zander, 1992).
Grupos organizacionales. Estos grupos admiten vinculación con diferentes disciplinas. Su punto de partida se encuentra en la sociología, pero su aplicación es muy amplia. Sin embargo, estos grupos se dan principalmente en dos campos de estudio y aplicación; el que corresponde a las ciencias sociales y del comportamiento (sociología, antropología y psicología), y el específico económico empresarial. El primero designa una formación, el segundo se refiere a una actividad y sus resultados, orientados hacia un objetivo. Lo anterior abarca tres características orientadas hacia fines específicos de la organización. En primer lugar, todas las organizaciones son formaciones sociales de totalidades articuladas con un círculo precisable de miembros y una diferencia interna de funciones. En segundo lugar, están orientadas de manera consciente hacia fines y objetivos específicos. Y en tercer lugar, están configuradas racionalmente para cumplir con los fines y objetivos (Aroldo, 1995).
Grupos operativos. Los grupos operativos se definen como grupos centrados en la tarea, es decir, a través del grupo se abordan los problemas de la tarea, del aprendizaje y los problemas personales relacionados con la tarea y/o el aprendizaje. El grupo se propone una tarea y la tarea es el aprendizaje (Hedberg, 1981). Los grupos operativos fueron iniciados por Pichón Riviere para enseñar a médicos y psiquiatras, a hacer más eficiente las tareas y mejorar la calidad de los productos. La efectividad de éstos hizo que se expandiera a otras áreas entre ellas la organizacional, de donde surgen las células de aprendizaje (Popper, 1998).

Las células de aprendizaje son grupos destinados a resolver de manera autónoma una meta de trabajo. Los principios didácticos, deben desarrollar procesos de enseñanza y de aprendizaje en relación a la experiencia escolar. Por tanto las células de aprendizaje están sustentadas en los cuatro pilares de la educación de la UNESCO (Delores, 1998). Sus apartados se dividen en cuatro y son:

Aprender a Conocer:
Los procesos de enseñanza y aprendizaje que se desarrollen deben permitir a los alumnos avanzar progresivamente en relación con su desarrollo personal en las siguientes dimensiones: incrementar su saber e ir descubriendo y comprendiendo la variedad y complejidad del mundo que los rodea, despertar la curiosidad intelectual, estimular el sentido crítico, adquirir una mayor y progresiva autonomía. En este apartado la clave imprescindible es el saber y el conocimiento, por lo cual el docente debe plantear como principios didácticos la atención, el pensamiento y la memoria. Entre las propuestas que se plantean para el aprender a conocer tenemos las siguientes:

  • conexión con las ideas previas: cuando se disponga un nuevo proceso de aprendizaje es importante realizar una conexión con las ideas previas que posee el alumno, de esta manera podrá desarrollar una línea de pensamiento lógico.
  • Actividades para la motivación: se trata de actividades que puedan estimular a los alumnos a centrar su atención y despertar su interés por lo que van a aprender.
  • Actividades para la comprensión e interiorización de los contenidos: los contenidos debes ser dosificados dependiendo del proceso de enseñanza y aprendizaje, combinando el pensamiento inductivo y deductivo.
  • Estimular la investigación y el descubrimiento.
Aprender a Hacer:
Los alumnos deben ser capaces de convertir sus conocimientos en instrumentos, para poder estar preparados para la realidad del entorno, tanto en el presente como en el futuro. Es necesario establecer un equilibrio adecuado entre los aprendizajes prácticos y los teóricos, buscando siempre la resolución de problemas. Una actividad que facilita este tipo de aprendizaje es el trabajo en grupo o la elaboración de proyectos de manera colectiva, estimulando de esta manera, entre otros aspectos de relevancia, la cooperación, la responsabilidad, la solidaridad, el encuentro.
Aprender a Vivir con los Demás:
El aprendizaje que se transmite a los alumnos debe de penetrar en todas las materias escolares y en la vida social de la escuela. Debe de incluir aspectos morales, conflictos y problemas de la vida diaria en sociedad, resolución de problemas en conjunto, etc. Con esto se logra estimular en el estudiante aspectos sociales y la adquisición de una dimensión moral adecuada. Martín Buber afirma “Cuando se da una verdadera relación yo - tú, cuando consideramos al otro como otro, se abre la posibilidad de un intercambio y de una interacción mucho más rica entre los hombres" (Jensen, 2004).
Aprender a Ser:
Es la inclusión del aprender a hacer, el aprender a conocer y el aprender a vivir con los demás. Esto le brinda al estudiante un aprendizaje global que debe incluir: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual y espiritual. El alumno ha de ser capaz de entender la complejidad de sus expresiones y sus compromisos (individuales y colectivos).

