¿Cómo afecta psicológicamente, la ausencia de la madre al desarrollo del infante?

Imagen de Introvertido paranoide

¿Cómo afecta psicológicamente, la ausencia
de la madre al desarrollo del infante?

Maribel Díaz Flores, Roxana Llorente Pérez, Tabata Vilchis Zamora, José Manuel Bezanilla, Juan Elías Campos García
Universidad del Valle de México
Campus Hispano

INTRODUCCIÓN

En esta investigación se analiza la relación madre-infante, ya que es tan común ahora en día que las actividades de la madre dejen el espacio apropiado para el infante y sobre todo aprovechar cada instante de convivencia entre ambos, para cubrir la atención, ese vínculo insustituible que debe y puede ser muy enriquecedor entre madre y su recién nacido, por decirlo así ya que como comprenderemos el papel de la madre comienza desde que el infante se encuentra en su vientre, y desde allí ya comienza la afectación entre ambos.

La función materna es tan importante, y aunque hay gente profesional que puede cumplir con esta función o cualquier otra persona ajena de la pareja madre-infante, el recién nacido podrá ser atendido por cualquier persona pero nunca será igual, ya que la madre y solo ella; tiene tanto el calor, amor, y solo ella debe cumplir sus necesidades, de ser de otra manera se perdería el mejor de los vínculos que se pueda crear en esta relación tan esencial.

Para el futuro adulto es muy importante la imagen que tenga de su madre ya que de esta dependerá gran parte de su personalidad, el infante crea su ser verdadero o falso así como la formación del ego con el que se desenvolverá en su futuro desde su primer año de vida. También hablamos de lo importante que es el destete ya que solo una madre suficientemente buena sabrá el momento adecuado así como el proceso para que se lleve a acabo adecuadamente un destete que no tenga consecuencias dañinas ya sea tanto emocional como psicológicamente.

¿Cómo afecta psicológicamente, la ausencia de la madre al desarrollo del infante?

Objetivo: Conocer los factores que en la ausencia de la madre afectan psicológicamente al desarrollo del infante.

EL DESARROLLO del ser humano es un proceso continuo, tanto en el aspecto corporal como en el de la personalidad y la capacidad para las relaciones. Es imposible saltear o frustrar etapas sin efectos nocivos. En el desarrollo emocional de un ser humano, si no hay tropiezos o distorsiones en el proceso del desarrollo, hay salud. Eso significa, si estoy en lo cierto, que todo el cuidado que una madre y un padre dedican a su bebé no es simplemente un placer para ellos y para el bebé, sino también algo absolutamente necesario, sin lo cual el bebé no puede crecer y convertirse en un adulto sano o valioso.
La historia de un ser humano no comienza a los 5 años, ni a los 2, ni a los 6 meses, sino en el momento de nacer, e incluso antes; y cada bebé es desde el comienzo una persona, y necesita de alguien que lo conozca. Nadie puede llegar a conocer a un bebé tan bien como su propia madre. La madre no involucra al bebé en todas sus experiencias y sentimientos personales. A veces el bebé grita y llora hasta que ella siente impulsos asesinos, pero a pesar de eso lo levanta con el mismo cuidado, sin ánimo de venganza, o por lo menos no demasiado. Trata de no convertir al bebé en la víctima de su propia impulsividad. El cuidado de un niño, como la práctica médica, es una prueba de confiabilidad personal.
La madre maneja sus estados de ánimo, ansiedades y excitaciones en su propia vida privada, y reserva para el bebé lo que pertenece al bebé. Esto proporciona una base sobre la que el bebé puede comenzar a construir una comprensión de eso extremadamente complejo que es una relación entre dos seres humanos. La madre se adapta a las necesidades del bebé sobre todo al comienzo, en un momento en que sólo pueden apreciarse las circunstancias más simples posibles. El cuidado personal desde el comienzo es esencial, y si es posible realizado por la misma persona que ha concebido y llevado al bebé en su seno, la que tiene un interés profundamente arraigado en permitir que se imponga el punto de vista del bebé, y que está dispuesta a ser todo el mundo para ese bebé.
Ello no significa que un bebé de pocas semanas conozca a la madre como lo hará a los seis meses o al año. En los primeros días, lo que percibe es la pauta y la técnica del cuidado materno, y también el detalle de sus pezones, la forma de sus orejas, la cualidad de su sonrisa, el calor y el olor de su aliento.
Si la continuidad de la relación con su bebé se interrumpe, se pierde algo que resulta imposible recuperar.