Es de gran importancia las interacciones que establece el alumno con las personas que lo rodean, por lo cual se debe de tomar en cuenta la influencia educativa que ejercen en el alumno las células de aprendizaje. Se puede analizar el hecho de que los aprendizajes ocurren primero en un plano inter-psicológico (mediado por la influencia de los otros), y en segundo plano a nivel intra-psicológico (mediado por la influencia de uno mismo), una vez que los aprendizajes han sido interiorizados debido a la estructura epistemológica que ejercen en el aprendiz aquellos individuos expertos que lo han apoyado a asumir gradualmente el control de sus actuaciones. La enseñanza debe ser individualizada en el sentido de permitir a cada alumno trabajar con independencia y a su propio ritmo, pero al mismo tiempo es importante promover la colaboración y el trabajo grupal. En estudios realizados se ha comprobado que los estudiantes aprenden más, les agrada más la escuela, establecen mejores relaciones con los demás, aumentan su autoestima y aprenden habilidades sociales más efectivas cuando trabajan en células de aprendizaje que al hacerlo de manera individual y competitiva. No obstante, la enseñanza debe ser individualizada en el sentido de permitir a cada alumno trabajar con independencia y a su propio ritmo, pero al mismo tiempo es importante promover la colaboración y el trabajo grupal.

Las células de aprendizaje, de manera general se relacionan y facilitan con los siguientes procesos:

Procesos Cognitivos:
a. Colaboración entre iguales.
b. Regulación a través del lenguaje.
c. Manejo de controversias.
Procesos Motivacionales:
a. Atribuciones.
b. Metas.
Procesos Afectivos Relacionales:
a. Pertenencia al grupo.
b. Autoestima.
c. Sentido.
El profesor puede emplear células de aprendizaje en el aula, para promover en sus estudiantes el hecho de que se sientan involucrados en las relaciones con sus compañeros (preocupación y apoyo), la capacidad de influir en las personas con las que están relacionados e involucrados y el disfrute de manera global del aprendizaje.
Características de las células de aprendizaje:
• Elevado grado de Igualdad: debe existir un grado de simetría en los roles que desempeñan los participantes en una actividad grupal.
• Grado de Mutualidad Variable: es el grado de conexión, profundidad y bidireccionalidad de las transacciones comunicativas. Los más altos niveles de mutualidad se darán cuando se promueva la planificación y la discusión en conjunto, se favorezca el intercambio de roles y se delimite la división del trabajo entre los miembros.
Componentes del Células de aprendizaje:
Interdependencia Positiva: Ocurre cuando los estudiantes pueden percibir un vínculo con el grupo, de forma tal que no pueden lograr el éxito sin ellos y viceversa. Deben de coordinar los esfuerzos con los compañeros para poder completar una tarea, compartiendo recursos, proporcionándose apoyo mutuo y celebrando juntos sus éxitos.
Interacción Promocional Cara a Cara: Más que una estrella, se necesita gente talentosa que no pueda hacer una actividad sola. La interacción cara a cara es muy importante ya que existe un conjunto de actividades cognitivas y dinámicas interpersonales que sólo ocurren cuando los estudiantes interactúan entre si en relación a los materiales y actividades.
Valoración Personal o Responsabilidad Personal: Se requiere la existencia de una evaluación del avance personal, la cual va haciendo tanto el individuo como el grupo. De esta manera el grupo puede conocer quien necesita más apoyo para completar las actividades, y evitar que unos descansen con el trabajo de los demás. Para asegurar que cada individuo sea valorado convenientemente se requiere: Evaluar cuanto del esfuerzo que realiza cada miembro contribuye al trabajo de grupo. Proporcionar retroalimentación a nivel individual así como grupal. Auxiliar a los grupos a evitar esfuerzos redundantes por parte de sus miembros. Asegurar que cada miembro sea responsable del resultado final.
Actividades Docentes y Diseño de Situaciones de Células de Aprendizaje: Especificar objetivos de enseñanza; decidir el tamaño del grupo; asignar estudiantes a los grupos; acondicionar el aula; planear los materiales de enseñanza para promover la interdependencia; asignar los roles para asegurar la interdependencia; explicar la tarea académica; estructurar la meta grupal de interdependencia positiva; estructurar la valoración individual; estructurar la cooperación ínter grupo; explicar los criterios del éxito; especificar las conductas deseadas; monitorear la conducta de los estudiantes; proporcionar asistencia en relación a la tarea; intervenir para enseñar habilidades de colaboración; proporcionar un cierre a la lección; evaluar la calidad y cantidad del aprendizaje de los alumnos; valorar el buen funcionamiento del grupo.
Estrategias para las Células de Aprendizaje: Especificar con claridad los propósitos del curso y la lección en particular; tomar ciertas decisiones respecto a la forma en que se ubicará a los alumnos en grupos de aprendizaje previamente a que la enseñanza se produzca; explicar con claridad a los estudiantes la tarea y la estructura de la meta; monitorear la efectividad de las células de aprendizaje e intervenir para promover asistencia en las tareas, responder preguntas, enseñar habilidades e incrementar las habilidades interpersonales del grupo; evaluar el nivel del logro de los estudiantes y ayudarles a discutir que tan bien colaboraron los unos con los otros.
Objetivos de las Células de Aprendizaje:
• En primer lugar, los objetivos deben ser referentes a los aprendizajes esperados en relación con el contenido curricular. Se debe de considerar el nivel conceptual y la motivación de los alumnos, los conocimientos previos y el propio significado de los materiales.
• Los objetivos para el desarrollo de las habilidades de colaboración, donde deberá decidirse qué tipo de habilidades de cooperación se enfatizarán.
Es recomendable que la conformación de las células de aprendizaje, contenga un máximo de seis personas por equipos de trabajo. El rango puede variar de dos a seis. Los grupos de trabajo también deben ser heterogéneos, colocando alumnos de nivel alto, medio y bajo (en cuanto al rendimiento académico u otro tipo de habilidades) dentro del mismo grupo. Otra recomendación es que los grupos de trabajo se acomoden en forma de círculos.
Establecimiento de Roles dentro del Grupo de Trabajo:
El establecimiento de roles debe ser de manera interconectada y rotativa entre los miembros de cada grupo. Según Johnson, Johnson y Holubec (1989, 1991), deberían de ser los siguientes roles:
• Compendiador: se encarga de resumir las principales conclusiones o respuestas generadas por el grupo.
• Inspector: se asegurará que todos los miembros puedan decir explícitamente como llegaron a las conclusiones o respuestas.
• Entrenador: corrige los errores de las explicaciones o resúmenes de los otros miembros.
• Narrador: pide a los integrantes del grupo que relacionen los nuevos conceptos y estrategias con el material aprendido previamente.
• Investigador-Mensajero: consigue los materiales que el grupo necesita. Se comunica con los otros grupos y con el profesor.
• Registrador: escribe las decisiones del grupo y edita el reporte del trabajo.
• Animador: refuerza las contribuciones de los miembros.
• Observador: cuida que el grupo esté colaborando de manera adecuada.
Dependiendo del tamaño del grupo un alumno puede asumir una o más funciones.