Clasificación de las necesidades del infante

a) En primer lugar, quiero decir que la madre es necesaria como una persona viva. El bebé debe poder sentir el calor de su piel y su aliento, saborear y ver. Esto es de vital importancia. Debe haber pleno acceso al cuerpo vivo de la madre. Sin la presencia viva de la madre la más experta técnica resulta inútil.
b) En segundo lugar, la madre es necesaria para presentar el mundo al bebé.
A través de las técnicas de la persona o de la gente que se ocupa del asunto, el bebé toma contacto con la realidad externa, al mundo circundante.
A lo largo de toda la vida habrá una lucha constante en este sentido, pero aquí se necesita ayuda sobre todo al comienzo. Explicaré a qué me refiero con algún detalle, porque muchas madres pueden no haber pensado nunca en la alimentación del niño en estos términos; por cierto que médicos y enfermeras rara vez parecen considerar este aspecto de la alimentación. Imaginen a un bebé que nunca ha sido alimentado. Aparece el hambre, y el bebé está listo para crear una fuente de satisfacción, pero no hay ninguna experiencia previa que muestre al bebé lo que puede esperar. Si en ese momento la madre coloca el pecho allí donde el bebé está listo para esperar algo, y si se le da tiempo al bebé para que se familiarice con la situación, usando la boca y las manos, y quizás también el sentido del olfato, el bebé "crea" precisamente lo que se puede encontrar allí. El bebé eventualmente tiene la ilusión de que ese pecho real es exactamente el resultado de la creación surgida de la necesidad, la avidez y los primeros impulsos de amor primitivo. La vista, el olfato y el gusto se registran en alguna parte, y después de un tiempo el bebé puede crear algo muy parecido al pecho que la madre le ofrece. Mil veces antes del destete es posible dar al bebé este contacto particular con la realidad externa a través de una mujer, la madre.
c) De todo lo que podría decirse, agregaré una tercera manera en que la madre resulta necesaria, la madre misma y no un equipo de excelentes personas especializadas. Me refiero a la tarea materna de desilusión. Una vez que le ha dado al bebé la ilusión de que el mundo puede crearse a partir de la necesidad y la imaginación (lo cual, desde luego, no es posible en cierto sentido, pero preferimos dejar el problema al filósofo), cuando ha establecido la creencia en las cosas y la gente que describí como una base sana para el desarrollo, tendrá que hacer pasar al niño por el proceso de desilusión, que constituye un aspecto más amplío del destete. Lo más aproximado que puede ofrecerse al niño es el deseo de los adultos de tornar las exigencias de la realidad tolerables, hasta que el bebé pueda soportar todo el impacto de la desilusión y hasta que la capacidad creadora pueda desarrollarse a través de la actitud madura y convertirse en una verdadera contribución a la sociedad.
El papel de la madre.

Es necesario examinar el papel que ejerce la madre, para lo cual me parece conveniente hacer la comparación de dos extremos. En un extremo la madre es una madre «buena», mientras que en el otro no es una madre «buena». Probablemente se me preguntará qué entiendo por buena (Winnicot 1960).
La madre «buena» es la que responde a la omnipotencia del pequeño y en cierto modo le da sentido. Esto lo hace repetidamente. El ser verdadero empieza a cobrar vida a través de la fuerza que la madre, al cumplir las expresiones de omnipotencia infantil, da al débil ego del niño. La madre que «no es buena» es incapaz de cumplir la omnipotencia del pequeño, por lo que repetidamente deja de responder al gesto del mismo; en su lugar coloca su propio gesto, cuyo sentido depende de la sumisión o acatamiento del mismo por parte del niño. Esta sumisión constituye la primera fase del ser falso y es propia de la incapacidad materna para interpretar las necesidades del pequeño.
Cuando la adaptación de la madre no es buena al principio, cabría esperar la muerte física del pequeño, ya que no se habrá iniciado la catexis de los objetos externos. El pequeño permanece aislado. Sin embargo, en la práctica el niño vive, aunque lo haga falsamente. La protesta que origina el hecho de ser forzado a una falsa existencia es detectable desde las primeras fases.
Cuando la madre no es capaz de adaptarse bien, el niño se ve seducido a la sumisión y es un ser falso y sumiso quien reacciona ante las exigencias del medio ambiente, que parecen ser aceptadas por el niño. Por mediación de este ser falso el pequeño se construye un juega de relaciones falsas, y por medio de introyecciones llega incluso a adquirir una ficción de realidad, de tal manera que el pequeño, al crecer, no sea más que una copia de la madre, niñera, tía, hermano o quien sea que domine la situación entonces. El ser falso tiene una función positiva y muy importante: ocultar al ser verdadero, lo que logra sometiéndose a las exigencias ambientales.
Esto suele ponerse de manifiesto en los casos en que, durante la transferencia, el paciente procura que el analista se enfurezca (Searles, 1959). Es posible que esto se dé a veces en grado suficiente para borrar los últimos vestigios de la capacidad infantil para defender el ser verdadero. En el escrito titulado Primary Maternal Preoccupation (Winnicot, 1956) se procura desarrollar el tema del papel materno, apuntando que la mujer normal que queda embarazada adquiere poco a poco un elevado grado de identificación con su hijo.

La relación inicial de una madre con su bebé.

Se dan aquí dos clases distintas de identificación: la de la madre con su hijo y el estado de identificación de éste con la madre. La madre aporta a la situación una aptitud desarrollada, mientras que el niño se encuentra en ese estado porque es así como comienzan las cosas (Winnicot 1960).
El bebé significa también otras cosas para la fantasía inconsciente de la madre, pero tal vez el rasgo predominante sea la disposición y la capacidad de la madre para despojarse de todos sus intereses personales y concentrarlos en el bebé; aspecto de la actitud materna que he denominado "preocupación materna primaria".
Esto es lo que otorga a la madre su capacidad especial para hacer lo adecuado: ella sabe exactamente cómo se siente el niño. Nadie más lo sabe, ya que los médicos y las enfermeras tal vez tengan muchos conocimientos de psicología, pero no saben cómo se siente un bebé a cada minuto porque están fuera de esta área de experiencia.
Hay dos clases de trastornos maternos que pueden afectar esta situación. En un extremo, tenemos a la madre cuyos intereses personales son demasiados compulsivos como para abandonarlos. En el otro extremo, tenemos a la madre que tiende a estar permanentemente preocupada por algo, y el niño se convierte entonces en su preocupación patológica. Es parte del proceso normal que la madre recupere su interés por sí misma, y que lo haga a medida que el niño vaya siendo capaz de tolerarlo. La madre patológicamente preocupada no sólo sigue estando identificada con su hijo durante un tiempo demasiado prolongado, sino que además, pasa muy bruscamente de la preocupación por el bebé a su preocupación previa.

El destete

El primer tipo de madre enferma no puede destetar al niño porque éste nunca la tuvo realmente, de modo que no corresponde aquí hablar de destete; el otro tipo de madre enferma no puede destetarlo, o tiende a hacerlo en forma demasiado brusca y sin tener en cuenta la necesidad que se va desarrollando gradualmente en el niño de ser destetado.
Aquí enfrentamos un tema muy importante que se relaciona con el de los trastornos mentales llamados puerperales, que suelen afectar a las mujeres.
A algunas mujeres no sólo les resulta difícil desarrollar esa preocupación materna primaria, sino que también la vuelta a una actitud normal frente a la vida y al self puede provocar una enfermedad clínica, atribuible en cierta medida, a la ausencia o falta de la envoltura protectora, de eso que permite a la madre volcarse hacia dentro y desentenderse de todo peligro externo, al tiempo que se encuentra concentrada en esa preocupación maternal.