Conclusiones

De acuerdo a la información recabada, las células de aprendizaje son substanciales ya que se ha comprobado que los alumnos experimentan un mejor desempeño al llevar a cabo tareas, logrando una elevada coordinación en sus esfuerzos; pueden desarrollarse en diferentes planos de manera efectiva, así como desplegar distintas habilidades. También establecen mejores relaciones con sus pares y maestros ya que son capaces de entender la complejidad de las relaciones interpersonales; y esto se ve reflejado no sólo en el incremento de su autoestima, sino también en el rendimiento para el cumplimiento de metas. El uso de este método beneficiaría y facilitaría el aprendizaje y la comprensión del uso de información, aunado a una mejor interacción entre los miembros del grupo y el profesor. Sería benéfico que en nuestra área de trabajo se incluyeran los métodos utilizados de las células de aprendizaje.

Referencias

  • Aroldo, R. (1995). Psicología Social. Cuarta edición. México: Ed. Trillas. 409-428 pp.
    Cartwrigth y Zander. (1992). Dinámica de grupos. México: Ed. Trillas. 68-70 pp.
  • Delores, J. (1998). La educación encierra un tesoro. México: Ed. Correo UNESCO.
  • Hedberg, B. (1981). How organizations learn and unlearn. In handbook of organizationsal
    desing: adapting organizations to their environments, Ed. Paul C. Nystrom and William
    H. Starbuck. New York: Oxford University Press. 3-7 pp.
  • Johnson, D. and Johnson, R. (1989). Cooperative and Competition: Theory and Research.
    R.T. Interaction Book Company. Edina Minnesota.
  • Johnson, D.W., Johnson, R.T. and Smith, K.A. (1991). Cooperative Learning: Increasing.
    College Faculty Instructional Productivity. ASHE-ERIC, Higher Education Report No. 4.
    The George Washington University. School of Education and Human Development.
    Washington, D.C.
  • Jensen, Jorgen, Rasmussen, Ole. (2004). An inquiry into the foundations of organizational learning and the learning organization. The learning organization. Bradford: 2004. Vol. 11, Iss. 6; pg. 478.
  • Popper, M. Liptshitz, R. (1998). Organizational learning mechanism: a structural and cultural approach to organizational learning. The Journal applied Behabioral Science. Arlington: Jun 1998. Vol. 34, Iss. 2; pg. 161, 19 pgs.
  • Zañartu, L. M. (2004). Aprendizaje colaborativo: una nueva forma de diálogo interpersonal. Chile: Agosto 2004.

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