La identificación del niño con la madre

Cuando la pareja madre-bebé funciona bien, el yo del niño es muy fuerte, porque está apuntalado en todos los aspectos. El yo reforzado y, por lo tanto, fuerte del niño puede, desde muy temprano, organizar defensas y desarrollar patrones que son personales y que ostentan visiblemente las huellas de las tendencias hereditarias (Winnicot 1947).
Los niños que reciben una atención adecuada son los que con mayor rapidez se afirman como personas, cada una de las cuales es distinta de todas las demás existentes en la actualidad o en el pasado, mientras que los bebés que reciben un apoyo yoico inadecuado o patológico tienden a parecerse en cuanto a los patrones de conducta (inquietos, suspicaces, apáticos, inhibidos, sometidos). En la situación terapéutica de cuidado infantil a menudo se tiene la satisfacción de ver surgir a un niño como individuo por primera vez en su vida.

La función materna

A partir de estas consideraciones es posible agrupar en tres categorías la función de una madre suficientemente buena en las primeras etapas de vida de su hijo:
*Sostenimiento (Holding).
*Manipulación.
*Mostración de objetos.
I) El hecho de sostenerlo de manera apropiada constituye un factor básico del cuidado, cosa que sólo podemos precisar a través de las reacciones que suscita cualquier deficiencia en este sentido. Aquí cualquier falla provoca una intensa angustia en el niño, puesto que no hace sino cimentar: la sensación de desintegrarse, la sensación de caer interminablemente, el sentimiento de que la realidad externa no puede usarse cono reaseguración, y otras ansiedades que en general se describen como "psicóticas".
II) La manipulación deficiente milita contra el desarrollo del tono muscular y contra lo que llamamos "coordinación", y también contra la capacidad del niño para disfrutar de la experiencia del funcionamiento corporal y de la experiencia de SER.
III) La Las fallas en este sentido bloquean el desarrollo de la capacidad del niño para sentirse real al relacionarse con el mundo concreto de los objetos y los fenómenos.
En síntesis, el desarrollo es producto de la herencia de un proceso de maduración, y de la acumulación de experiencias de vida, pero no tiene lugar a menos que se cuente con un medio favorable. Dicho medio tiene al comienzo una importancia absoluta, y más tarde sólo relativa, y es posible describir el curso del desarrollo en términos de dependencia absoluta, dependencia relativa y tendencia a la independencia.

Desarrollo

Desde la perspectiva psicoanalítica de Melanie Klein, el desarrollo personal se concibe como enriquecimiento de la personalidad que se refiere a la superación de etapas tempranas de la niñez (que pueden volver a surgir en la vida adulta), la superación de los conflictos que estas etapas conllevan, como la ansiedad, culpa, envidia y logro de la gratitud, alcanzar el equilibrio con el mundo psíquico interno y el mundo externo, y desarrollar la capacidad de disfrutar de las cosas y llevar relaciones gratificantes de amor con los otros.
De estos estadios tempranos, dos son los que mayor importancia tienen en la vida según Klein. El primero es la posición esquizo-paranoide que se desarrolla durante los primeros 3 a 4 meses de vida. Según Klein los seres humanos poseemos dos instintos básicos, el de vida o amor y el de muerte u odio, debido a la lucha que se produce entre estos dos instintos y el sentimiento de ansiedad persecutoria que se produce en el niño, producto del miedo de que este impulso agresivo le cause daño, el niño lleva a cabo procesos de escisión, en que el odio y la ansiedad se proyectan hacia el primer objeto de relación que posee, que es el pecho de la madre, que pasaría a ser el pecho malo, y los sentimientos de amor se proyectan en el pecho gratificador bueno (Klein, M. 1988). Luego de esta proyección, el pecho bueno y el malo son introyectados en la psiquis del niño, por lo que el yo está muy poco integrado, pues posee contenidos separados. Esta proyección y posterior introyección colaboran a que la ansiedad persecutoria vaya disminuyendo, pues el niño se siente más seguro con un pecho bueno que lo ampare, pero a la vez tiene un pecho malo, que lo persigue y persiste el miedo a la aniquilación del yo. De esta intereacción entre los 4 - 6 meses se van integrando los impulsos, y la madre ya no es vista en forma escindida, sino que se incorpora como un objeto total, pasándose a la posición que Klein denomina depresiva, en la que debido a esta integración del objeto y el yo se experimenta culpa, pues el niño siente que el objeto amado ha sido dañado por sus propios impulsos agresivos; y por lo cual trata de reparar el objeto dañado. "El sentimiento de que el daño hecho al objeto amado tiene por causa los impulsos agresivos del sujeto, es para mí la esencia de la culpa. El impulso a anular o reparar este daño proviene de sentir que el sujeto mismo lo ha causado, o sea, de la culpa. Por consiguiente, la tendencia reparatoria puede ser considerada como consecuencia del sentimiento de culpa". (Klein, 1988. 45pp).
Según (Klein, 1971) el niño siente envidia del pecho, pues, aunque éste lo satisfaga, contiene todo lo que él desea y que le es negado, dejándose todo lo bueno para sí. Debido a esto el niño desea dañar el pecho materno y recobrar lo que es suyo. Si la envidia del pecho es muy fuerte el niño no podrá obtener gratificación, en cambio, si ésta es superada (lo que está dado en gran parte por factores constitucionales) el niño podrá obtener gratificación y experimentará gratitud, lo que es esencial para apreciar bondad en otros y en uno mismo y hace posible el sentimiento de unidad con otra persona, hecho esencial en toda amistad o relación amorosa feliz.
El desarrollo personal estaría estrechamente vinculado con la gratitud, pues ésta permite desarrollar la generosidad que según Klein es la base para el enriquecimiento personal "la riqueza interna deriva de hacer asimilado el objeto bueno, de modo que el individuo se hace capaz de compartir sus dones con otros. Así es posible introyectar un mundo externo más propicio y como consecuencia se crea una sensación de enriquecimiento". (Klein, 1988. 194 pp).
Sin esta gratitud el sentimiento de envidia, o sea haber dañado el objeto amado, destruye la confianza del individuo y la sinceridad de las relaciones y su propia capacidad de amor y ser bondadoso.
La gratitud es fundamental para gozar no sólo de las relaciones con otros, sino que también de distintos intereses, disfrutar del trabajo, abriendo camino a múltiples fuentes de satisfacciones.
Se puede concluir entonces que para Klein, la base del desarrollo personal es el logro del amor, la superación de la ansiedad, la culpa y envidia y el poder experimentar la gratitud a través del desarrollo.

Noción de sujeto propuesta por el modelo
Según la perspectiva de (Klein,1988) el individuo es un ser que está constantemente en conflicto, pues debe a lo largo de toda su vida superar ciertos impulsos o sentimientos que son nocivos para su desarrollo, para así alcanzar la felicidad y equilibrio entre el mundo intrapsíquico y el mundo externo.
Creo que la noción de Klein, sobre el individuo es bastante negativa, ya que considera que éste, incluso, en situaciones de ayuda social, está motivado por impulsos como la culpa..."Todas las formas de ayuda social se benefician con ese anhelo. En los casos extremos, los sentimientos de culpa impulsan a la gente hacia el total sacrificio de sí misma por una causa o por sus semejantes, y pueden conducir al fanatismo" (Klein, 1988. 263 pp).
De modo que niega que ciertas conductas de ayuda sean desinteresadas y que se relacionan por un gusto personal o autorealización.
A pesar de esta noción negativa, también atribuye características positivas al ser humano que le son innatas, como la capacidad de amar, que es por la cual el individuo debe luchar para que otros impulsos como lo es la envidia no interfieran con su desarrollo y así logre la felicidad.

Margaret Mahler comienza estableciendo que el nacimiento biológico del infante humano y su nacimiento psicológico no coincide en el tiempo. El primero es un acontecimiento espectacular, observable y bien circunscripto; el último es un proceso intrapsíquico de lento desarrollo (Wikipedía, 2008).

Fases para el desarrollo psicológico

Fase de Simbiosis (Cuenca, Rangel, & Rangel, 2004, pág. 60): El recién nacido forma parte de la madre y la madre forma parte del recién nacido; con lo cual en esta etapa el niño busca formar su propia identidad física y psicológica, con el fin de poder distinguirse; para Mahler la energía psíquica debe ser invertida en la relación con los demás.

Fase de autismo normal: (Cuenca, Rangel, & Rangel, 2004, pág. 60): (0 - 2 meses), el niño no está consciente de su unión de coexistencia con su madre, termina por seguir a la mamá con la vista o buscar su pezón.
El niño solo responde a los estímulos fisiológicos que se le proporcionan para ir adaptándose al ambiente fuera del útero, no hay respuestas internas, ni señales del yo.

Fase de simbiosis normal (Egea): (2 – 3 meses) La fase simbiótica normal está señalada por un aumento del investimento perceptual y afectivo por parte del infante, de estímulos que nosotros (los observadores adultos) reconocemos como provenientes del mundo externo, pero que, aparentemente, el infante no reconoce como de origen claramente externo. Sabemos que el infante ya puede responder diferenciadamente a estímulos de dentro y de fuera.

Fase de separación – individuación (Cuenca, Rangel, & Rangel, 2004): Refleja el deseo de autonomía y el de vinculase con otros. Aquí el niño alcanza la diferenciación entre él y su madre, conciencia del yo y los otros. Además la individuación proporciona los albores de la identidad, o sea, del ser. Sostiene que “la separación y la individuación se conciben como dos desarrollos complementarios: la separación consiste en la emergencia del niño de una función simbiótica con la madre, y la individuación consiste en los logros que jalonan la asunción por parte del niño de sus propias características individuales” (Mahler, 1975).

Subfases para el desarrollo psicológico

*Subfase de diferenciación (Cuenca, Rangel, & Rangel, 2004): (4 – 8 meses) Intentos de separación; exploración del mundo, a través de los sentidos; frecuente búsqueda de la madre.

*Subfase de práctica (Cuenca, Rangel, & Rangel, 2004): (9 – 15 ó 18 meses) La locomoción permite una mayor exploración del mundo y existen un sentido creciente de separación de la madre.

*Subfase de reacercamiento (Cuenca, Rangel, & Rangel, 2004): (15 ó 18 meses – 24 meses) El niño lucha entre su independencia y dependencia, debido a que se siente en la posibilidad de reintegrarse a la madre; este periodo es crítico para el desarrollo del futuro.

*Subfase de individualidad y de constancia emocional y objetual (Cuenca, Rangel, & Rangel, 2004): “Desarrollo del sentido permanente del yo y representaciones permanentes emocionales y mentales de los demás”.

Proceso de separación-individuación

Diseñó un estudio de seguimiento de la relación madre-hijo a lo largo de los dos primeros años de vida (Mahler, 1974). Ella y su equipo de colaboradores privilegiaron la observación de todo el espectro de conductas motoras, partiendo del supuesto de que, durante el período preverbal, la tarea de comunicación de los eventos intrapsíquicos recae sobre las esferas mimética, motriz y gestual. La observación de estas conductas permite inferir fenómenos que en estadios posteriores se manifiestan verbalmente. Este proceso de separación-individuación continúa durante toda la vida. Sostiene que "la separación y la individuación se conciben como dos desarrollos complementarios: la separación consiste en la emergencia del niño de una fusión simbiótica con la madre, y la individuación consiste en los logros que jalonan la asunción por parte del niño de sus propias características individuales" (Mahler, 1975).

Simbiosis

La simbiosis psíquica no puede asimilarse al concepto de simbiosis que tiene la biología. En el contexto psicológico, se refiere más bien a ideas como las de estado de indiferenciación o de fusión. La simbiosis es más un estado intrapsíquico que un hecho conductual, y por ende no es necesaria la presencia física permanente de la madre para que se viva como tal.

separación-individuación

La fase de separación-individuación, que consta de cuatro subfases perfectamente distinguibles entre sí, comienza aproximadamente a los cuatro o cinco meses con lo que se define como "ruptura del cascarón", es decir, la salida de la ilusión de un límite común con la madre y el comienzo de la diferenciación de ésta.
A partir de esta ruptura del cascarón, y de la consiguiente diferenciación, se suceden las distintas subfases que conforman la fase de separación-individuación propiamente dicha.

*La subfase* de diferenciación y desarrollo de la imagen corporal.-
Al llegar a los seis meses comienza a experimentarse una novedosa autonomía, demostrable -para la mirada especialmente perceptiva de Mahler- por la comprobación de conductas tales como "tirar el cabello, la nariz o las orejas de la madre, poner comida en la boca de ésta, o poner el cuerpo tenso para poder apartarse de la madre y poder contemplarla mejor" (Mahler, 1975). Estas conductas ya no son una adaptación plástica a la manipulación parental, sino una progresiva intervención en la postura con la motricidad propia. E1 niño comienza a diferenciar su propio cuerpo del de su madre. Aparece la pauta de verificación visual y táctil del rostro de la madre y la reacción de ansiedad ante extraños. El pasaje a la etapa siguiente puede verse dificultada si las necesidades inconscientes de la madre favorecen conductas que tiendan a mantener el estado de omnipotencia simbiótica.
*- La subfase* de ejercitación motriz.-
Esta etapa está señalada por el predominio de la ejercitación motriz, en primer lugar la que permite un cierto alejamiento de la madre, aunque todavía con diversas limitaciones (arrastre, gateo), y luego la que corresponde a la deambulación en bipedestación (locomoción vertical libre) en el segundo año de vida. Se completa así la diferenciación corporal de la madre y se establece un vínculo con ella a partir de los rudimentos de un Yo autónomo. Durante el primer período, la distancia óptima parece ser la que permite al niño explorar el mundo un tanto alejado, pero siempre en presencia de la madre. Ella continúa siendo una "base de operaciones" a la que el niño vuelve en busca de abastecimiento emocional y de reaseguro, proporcionados por el contacto físico. Si bien hay interés en la exploración, la madre parece seguir teniendo prioridad emocional, y los objetivos principales aparentan "establecer familiaridad con un segmento más amplio del mundo, y percibir, reconocer y gozar de la madre desde mayor distancia" (Mahler, 1975).

CONCLUSIONES

Es muy importante saber que la madre suficientemente buena no la hace el tiempo que le pueda ofrecer al niño, si no que el tiempo que le ofrece es de calidad como podemos darnos cuenta, en ocasiones no se puede tener la fortuna de convivir todo el tiempo con el infante, pero es muy valido que el tiempo que se le dedica sea de completa atención en el que la pareja madre-infante puedan interactuar creando ese vinculo de afectación en el que ambos puedan demostrarse los grandes motivos que los unen.

Es de total satisfacción saber al respecto del tema, que tiene que ver con los niños ya que es muy complejo; la educación que pueda heredarse, pero este trabajo nos hace comprender que aprender a balancear, que tanto se le proporciona a los hijos en todos los aspectos es muy importante, ya que no serán felices solo con lo lo material, limitándolos a la interacción familiar por la ausencia, (en este caso con la madre) cuales quiera que sean los motivos; ni con solo estar presentes observando como se desarrollan, sino que hay que aprender con ellos y entrar a sus “mundo”.

Referencias

Klein, M. (1971). Principios del análisis infantil. : Paidós.
Klein, M. (1987). El psicoanálisis de niños.Buenos Aires: Paidós.
Malher, M (1990) Estudios 2. Separación-Individuación. Buenos Aires: Paidós.
Winnicott D. W. Capitulo 12 (1992) De pediátrica a psicoanálisis.
http://www.redalyc.com. Winnicott, D. W. (1947) Obras completas.

Imagen de Ana Gabi

Que impresionante está

Que impresionante está información! Bueno para mí, una mamá promedio, yo tengo la sensación de que fui una mamá mala en el 1er año de mi niña, no renuncie por completo a mis propias necesidades y siempre maneje mucha frustración y ansiedad cuando atendía a mi hija, incluso aveces sentía que no la amaba y que sería capaz de hacerle daño. Después del 1 año comenzè con terapia psicológica y en un mes me siento muy diferente, le trato con amor y paciencia, ella se ve más feliz, tengo miedo de haberle daño irreversiblemente...me podrían ayudar? Gracias

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